viernes, 1 de febrero de 2019

Presupuestos y financiación local: la hora de la verdad

http://redlocalis.com/2-informe-red-localis/

Hace unas semanas se presentó el II Informe Red Localis, dirigido por Concepción Campos Acuña y yo mismo, con la coordinación de María Cadaval Sampedro, editado por Wolters Kluwer. El título general del informe es "Presupuestos y financiación local: la hora de la verdad".
En la línea del trabajo habitual de la Red Localis y en continuidad con el I Informe, el II Informe Red Localis. Presupuestos y Financiación Local: la hora de la verdad, apunta las claves y propone los planteamientos de futuro que, sin duda, serán de utilidad a los candidatos a gobernar las entidades locales en los próximos 4 años a partir del mes de mayo de 2019, para contribuir a la reflexión y al debate público sobre un tema fundamental para la gestión pública.

La hacienda local no fue ajena a los efectos de la crisis económica. Una década después aún se resiente de las heridas que produjo la merma de la recaudación impositiva y la asunción de competencias impropias que obligaban, al menos sobre el papel, a su reordenación. En este contexto se puso encima de la mesa alguna reforma legislativa –cuya decepción sigue pendiente de clarificar muchas cuestiones y adoptar decisiones vitales para el futuro-, la Comisión para la reforma de la financiación local –que sigue esperando que alguien la retome- y un patrón de fórmulas de gestión innovadoras que precisan del apoyo institucional y ciudadano para avanzar hacia una Administración local del S. XXI.

Los entes locales han dado muestra de responsabilidad para acatar con rigor los mandatos del artículo 135 de la Constitución que prescribió equilibrio presupuestario, pero solo con ésto no es suficiente en un contexto de retos complicados para alcanzar los objetivos de la Agenda 2030 de las Naciones Unidas para el Desarrollo sostenible, y a la vez dar respuesta a los retos sociales más urgentes: el envejecimiento, la despoblación del rural, la inmigración o la gobernanza urbana en un contexto de transformación hacia la economía circular y sostenible.

De la mano de relevantes expertos en cada una de las materias –de la administración y la universidad-, el II Informe Red Localis aborda las reformas pendientes de la administración local, donde el vetusto esquema institucional sigue enrocado en la búsqueda de un tertium genus que sea capaz de conjugar con eficiencia económica e inteligencia política la transformación que se espera. Tampoco se olvida el Informe de la reforma tributaria –con especial hincapié en la solución al problema causado por la declaración de inconstitucionalidad del llamado impuesto sobre las plusvalías-, la reformulación del modelo de transferencias para convertirlo en un verdadero sistema de nivelación y el ámbito europeo de financiación local; todo ello envuelto en la necesidad de introducir buenas prácticas de presupuestación y control para garantizar la calidad de los servicios públicos.
En el enlace está el informe a texto completo y en descarga libre. Ya estamos trabajando en el tercero, para finales de 2019, con una "estación intermedia" en junio en Ourense.

sábado, 26 de enero de 2019

Recuerdos y desafíos



Tengo cierta sensación de fin de época en Avilés y en toda Asturias. No es malo, simplemente es una percepción, equivalente a decir que siento frío. Todo relativo.

El año pasado fueron varias las efemérides que conmemoramos por este lugar del mundo, desde la más antigua, los 1.300 años del Reino de Asturias, hasta la inmediata, el ‘año cero’ de una nueva ola de feminismo. Un siglo también desde la declaración del Parque Nacional de la Montaña de Covadonga y el mismo tiempo transcurrido desde la ‘coronación’ de la Santina.

El diario El Comercio cumplió 140 años y