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miércoles, 4 de octubre de 2023

Gobernanza y administraciones territoriales para la próxima generación

El INAP acaba de editar en papel y en formato digital el libro colectivo titulado Gobernanza y administraciones territoriales para la próxima generación, coordinado por Jorge Hernández-Moreno (CSIC) y Cristina Ares Castro-Conde (Universidad de Santiago de Compostela).

Tengo el honor de contribuir con un capítulo, firmado con mi colega del Consello de Contas de Galicia, Simón Rego Vilar. Escribimos sobre "Órganos de control externo autonómicos y ejecución de fondos europeos: retos en el período de programación 2021-2027".

En este enlace tenéis el libro completo en formato electrónico.

 

jueves, 12 de enero de 2023

miércoles, 19 de octubre de 2022

Entrevista en la SER sobre la Sindicatura de Cuentas

Os dejo la entrevista completa en La ventana de Asturias de la cadena SER (10 minutos), con Nacho Poncela. Dice el titular principal que "El Principado debe condicionar la concesión de ayudas a los ayuntamientos a la rendición de cuentas a la Sindicatura". Debemos insistir una vez más en ello. Y en dar a conocer nuestro trabajo.

viernes, 16 de septiembre de 2022

Impuestos propios, control externo y futuro


Acaba de salir publicado un libro colectivo (857 páginas) titulado Auditoría y control de la respuesta al COVID-19 y de la implementación de la iniciativa Next Generation UE, coordinado por el conselleiro del Consello de Contas de Galicia Simón Rego Vilar. Lo edita Aranzadi-Thomson Reuters y el índice se puede consultar aquí.

La obra colectiva es también el fruto compartido de los XIV Encuentros Técnicos de los OCEX, organizados por Asocex y el Consello de Contas de Galicia, y celebrados con gran éxito en Santiago de Compostela en diciembre de 2021.
 
En mi capítulo me pregunto: “¿Qué han hecho los impuestos propios por las comunidades autónomas y qué puede hacer por ellos el control externo?”. La doble interrogación da para mucho. Planteo, por ejemplo, la necesidad de que no se minusvalore su recaudación, ni menos aún su contribución a legítimas finalidades extrafiscales, singularmente, ambientales. En el marco de la -anunciada, esperada y comprometida- reforma del sistema tributario y del sistema de financiación autonómica, analizo su recorrido en los últimos años y planteo algunos desafíos, al hilo de las aportaciones de las comunidades autónomas en 2021 al Comité de personas expertas para la reforma tributaria. Asimismo, reivindico que el papel de los órganos de control externo autonómicos, una vez más, puede ser crucial para desatascar ciertas discusiones, al menos, en sus aspectos técnicos.


miércoles, 13 de abril de 2022

Fiscalizar el pasado para afrontar el futuro

GASPAR MEANA

GASPAR MEANA

Casi resulta un lugar común afirmar que de todo hace dos años. La maldita pandemia interrumpió el viaje de nuestras vidas en aquel mes de marzo de 2020, en muchos casos, ya sin posibilidad de retorno. Por fortuna, pero sobre todo con sacrificio y trabajo, nos pudimos sobreponer a aquel golpe, con la ciencia y las vacunas -valga la redundancia- como salvavidas, y con el dinero público como impulso y garantía. Es evidente que nos falta camino por recorrer y ya no digamos en otras partes del mundo menos privilegiadas. Con todo, debemos seguir asentando bien el terreno que pisamos antes de forzarnos a “volver la vista atrás”, a esa “senda que nunca se ha de volver a pisar”, como nos advirtió Machado.

En el ámbito económico-financiero vimos cifras y letras insólitas. Derrumbes del PIB y recuperaciones aceleradas; masivas regulaciones temporales y espectaculares rebotes de la contratación; intereses a cero (o negativos) y deudas públicas crecientes; enormes paquetes de recuperación; programas de gasto salvadores de vidas, empleos y negocios; normativas de urgencia y emergencia; precios altos (algunos hinchados por pícaros) y otros estratosféricos (baste nombrar los carburantes y la electricidad). La teoría económica tuvo que reinventarse, pero esto lo dejamos para otro día.

Bien es verdad que no todo fue malo en la pandemia. Así, la transformación digital dejó de ser un mero desiderátum para ser una necesidad imperiosa. Sin los saludos a la familia por videoconferencia o sin los accesos remotos a los archivos de datos, nos hubiésemos derrumbado del todo, también anímicamente. Son solo ejemplos del salto que dimos en un solo año y que podría equivaler a una década de avance en tiempos de normalidad (ya se sabe: a la fuerza, ahorcan). Eso sí, ahora tenemos un reverso con riesgos ligados a la ciberseguridad y la privacidad, así como un derecho a desconectar que debe ser respetado. Todo ello, sin duda, crucial, pero no nos engañemos: en el antiguo mundo analógico y del papel esos riesgos de escaqueo, inseguridad e ineficiencia ya existían, aunque tomaban otra forma.

En el universo del control externo de los fondos públicos y, aún más en concreto, en el pequeño planeta de la Sindicatura de Cuentas del Principado de Asturias, hemos vivido tiempos muy relevantes en los últimos tres años. Los actuales síndicos no llevábamos en el cargo ni un año cuando sobrevino todo lo que ya sabemos y, como se suele decir, no disponíamos de un manual de instrucciones. Antes de la pandemia, ya habíamos tenido algún susto con otro virus, este informático, señal de que las guerras presentes iban a ser diferentes a las pasadas. O eso creíamos hasta la atroz invasión de Ucrania por parte de Rusia, colocándonos ante un conocido espejo de intereses geoestratégicos e inestabilidad económica, pero sobre todo de personas muertas y refugiadas. Muy triste.

Una persona a la que aprecio mucho bromea diciendo que soy algo gafe. En mis alegaciones -por usar el preciso término de auditoría- le contesto que yo solo “pasaba por aquí”, al estilo Aute. Entre risas le digo que es cuestión de casualidades, no de causalidades. Al orteguiano modo, somos nosotros y nuestras circunstancias, las que en cada momento nos toca vivir. Y cuando el viento no es favorable, hay que arremangarse, remar y tomar decisiones, seguramente no todas acertadas, pero sin quedar al devalo, ni fiarlo todo a la comodidad de la inercia y la tradición.

El control externo de los fondos públicos se caracteriza por obtener evidencia de auditoría que plasmamos en informes con opiniones y conclusiones, además de recomendaciones con afán de mejora. Este es el papel de la Sindicatura de Cuentas del Principado de Asturias y el de las restantes instituciones homólogas.

Cumplimos ahora la mitad del mandato y en el balance podemos exhibir activos importantes y, por qué no decirlo, algún pasivo. Entre los primeros, una nueva relación de puestos de trabajo que seguimos desarrollando mediante concursos y oposiciones, 37 informes definitivos, un refuerzo de la formación especializada, la apuesta por el trabajo en régimen presencial y no presencial, la plena digitalización administrativa de la institución, la leal coordinación y cooperación -también digital- con nuestros colegas de otras comunidades autónomas y del Tribunal de Cuentas, la cercanía con las entidades fiscalizadas, una renovada comunicación interna y externa, la representación institucional en la organización Eurorai y hasta un programa piloto de divulgación para la población escolar y universitaria. Entre los pasivos, uno notable que engloba otros: las dificultades para completar la plantilla, dadas la especificidad de nuestra tarea y algunas restricciones normativas.

Los retos son inmensos. Unos conocidos (que no viejos) y otros sobrevenidos (que no nuevos). Seguiremos haciendo auditoría financiera y de cumplimiento, pero también operativa, supervisando objetivos de eficacia, eficiencia, economía y cualesquiera otros principios de buena gestión, con singular importancia para la sostenibilidad ambiental. De igual modo, revisaremos las fases del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, una oportunidad histórica para Asturias y España, donde nos jugamos el porvenir. Los órganos de control interno y externo tenemos una tarea esencial.

En suma, seguiremos reivindicando la utilidad de fiscalizar el pasado para encarar el futuro porque, como dijo Woody Allen, “es el sitio donde vamos a pasar el resto de nuestras vidas”.


Publicado en El Comercio el 13 de abril de 2022 

Re-publicado en El Comercio el  28 de diciembre de 2022

 



miércoles, 16 de marzo de 2022

Blockchain y gobiernos locales


Acaba de salir publicado un libro colectivo titulado Blockchain y gobiernos locales, coordinado por el profesor Gustavo Manuel Díaz González (Universidad de Oviedo) y editado por la Fundación Democracia y Gobierno Local. La obra persigue contribuir al análisis de las transformaciones que podrá experimentar el ejercicio de las potestades administrativas, en general, y la actividad de los gobiernos locales, en particular, a partir de la utilización de la tecnología blockchain. A tal fin, los diversos autores que colaboran en el volumen han adoptado una perspectiva que combina la reflexión teórica con el examen de aplicaciones ya implantadas y casos de uso planteados como hipótesis, e impulsados tanto por la doctrina como por diversas instituciones, nacionales y supranacionales. De esta forma, se aborda el impacto, potencial y real, de blockchain sobre la configuración de las ciudades inteligentes, las relaciones interadministrativas y con el ciudadano, la transparencia y la protección de datos personales, la contratación pública, la prestación de los servicios, los procesos de participación ciudadana, las subvenciones, la gestión tributaria y los mecanismos de control interno y fiscalización externa, con específica consideración, en todos los casos, de las particularidades que, en dichos contextos, presenta el mundo local. El índice se descarga aquí.

Participo con un capítulo sobre "Tecnologías emergentes aplicadas al presupuesto, el control interno y la fiscalización externa del sector público local", junto con Mariola Pérez Rodríguez (Sindicatura de Cuentas del Principado de Asturias) y Magdalena Cordero Valdavida (Tribunal de Cuentas Europeo). Nuestro objetivo es explorar algunas de las eventuales aplicaciones del blockchain en el ámbito económico-financiero público, algunas de ellas ya esbozadas o iniciadas, como la presupuestación, la contabilidad pública, los contratos, el control interno, la fiscalización externa, la gestión tributaria, el cumplimiento normativo, los registros públicos, la emisión y validación de certificados, las publicaciones oficiales o el voto digital. Se trata más bien de una reflexión analítica que de un compendio de posibles utilidades que, no obstante, ha de enmarcarse en la obligada -por ley- e ineludible -por necesidad- transformación digital. Es en esta envolvente donde también viene ya operando en plenitud un conjunto de herramientas y plataformas al servicio de las esferas citadas relacionadas con el ámbito económico-financiero público. El blockchain no vendría a sustituirlas, sino, en todo caso, a reforzarlas y complementarlas cuando sea posible y aconsejable.


jueves, 2 de diciembre de 2021

Conferencia sobre impuestos propios autonómicos

De nuevo en unos encuentros técnicos de los órganos de control externo (y ya van cinco) y esta vez en mi querida ciudad de Santiago de Compostela. Los colegas del Consello de Contas hicieron una organización brillante y me concedieron el honor de incluirme en la conferencia inaugural, junto al rector de la Universidad de Santiago de Compostela, Antonio López Díaz. 

La pregunta es: ¿Qué han hecho los impuestos propios por las comunidades autónomas y qué puede hacer por ellos el control externo?

Os dejo el vídeo. Moitas grazas.

martes, 26 de octubre de 2021

Rendición de cuentas y control externo en España

Acabo de impartir una conferencia titulada Rendición de cuentas y control externo de las entidades locales en España, en sede virtual, organizada por la Asociación Iberoamericana de Financiación Local (Aifil), en el marco de su ciclo de seminarios mensuales de 2021. Por cierto, os aconsejo asociaros por la calidad de sus actividades en materia de investigación sobre el ámbito local iberoamericano.
 
A continuacion tenéis el vídeo completo.
 

martes, 25 de mayo de 2021

Entrevista radiofónica en Murcia


Hoy me entrevistaron en el programa “Región de Murcia Noticias (matinal)”, de Onda Regional de Murcia, la radio pública de esta comunidad autónoma. Felicito al periodista Joaquín Azparren por su rigor profesional y su conocimiento del tema.

Aquí está el audio completo (dura 15 minutos).
 
 

martes, 22 de diciembre de 2020

Federalismo, parlamento y control externo de cuentas


Un poco de historia
 
La Constitución española de 1931 definía la República como “un Estado integral, compatible con la autonomía de los Municipios y las Regiones”. En materia de control externo, el Tribunal de Cuentas de la República (TCR) se regulaba con carácter sucinto en el Título VIII relativo a la Hacienda pública, concretamente en los artículos 109 y 120 de la Carta Magna[i]. El 109 fijaba la rendición anual obligatoria de las cuentas del Estado y su preceptiva censura por el órgano fiscalizador. El 120 definía el TCR como “el órgano fiscalizador de la gestión económica”, estableciendo su dependencia directa de las Cortes y el ejercicio de sus funciones “por delegación de ellas en el conocimiento y aprobación final de las cuentas del Estado”. Como se puede leer en este último precepto, la Constitución republicana, en aras del consenso, no especificó finalmente nada sobre el control externo de las cuentas de las regiones autónomas, ni de los municipios, aunque ello fuese después de acalorados debates a favor y en contra en las Cortes, acerca de la naturaleza delegada o sustantiva de la autonomía regional como telón de fondo y, en definitiva, sobre el alcance fiscalizador del TCR[ii].

En septiembre de 1932 fue aprobado el Estatuto de Autonomía de Cataluña, cuyo artículo 17 especificaba que el TCR “fiscalizará anualmente la gestión de la Generalidad en cuanto a la recaudación de impuestos que le sean atribuidos por delegación de la Hacienda de la República y la ejecución de servicios por encargo de ésta, siempre que se trate de servicios que tengan su consignación especial en los presupuestos del Estado”. El matiz es clave, ya que se avanzaba en la fiscalización del TCR sobre la gestión autónoma de la Generalitat, pero quedando circunscrita a los tributos cedidos y las competencias encomendadas por el Estado. Igualmente, es importante recordar que este punto estaba ausente en el proyecto remitido por la Generalitat y, sin embargo, fue introducido exprofeso durante la tramitación del Estatuto de Autonomía de Cataluña en las Cortes, retomando -y en parte corrigiendo- el debate cerrado un año antes sobre el exacto encaje del TCR en la Constitución[iii].

Otro hito se encuentra en el llamado Estatuto Interior de Cataluña, aprobado en mayo de 1933. Su artículo 81 remitía a una futura ley catalana de Administración y Contabilidad para regular, entre otros aspectos, el funcionamiento de un tribunal de cuentas propio e independiente del gobierno autónomo, así como establecer “las garantías, las normas y los procedimientos para asegurar la rendición de cuentas”. Lo cierto es que ese tribunal de cuentas de ámbito regional nunca se llegaría a constituir.

En junio de 1934 se aprueba por fin la ley especial para el TCR, prevista en la Constitución de 1931 y dos años después del Estatuto catalán. En su artículo 11 se desplegaban las competencias del TCR, incluida la de “fiscalizar anualmente la gestión de los organismos de las regiones autónomas, con arreglo a sus respectivos Estatutos” y la de “censurar, calificar y reparar las cuentas de los ayuntamientos en los casos que determine la ley municipal”. Por primera vez, una ley estatal conjugaba el control externo del sector público con el modelo de estado descentralizado que se estaba construyendo.

El actual periodo democrático

Aquel embrión de federalismo asimétrico durante la II República -aunque nunca se llamase así de manera expresa- dejó como herencia un esbozo del actual Estado autonómico, en particular, en materia de financiación[iv], pero también iba a ser el enlace histórico con un sistema de control externo, ahora sí, verdaderamente descentralizado.

En el periodo republicano el epítome territorial fue la autonomía catalana, sin olvidar el camino transitado por el Estatuto de Autonomía del País Vasco y el proyecto de Estatuto de Autonomía de Galicia, todos ellos interrumpidos por el golpe de Estado, la Guerra Civil y la larga dictadura. En todo caso, tuvieron notable influencia sobre los debates constituyentes de 1978 en materia territorial, a pesar de que -o justamente porque- habían transcurrido cuatro décadas de franquismo. La gran diferencia es que ahora se descartaba la autonomía para una o pocas regiones autónomas, quizás no tanto por convencimiento de las partes, como por la combinación del pragmatismo político del Gobierno de Suárez y de la Generalitat histórica que representaba Tarradellas. Se apostó así por el consabido “café para todos”, popularizado por el ministro para las Regiones[v], diseñando primero las preautonomías y luego las comunidades autónomas, con sus propias instituciones de autogobierno y administración, incluidos los respectivos órganos de control externo[vi].

En el ámbito internacional no se puede obviar la importancia de la Declaración de Lima, aprobada en octubre de 1977, en el marco del IX Congreso de la Organización Internacional de las Entidades Fiscalizadoras Superiores (Intosai) y considerada como la carta magna de la auditoría del sector público[vii]. Este documento gira en torno a la independencia de las instituciones fiscalizadoras y de sus miembros, para lo cual deben regularse y garantizarse en la Constitución[viii], aunque los aspectos concretos puedan ser regulados en las leyes.

En ese marco, la Constitución de 1978 trae al presente el planteamiento de su antecesora en la II República sobre el Tribunal de Cuentas y, a buen seguro espoleada por la referida Declaración de Lima[ix], va mucho más allá, al regular expresamente en el artículo 136 la condición de “supremo órgano fiscalizador de las cuentas y de la gestión económica de Estado, así como del sector público”. Reconoce también “su propia jurisdicción” (contable), garantiza la “independencia e inamovilidad” de sus miembros y remite a una ley orgánica la regulación de su “composición, organización y funciones”.

No hay duda de que el Tribunal de Cuentas puede fiscalizar el sector público autonómico (en ello insiste el artículo 153.d de la Constitución) y el sector público local, al tiempo que permite la coexistencia de órganos de control externo autonómicos, aunque sobre esto existieron algunas dudas al principio, resueltas hace tiempo por el Tribunal Constitucional[x].

El futuro ya está aquí

Los retos que subsisten son múltiples, sintetizados en términos de independencia, organización y desempeño de las instituciones de control externo (ICEX).

El primero, la dependencia del respectivo parlamento (Cortes Generales o parlamento autonómico), una cuestión que sigue abierta al debate, hasta el punto de que un sector doctrinal plantea abiertamente la necesidad de una modificación constitucional o estatutaria, según proceda, para eliminar tal “dependencia”, aunque esté asumido que esa relación es meramente electiva y formal, nunca orgánica ni funcional[xi]. En concreto, el tratamiento parlamentario de los informes de fiscalización sigue siendo un aspecto a impulsar, en aras de un control económico-financiero más útil y afinado[xii]. De igual modo, en el marco del refuerzo institucional de las ICEX sería preciso proteger su independencia técnica, incluyendo a miembros y empleados públicos a su servicio, frente a inadecuadas intromisiones, limitaciones, presiones, injerencias, consignas u otras actuaciones homólogas por parte de cualesquiera entidades, personas o grupos de interés. También es crucial que no se menoscaben -ya sea de manera directa o indirecta- la autonomía organizativa ni los recursos presupuestarios de las de las ICEX[xiii] y que, en la medida de lo posible, se pueda adecuar su política de personal a las exigencias de cualificación, flexibilidad, polivalencia y especificidad técnica requeridas en la auditoría pública.

En segundo lugar, con respecto al modelo territorial de control externo, no cabe discutir la supremacía del Tribunal de Cuentas, entendida en términos de coordinación y delimitación de competencias con los órganos de control externo autonómicos, como ya se hace en las comisiones de enlace constituidas al efecto[xiv]. Esta cuestión no llegó a estar en la agenda de la II República, por razones obvias, pero sí resulta esencial en el momento actual. Una excelente hoja de ruta la ofreció el Tribunal Constitucional hace ya muchos años en su sentencia 187/1988, cuando señaló que el Tribunal de Cuentas tiene a la actividad financiera del Estado y del sector público estatal como ámbito “principal y preferente”, de lo cual se puede inferir que ese podría ser el camino para iniciar una cierta reasignación de tareas que, por otra parte, ya se aplica de facto. Resulta mucho menos relevante que el mapa de órganos de control externo autonómicos permanezca incompleto (12 de 17), puesto que esta asimetría no es más que el reflejo de preferencias diferenciales en cada comunidad autónoma sobre sus propios órganos institucionales y auxiliares (como así ocurre, en otro ámbito, con el tamaño de los respectivos parlamentos). Junto a esa técnica de coordinación, no es menos importante la de cooperación entre órganos de control externo autonómicos (ergo, sin el TCU), formalizada desde 2015 en torno a la Asociación de Órganos de Control Externo Autonómicos (Asocex). De igual modo, las ICEX deben estar perfectamente engarzadas, entre otras organizaciones, con el Tribunal de Cuentas Europeo, la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF), los órganos de control interno, el Ministerio (y las consejerías) de Hacienda, el Banco de España (y las entidades financieras), la Seguridad Social y las agencias tributarias. La norma que podría acoger todo lo anterior podría ser una legislación general de control externo y, cómo no, la lealtad institucional[xv].

En tercer lugar, como envolvente de todo lo anterior, la legitimación de ejercicio de las ICEX, sintetizada en informes de fiscalización técnicamente irreprochables, socialmente útiles y con la máxima calidad en cada momento[xvi]. Es la contrapartida y la mejor garantía frente al demandado refuerzo institucional de las ICEX que, además, han de extremar su ética, su buen gobierno y su transparencia ad intra y ad extra, transitando desde lo estrictamente legal a lo deseable. Mención especial merece la transformación digital de la auditoría pública, con nuevas técnicas de análisis, interacción electrónica a todos los niveles, gestión compartida y segura de bases de datos interoperables y, todo ello, sin perjuicio de las debidas garantías de confidencialidad cuando se maneje información protegida[xvii].

En suma, el aprendizaje del pasado, en particular, la experiencia de la II República, con sus luces y sombras, debe conducir al sistema de control externo a reforzar su músculo normativo, territorial y técnico. Los parlamentos autonómicos y las Cortes Generales tienen un papel ineludible y muy destacado en esta tarea, comenzada en 1978 y quizás necesitada de un cierto revulsivo cuando han transcurrido cuatro décadas de funcionamiento, sobre todo antes unos tiempos llenos de incertidumbres y desafíos en el sector público.

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NOTAS
 
[i] También en el artículo 119, pero exclusivamente sobre la censura de las cajas de amortización.

[ii] De particular interés resulta el debate político sobre el alcance la fiscalización del Tribunal de Cuentas, (Diario de Sesiones de las Cortes Constituyentes de la República Española, del 25 noviembre de 1931).

[iii] Abelló Güell, T. (2007): El debat estatutari del 1932, Barcelona, Parlament de Catalunya.

[iv] Monasterio Escudero, C. (2016): “Bajo el síndrome de la mujer de Lot: un ensayo sobre la descentralización en España”, Mediterráneo Económico, 30, pp. 23-39.

[v] Clavero Arévalo, M. (1983): España, desde el centralismo a las autonomías, Barcelona, Planeta.

[vi] El primero, la Cámara de Comptos de Navarra, se restableció formalmente el 28 de enero de 1980.

[vii] De hecho, es la primera de las normas internacionales de auditoría del sector público (ISSAI 1).

[viii] En este sentido, como en otros, la Constitución de la II República fue innovadora, reconociendo el TCR, como antes solo lo había hecho de manera homóloga la Constitución de 1812 (artículo 350), creando una contaduría mayor de cuentas.

[ix] Muñoz Álvarez, R. (2003): “Constitución y Tribunal de Cuentas: anecdotario”, Revista Española de Control Externo, 5 (15), pp. 101-111.

[x] González Rivas (2018), J. J.: “Jurisprudencia constitucional en relación con el Tribunal de Cuentas”, Revista Española de Control Externo, número especial, pp. 35-44.

[xi] Biglino Campos, P. (2016): “El control de cuentas: un contenido necesario de la reforma constitucional”, en Freixes Sanjuan, T.; Gavara de Cara, J. C. (coords.): Repensar la constitución. Ideas para una reforma de la constitución de 1978: reforma y comunicación dialógica. Parte primera, Madrid, BOE, pp. 151-172.

[xii] Durán Alba, J. F. (2008): “Vae Victis! La tramitación parlamentaria de los informes de los órganos de control externo de las cuentas públicas”, Corts / Anuario de Derecho Parlamentario, 20, pp. 67-89.

[xiii] Por supuesto, descartando propuestas extremas de supresión, por un supuesto ahorro, como planteó en 2013 el Informe CORA (Ordoki Urdazi, L., 2014: “Requiem por la Sindicatura de Cuentas de Castilla-La Mancha”, Auditoría Pública, 64, pp. 35-40).

[xiv] Actualmente, de presidentes y presidentas, sobre el sector público autonómico, sobre el sector público local y sobre la administración electrónica.

[xv] Fernández Llera, R. (2015): “Reflexiones federalistas para un nuevo modelo de control externo”, Auditoría Pública, 65, pp. 59-70.

[xvi] Fernández Llera, R. (2017): “Fines y confines de la fiscalización en el sector público”, Auditoría Pública, 70, pp. 17-26.

[xvii] Benítez Palma, E. (2020): “La transformación digital del control externo del gasto público”, Auditoría Pública, 76, pp. 19-30. 
 
 
Publicado en el blog de la Fundación Manuel Giménez Abad el 22 de diciembre de 2020. 


jueves, 10 de diciembre de 2020

¿Qué ha hecho la informática por nosotros?

Os enlazo un breve vídeo para las jornadas de Impulso TIC 2020, organizadas por los colegios oficiales de Ingenieros, Graduados e Ingenieros Técnicos en Informática del Principado de Asturias, con motivo del Día Mundial de la Informática.

viernes, 13 de noviembre de 2020

Un libro contable y una biblioteca de homenaje


Las epidemias, las discordias heréticas, las peregrinaciones que inevitablemente degeneran en bandolerismo, han diezmado la población.

La anterior sentencia no forma parte de una reciente noticia de prensa, ni se enmarca en las declaraciones de un responsable político, ni siquiera se ha sacado de un informe de salud pública. Sus fieles habrán reconocido ya la cita como un extracto de ‘La Biblioteca de Babel’, uno de los textos borgianos más impresionantes y más influyentes en variados aspectos del saber.

Para Borges, la Biblioteca (en mayúscula) es el universo. Todo está allí. Y ocurre así porque, con permiso de la rueda, la electricidad o internet (quizás otra gran biblioteca), este montón de cuartillas encuadernadas al que llamamos libro sigue siendo uno de los inventos más sublimes de la humanidad, en tanto que recipiente de conocimiento, transmisor de cultura, repositorio de ciencia, compendio de técnicas y, en fin, medicinal sinergia para cuerpos y mentes. Hay quien afirma que la digitalización terminará con el libro, pero mucho me temo -y me alegro- de que estos agoreros no vayan a tener razón, como tampoco el vídeo mató a la estrella de la radio.

El libro está más vivo que nunca y hasta vuelve a estar de moda, espero que no como un nuevo diseño fútil, sino como las camisas blancas, presentes en todos los armarios de mujeres y hombres, con mayor o menor empaque, pero siempre imprescindibles y básicas. No puede ser una coincidencia que en plena pandemia hayan aumentado las ventas de libros en España (quizás un “efecto refugio”, entre tanto mal) o que uno de los más despachados sea el reciente Premio Nacional de Ensayo, ‘El infinito en un junco’, donde Irene Vallejo narra la historia del libro y su significado sociosentimental. Tampoco es baladí el resurgir de ese género propio que son los “libros sobre libros”, ficcionales o no, entre los que me fascinan ‘El nombre de la rosa’ de Umberto Eco, ‘El club Dumas’ de Arturo Pérez Reverte y ‘Las confesiones de un bibliófago’ de Jorge Ordaz. Y ahora mismo, aún en mi mesita, ‘La biblioteca de Max Ventura’, el último de Leticia Sánchez Ruiz.

Me alegré mucho al ver que en este confinamiento selectivo de segunda ola las librerías en Asturias han sido declaradas oficialmente como servicio esencial. Y que las bibliotecas en la mayoría de pueblos y ciudades pueden seguir prestando libros. Entre tanto drama real, no está mal encontrar puertas a la esperanza, también en la lectura.

Debo volver en este punto a Borges, siempre presente. En concreto, al descubrimiento en Brasil, hace unos pocos años y casi de manera serendípica, del manuscrito original de ‘La biblioteca de Babel’, fechado en los años cuarenta del siglo pasado. Dicen las crónicas que el documento se halló en una carpeta mugrienta (sic), dentro de la cual estaban los nueve folios de un cuaderno de contabilidad, con múltiples tachones y enmiendas. El sabio argentino apreciaba la corrección sucesiva de versiones y galeradas. No en vano, decía, “el concepto de texto definitivo no corresponde sino a la religión o al cansancio”.

Hay muchas bibliotecas y todas están muy cerca, tomando prestado aquí el conocido lema turístico. Pueden ser monumentales o modestas; populares o especializadas; personales o institucionales; públicas o privadas; itinerantes o estables; de barrio o de pueblo; escolares o universitarias; y -en falsa hipérbole- casi todas ellas custodiadas o estudiadas por Ramón Rodríguez Álvarez en algún momento.

La biblioteca de la Sindicatura de Cuentas del Principado de Asturias es, por definición, un lugar de estudio y de apoyo al trabajo de fiscalización, integrado en su mayoría por valiosas publicaciones técnicas sobre auditoría, contabilidad, economía o derecho público, algunas descatalogadas o de muy difícil adquisición. Pues bien, desde ahora este espacio llevará el nombre de Avelino Viejo Fernández, quien fuera primer síndico mayor y, sin duda, su gran impulsor durante catorce años, incluidas variadas y generosas donaciones personales. Coincide este reconocimiento con su reciente jubilación laboral, tras más de cuarenta años de ejemplar servicio público, pero sobre todo es un homenaje que le devuelve una parte de su demostrada pasión por los libros. Si ‘La biblioteca de Babel’ es inconmensurable, la biblioteca de la Sindicatura de Cuentas es mucho más sobria, pero ambas comparten el hecho de haber nacido al calor de un libro (de contabilidad).

El control de los fondos públicos es fundamental en todo momento, no solo cuando atravesamos una crisis o, como ahora, una pandemia mundial de gravísimas consecuencias para nuestra salud y nuestra economía. La fiscalización debe ayudar a la gestión con sus conclusiones, opiniones y recomendaciones. A la inversa, la gestión debe colaborar con el órgano de control externo desde el pleno respeto a la ética, la legalidad, la transparencia y la eficiencia. La utilidad mutua es la clave. Como la de un libro. 
 
 
Publicado en El Comercio el 13 de noviembre de 2020



sábado, 23 de mayo de 2020

Control externo y estabilidad presupuestaria: buscando el valor añadido


Acabo de publicar en El Consultor (número extra 1, 2020) un artículo que lleva el título de esta entrada. Me ocupo de analizar el papel de las instituciones de control externo (ICEX) con relación a otro tipo de controles en materia de estabilidad presupuestaria. Repaso algunas reformas normativas recientes, en las que el denominador común ha sido la postergación de las ICEX. También planteo tres vías concretas de mejora para generar valor añadido en la fiscalización de la estabilidad presupuestaria, en torno a una mejor rendición de cuentas y colaboración, una certera supervisión del control interno por el control externo, y otros aspectos específicos sobre procedimientos de estabilidad presupuestaria, sostenibilidad financiera y transparencia.

El monográfico ha sido coordinado por Beatriz Moreno Serrano y cuenta con magníficos trabajos de grandes profesionales. Aquí está el índice general:

PRESENTACIÓN
Aprendiendo a movernos en un nuevo escenario fiscal

CUESTIONES PRÁCTICAS
Cuestiones prácticas sobre las reglas fiscales

INFOGRAFÍAS
Las reglas fiscales. Montserrat CARPIO CARRO

ENDEUDAMIENTO
Endeudamiento a largo plazo en las Entidades Locales. Manuel PONS REBOLLO
De las operaciones de tesorería a un exceso de liquidez. Beatriz MORENO SERRANO
Principio de prudencia financiera. José Manuel FARFÁN PÉREZ

ESTABILIDAD PRESUPUESTARIA
Verificación del objetivo de estabilidad presupuestaria en el ámbito de las Entidades locales. Raquel LOSADA MUÑOZ
La deuda pública objeto de amortización con cargo al superávit presupuestario: supuestos de amortización anticipada. Eva DONOSO ATIENZA
Inversiones financieramente sostenibles como posible destino del superávit de las Entidades Locales: algunas cuestiones relevantes. Gabriel HURTADO LÓPEZ
Comentario sobre el uso del remanente de tesorería para financiar modificaciones presupuestarias en las Entidades Locales. Emma RAMOS CARVAJAL
Inversiones financieramente sostenibles. Maria del Carmen MIRALLES HUETE
Adecuación en el ámbito local de la presupuestación y ejecución al cumplimiento de las reglas fiscales. Principales debates. María Concepción LÓPEZ ARIAS

REGLA DE GASTO
Aplicación de la regla del gasto en las Entidades Locales. Manuel PONS REBOLLO
Breves notas acerca de la regla de gasto. Comparativa en el entorno europeo, encaje en la ciencia económica y alternativas generales de flexibilización. José Carlos COBOS GODOY
Ajustes para calcular la estabilidad presupuestaria y la regla de gasto en términos SEC. Fernando AGUADO BARRIALES, Elena GARRIDO ORTEGA y Emilio NAVARRO HERAS
Regla del gasto versus superávits presupuestarios. Apolonio GONZÁLEZ PINO
¿Regla del gasto o regla del gato? Jesús PÉREZ SANTAFÉ

SUPERVISIÓN
El incumplimiento de las reglas fiscales por las Corporaciones Locales españolas. José Joaquín SERRANO ORTEGA
Obligaciones de las Entidades Locales de suministro de información en el marco de la normativa de estabilidad presupuestaria y sostenibilidad financiera. Gabriel HURTADO LÓPEZ
La tutela financiera de las Entidades Locales. Especial referencia a la Comunidad Valenciana. Laura TORREGROSA MIRALLES
Las funciones de la AIReF en materia de evaluación de la estabilidad y sostenibilidad de las Entidades Locales: actuaciones realizadas y perspectivas de futuro. María Concepción LÓPEZ ARIAS
Control externo y estabilidad presupuestaria: buscando el valor añadido. Roberto FERNÁNDEZ LLERA

EN DEFENSA DE LAS ENTIDADES LOCALES
El papel de la FEMP en el cumplimiento de las reglas fiscales. Carlos PRIETO MARTÍN

NUESTRAS CONSULTAS
Reclamación a la aprobación inicial por incumplimiento del objetivo de estabilidad y de la regla del gasto
Incumplimiento del objetivo de estabilidad presupuestaria por incorporación de remanentes
Cálculo de la regla del gasto en el caso de transferencia de competencias a sociedad municipal
Para excluir un gasto del cálculo de la regla de gasto se exige únicamente que este financiado con fondos finalista, no se exige que se esté reconocido el derecho de la subvención
Los planes económico-financieros deben cumplirse en los dos ejercicios de duración
Uso del superávit y remanente de tesorería para modificar créditos
La regla de gasto afecta a la gestión del Patrimonio Municipal del Suelo
Las inversiones financieramente sostenibles sí computan para el cálculo de la estabilidad presupuestaria
El art. 32 LOEPSF debe interpretarse conforme a la disposición adicional sexta de la misma Ley

SU AYUNTAMIENTO AL DÍA
Destino superávit presupuestario 2018
Endeudamiento Entidades Locales a largo plazo (2019)

CALCULADORAS EL CONSULTOR HACIENDAS LOCALES
Cálculo del cumplimiento del principio de estabilidad presupuestaria (en presupuesto inicial y liquidación)
Ajustes al principio de caja en materia de ingresos (liquidación del presupuesto)
Cálculo del principio de la regla de gasto en liquidación del presupuesto

EXPEDIENTES EL CONSULTOR HACIENDAS LOCALES
Expedientes El Consultor Haciendas Locales: gestión económico-financiera y presupuestaria

DOCUMENTOS OFICIALES
Guías, notas e informes oficiales

 

lunes, 20 de abril de 2020

Un año de síndico mayor en pleno confinamiento

Entrevista de Ana Moriyón, publicada en El Comercio el 20 de abril de 2020


Roberto Fernández Llera (Avilés, 1978) cumple su primer año como síndico mayor en pleno estado de alarma, lo que ha obligado al equipo que dirige a adaptarse a las nuevas circunstancias y trabajar desde sus propias casas. Todo un reto que, entiende, se está superando «con buenos resultados» teniendo en cuenta, además, que en estos momentos lo prioritario es la salud. 

–¿En qué medida puede afectar esta crisis a la labor fiscalizadora de la Sindicatura?–Mientras dure el estado de alarma, todos los plazos administrativos están suspendidos, y los diferentes plazos de alegaciones de los procedimientos fiscalizadores están aplazados. Aunque eso no quiere decir que vayan a desaparecer las obligaciones de rendición de cuentas, si bien debido a esta situación excepcional podría haber mayor flexibilidad en los plazos y en nuestros informes se tendrán en cuenta las circunstancias actuales. 

–Después de la crisis de 2008 la sociedad intensificó su nivel de exigencia sobre el control de los fondos públicos. ¿Qué cree que ocurrirá ahora?–No tengo bola de cristal, pero lo que está claro es que esta crisis no tiene nada que ver con la anterior. Ahora está originada por una pandemia global y tanto más profunda será cuanto más dure el periodo de confinamiento. Es una crisis de la que se puede salir, confío en que saldremos, pero tenemos que estar unidos. Se requerirá una mayor coordinación política, fiscal y monetaria en el ámbito europeo y, obviamente, habrá que seguir ejerciendo el control de los fondos públicos.

–En un momento de emergencia sanitaria como el que vivimos ahora, ¿los controles en cuanto a los procedimientos de contratación que se exigen al sector público deben relajarse?–Durante el periodo de emergencia la ley contempla facilidades en la contratación para cuestiones relacionadas con la atención sanitaria y esto significa procesos más ágiles. Pero, pasada la emergencia, lógicamente la ley de contratos deberá operar en toda su dimensión. 

–Los autónomos se quejan del exceso de burocracia incluso para solicitar ayudas. ¿Deben evitarse este tipo de trabas en momentos como estos?–La burocracia en el sentido peyorativo del término nunca es deseable. Todo lo que en estos momentos pueda facilitar la Administración a la actividad económica será positivo, pero estamos en la dicotomía de facilitar la vida a las empresas y a las personas y, a la vez, garantizar un total control de los recursos públicos. 

–En uno de los últimos informes de la Sindicatura se cuestionó el «control»de las subvenciones nominativas por parte del Principado. ¿Qué se está haciendo mal?–Las subvenciones nominativas están previstas en la ley y es un mecanismo legítimo y legal. Sin embargo, hacemos una llamada de atención sobre la concesión de subvenciones nominativas durante las prórrogas presupuestarias porque entendemos que no tiene sentido prorrogarlas automáticamente, que es lo que ha hecho el Principado, sino que deberían ser objeto de un análisis más concreto.

–Otra de las últimas recomendaciones del órgano ha sido la de actualizar la ley electoral autonómica para adaptar el sistema de control a las campañas actuales. ¿La publicidad en redes sociales o la financiación mediante 'crowdfunding' podrían estar escapándose de los sistemas de control actuales?–El informe realizado sobre la contabilidad electoral de los partidos en los últimos comicios autonómicos es casi limpio, porque todos cumplieron los límites de gasto que establece la ley. Lo único que hace la Sindicatura es recomendar una actualización de la ley electoral autonómica, que data de 1986, cuando estas modalidades ni siquiera se imaginaban. No obstante, la Sindicatura ya contempla este tipo de cuestiones, por lo que el control está garantizado. 

–El Principado está preparando una ley para unificar los criterios de contabilidad del sector público, pero descarta reducir aún más el número de unidades que lo componen. ¿Esta decisión es acertada?–La Sindicatura no puede ni debe opinar sobre la reestructuración del sector público porque es una decisión estrictamente política. Lo que nos importa y venimos recomendando desde hace años es que se modifique la ley de Hacienda para que contemple una mejor estructura de las normas contables de todo el sector público. Nos consta que se prevé sacar adelante este año y esperamos que se cumpla esa previsión. 

–Hay doce ayuntamientos, según recoge la web de la Sindicatura, que están pendientes de presentar las cuentas de 2018 o incluso de años anteriores. ¿Cuál es el motivo?–La rendición de cuentas es una obligación legal, no es una recomendación. Quien no rinde cuentas está incumpliendo su deber. A veces se debe a que no tienen cubiertos los puestos de trabajo esenciales para ello o a otro tipo de problemas, pero, en otros casos, no encontramos ninguna explicación más allá del mero incumplimiento de la ley.

–Llama la atención el caso de Villayón, con cuatro ejercicios sin presentar. ¿Tiene este ayuntamiento una buena excusa?–No la encontramos. Pero este tipo de casos los tenemos muy presentes y sobre ellos adoptamos medidas que van desde la propia publicación del incumplimiento, a la elaboración de informes específicos, como el que se prevé realizar este año no solo con el caso de Villayón, sino también de Lena y de Santo Adriano. Y nuestra ley contempla también la posibilidad de aplicar la imposición de multas. 

–¿Barajan esa posibilidad a corto plazo?–No las hemos aplicado hasta ahora, aunque eso no quiere decir que no se vayan a aplicar. Pero es cierto que, en la situación actual, no está en nuestra planificación poner multas.


lunes, 30 de marzo de 2020

Buen gobierno local y rendición de cuentas en España


Acabo de publicar un artículo con el título el de esta entrada en el número 19 de Retos / Revista de Ciencias de la Administración y Economía. El texto completo de mi trabajo está en abierto, tanto en español como en inglés. Este es el resumen:
La rendición de cuentas es una de las exigencias fundamentales dentro de los parámetros generales del buen gobierno y de la transparencia. El sector público local en España ofrece un caso de estudio especialmente interesante, por la amplitud de la muestra a analizar y por los cambios normativos de los últimos años. Para ello, se examina el buen gobierno en la normativa española, con especial atención al sector público local y al grado efectivo de cumplimiento del deber de rendición de cuentas ante las instituciones de control externo. La metodología empleada combina la técnica jurídica y politológica con el análisis de los principales indicadores del ciclo presupuestario. La principal conclusión señala el bajo grado de cumplimiento de las obligaciones legales en los municipios españoles. Las causas son múltiples y variadas, algunas de las cuales está tratando de combatir la reciente legislación de transparencia y buen gobierno, tanto estatal como autonómica. En el sector público local se precisa una mayor claridad en las normas y procedimientos internos que permitan cumplir con mayor eficacia las exigencias legales, adaptándose en particular al tamaño de cada administración concernida, dada la atomización municipal. La difusión y la comunicación de los resultados es otra variable fundamental para impulsar el cumplimiento de estas obligaciones. En última instancia, antes graves y reiterados incumplimientos, podrían ser eficaces las medidas coercitivas y las sanciones.

jueves, 11 de julio de 2019

Primera entrevista como síndico mayor

Entrevista de Ana Moriyón y foto de Álex Piña, publicadas en El Comercio el 11 de julio de 2019

Roberto Fernández Llera (Avilés, 1978), síndico mayor desde abril, lleva en la Sindicatura de Cuentas de Asturias como jefe de gabinete técnico desde 2012. Licenciado en Economía y doctor por la Universidad de Oviedo, asume ahora el reto de dar un paso más en el cometido de este órgano. Además del cumplimiento de la legalidad, su equipo se ha propuesto vigilar también la eficiencia y la eficacia en el gasto público.

–¿Los asturianos estamos suficientemente concienciados de que el dinero público no cae del cielo? –Quiero pensar que sí. La crisis ha tenido efectos desastrosos en muchos ámbitos económicos y sociales, pero ha tenido también algunos positivos, como que hoy la exigencia ciudadana sobre el control de los fondos públicos es mucho mayor. Nuestro deber también es concienciar de que cada vez tenemos que ir más allá y desplegar nuestro cometido para controlar no solo el mero cumplimiento de la legalidad, sino también la eficiencia, la eficacia y la economía, todos ellos principios que están en la Constitución española.

–Un 30% de los ayuntamientos no les facilita en tiempo y forma la documentación. ¿Es partidario de tomar medidas coercitivas para reducir ese porcentaje? –Somos de las comunidades que tenemos un grado de rendición de cuentas más elevado pese a que partíamos de una posición muy mala hace diez años. Pero el grado sigue sin ser óptimo y a veces hay que recordar que esto es una obligación legal y democrática para mejorar la transparencia de los gestores públicos, no un capricho de nadie. Es cierto que tenemos diferentes mecanismos para mejorar el grado de rendición y soy partidario de usar las multas si se observa falta de colaboración o resistencia a la actividad fiscalizadora, pero ese es un extremo que no se ha dado.

–¿De qué sirve un presupuesto en un ayuntamiento o una administración autonómica que luego no se ejecuta? –Cuando el gestor aprueba un presupuesto está anticipando sus prioridades y poniendo cifras a lo que espera gastar e ingresar. Si no se cumple es porque se han hecho mal las estimaciones o no las está utilizando de forma correcta, y eso nos lleva a una gestión que no es transparente. Puede deberse a muchas razones, a veces a problemas sobrevenidos, pero también a la desidia gestora.

–En un reciente informe han aconsejado la disolución de varias mancomunidades que, a priori, deberían haber servido para compartir servicios y ser más eficientes. ¿Qué se ha hecho mal? –Las mancomunidades funcionaron durante mucho tiempo de forma satisfactoria y algunas, incluso, lo siguen haciendo a día de hoy. Lo que hemos reflejado en el informe es que hay algunas que ya no tienen actividad, ni personal, ni presupuestos, y por lo tanto hemos recomendado su disolución porque lo contrario es mantener una ficción administrativa.

–¿Existen ‘chiringuitos políticos’ en Asturias? –En Asturias hay muchos chiringuitos estupendos en las playas, pero entiendo que es un término despectivo para hablar de organismos públicos. Hay entidades del sector público local y autonómico que funcionan magníficamente y otras que están casi o absolutamente sin actividad porque han perdido el sentido con el que en su momento se constituyeron. Lo que decimos en la Sindicatura es que, en ese caso, se disuelvan, pero me niego a utilizar el concepto ‘chiringuito’. Me quedo con los de la playa.

–¿Me puede dar ejemplos de entidades que deberían disolverse? –En el último informe sobre fiscalización del sector público local aconsejamos iniciar procesos de liquidación y disolución para la Agencia de Desarrollo Local de la Formación, Empleo y Empresa del Ayuntamiento de Llanes y el Patronato Municipal del Museo de Anclas del Ayuntamiento de Castrillón. Del otro lado, hay entidades que funcionan magníficamente, como son los consorcios de agua, de gestión de residuos y de transporte. Incluso algunos son modelos de gestión para toda España.

–¿Cómo se puede determinar lo que es o no eficaz y/o eficiente, manteniendo la objetividad que se presupone a este órgano? –Eficacia es cumplir unos objetivos predefinidos, eficiencia hacerlo optimizando los recursos disponibles y económico, de la manera más barata posible. No siempre es posible hacerlo todo a la vez y es el gestor el que tiene que decidir qué principios prioriza en cada caso. Lo que tiene que hacer el órgano fiscalizador es ver si esos criterios se han cumplido y en qué grado, porque uno nunca es eficiente en términos absolutos y son conceptos siempre relativos. En todo caso, es cierto que lo más fácil sería ir al puro cumplimiento de la legalidad, lo otro es un reto que asumimos.

–Según ese discurso, ¿cree que es eficaz, eficiente y económico tener 78 ayuntamientos en Asturias? –Obviamente, un tamaño de municipio ínfimo no puede prácticamente hacer gestión alguna porque no tiene presupuesto ni personal y apenas masa crítica. Ahora bien, un municipio demasiado grande también puede incurrir en costes de congestión. No hay un tamaño de concejo óptimo, si lo hubiera probablemente lo estaríamos aplicando. Lo que hay que hacer es optimizar las estructuras administrativas para la gestión de los servicios y, si como ayuntamiento no puede ser, buscar una fórmula superior que puede ser la mancomunidad, la comarca o, como caso extremo, la fusión de municipios. Esta última, además de ser una decisión meramente política, tendría que tener en cuenta
condicionantes de tipo histórico y geográfico.

–Otra cuestión. ¿Una escuela rural con cuatro alumnos es eficiente? –Aquí entraría otro concepto, la equidad. A veces si solo nos fijamos en cuestiones que tienen que ver con la eficiencia podemos descuidar otros principios que también están en la Constitución, como es la igualdad de oportunidades y la equidad. 

–Formó parte de la comisión de expertos para la revisión del modelo de financiación autonómica. ¿En qué momento está esa reforma? –La comisión de expertos hizo su informe en 2017 y, a partir de ahí, dejó paso a la negociación política que, a día de hoy, parece estancada.

–¿Asturias se juega mucho en esta negociación? –No me gusta plantear la reforma de la financiación autonómica en términos de enfrentamiento entre territorios. Pero, inevitablemente, estamos hablando del reparto de recursos para financiar los servicios básicos y es un tema sensible. Es muy importante en el caso de Asturias atender a los costes reales de prestación de determinados servicios teniendo en cuenta variables como la demografía, la orografía y la dispersión. Evidentemente, debemos defender lo que nos interesa, pero sin perder de vista la visión de conjunto porque, en definitiva, estamos hablando del diseño del modelo de Estado.

–¿Un adelanto electoral sería eficiente o eficaz? –La democracia tiene costes, pero son costes que, y hablo a título personal, yo asumo. Sería más barato no hacer elecciones nunca, seguramente, pero sería mucho peor. Hay gastos como el electoral, el de seguridad ciudadana o el de los servicios públicos que en democracia hay que hacer, y no deberían espantar a nadie. Luego nos toca a los órganos fiscalizadores determinar si ese gasto se ha hecho conforme a la normativa.

–¿Cree que Avelino Viejo debería haber tenido una salida más digna? –Avelino Viejo fue una persona fundamental para la Sindicatura de Cuentas sin la cual probablemente hoy este órgano sería muy diferente. Hay que reconocer el trabajo magnífico que hizo y creo que tuvo una salida a la altura de la labor que, durante catorce años, desplegó frente a un entorno a veces complicado. Asturias le debe mucho a Avelino Viejo.

 

viernes, 12 de abril de 2019

Un grandísimo honor y una enorme responsabilidad


Hoy tomé posesión como síndico mayor de la Sindicatura de Cuentas del Principado de Asturias, en presencia del presidente de la Junta General del Principado de Asturias (Pedro Sanjurjo), del presidente del Principado de Asturias (Javier Fernández), de dos de sus antecesores (Juan Luis Rodríguez-Vigil Rubio y Antonio Trevín Lombán) de la presidenta del Tribunal de Cuentas (María José de la Fuente y de la Calle) y otros tres consejeros, de los presidentes de cuatro órganos de control externo autonómicos (Navarra, Cataluña, Andalucía y Aragón, este último, además, en calidad de presidente de turno de la Asociación de Órganos de Control Externo Autonómicos), así como numerosas autoridades, amigas, amigos y familiares. 

Lo hago con humildad y ganas, según recogió la prensa, acompañándome como síndicos en esta tarea Manuel Fueyo Bros y Eduardo Rodríguez Enríquez

Este es el vídeo de mi elección parlamentaria y esta de la toma de posesión formal. Aquí otro de Europa Press.

En este otro enlace de vídeo, mis primeras declaraciones como síndico mayor (TPA).


lunes, 4 de marzo de 2019

Nueva edición del manual de control interno local



Llega a las librerías la segunda edición del libro que edita Aranzadi-Thomson Reuters y dirige Manuel Fueyo Bros, en el que tenido el honor de participar como autor, junto a grandes colegas especialistas. La reseña de la primera edición está aquí.
SINOPSIS
Una parte importante de los fenómenos de corrupción, descontrol, desidia administrativa y mal funcionamiento de los servicios públicos que han asolado a este país en los últimos años han podido originarse debido a las debilidades del control interno. Realidad dual, pues al mismo tiempo contamos con servicios públicos que pueden competir en muchos aspectos con los mejores de nuestro entorno más avanzado.
Fuera de la regulación estatal, las entidades locales (y no en menor medida las Comunidades Autónomas) han debido de basar hasta ahora sus sistemas de control fundamentalmente en solo 13 artículos encuadrados en diferentes normas, lo que ha permitido sostener a los órganos de control –y por ende a sus fiscalizados- una cosa y su contraria; todo ello en detrimento de una visión robusta, consistente, no arbitraria y homogénea del control interno como mecanismo de alerta temprana ante irregularidades de diferente tipo.
La Ley 27/2013, de Racionalización y Sostenibilidad de la Administración Local, modificó diferentes artículos del TRLHL y particularmente el art. 213, encomendando al MINHAP la elaboración de las normas sobre procedimientos de control, metodología, derechos y deberes del personal controlador y destinatarios de los informes de control. El Real Decreto por el que se regula el régimen jurídico del control interno en las entidades del sector público local que ahora ha visto la luz, Real Decreto. 424/2017, de 28 de abril, da cumplida cuenta de la obligación contraída por el MINHAP, y, partiendo del homólogo R.D. 2188/1995, resuelve gran parte de las demandas de los profesionales rigurosos del control.
Este manual está actualizado con la Ley 9/2017, de 8 de noviembre, de Contratos del Sector Público e incorpora asimismo la Resolución de 25 de julio de 2018, de la Intervención General de la Administración del Estado, por la que se publica el Acuerdo del Consejo de Ministros de 20 de julio de 2018, por el que se da aplicación a la previsión de los artículos 152 y 147 de la Ley General Presupuestaria, respecto al ejercicio de la función interventora en régimen de requisitos básicos en el ámbito de los contratos del sector público y encargos a medios propios, aplicable hoy al ámbito local en cumplimiento de lo señalado en el art. 13.2.c) del R.D. 424/2017.

Índice general
Parte I. INTRODUCCIÓN 
Capítulo 1. El control como categoría jurídica (poder, responsabilidad y control)
Capítulo 2. Modificaciones producidas como consecuencia de la ley de racionalización y sostenibilidad de la administración local en el control interno local
Capítulo 3. El nuevo marzo jurífico del control interno local. Desafíos y perspectivas de futuro
Parte II. FUNCIÓN INTERVENTORA Y CONTROL FINANCIERO
Capítulo 1. Función interventora
Capítulo 2. Control financiero: control financiero permanente y auditoría pública
Parte III. MISCELÁNEA SOBRE LA FISCALIZACIÓN DE ASPECTOS CONCRETOS  
Capítulo 1. Contratos

Capítulo 2. Subvenciones

Capítulo 3. Encomiendas

Capítulo 4. Estabilidad presupuestaria y control interno local

Capítulo 5. Reconocimiento extrajudicial de créditos

Capítulo 6. Pagos a justificar y anticipos de caja fija

Capítulo 7. El control previo de los acuerdos marco

Capítulo 8. Control del gasto a través del presupuesto de tesorería

Capítulo 9. Las certificaciones y abonos a cuenta en el marco de los contratos de obra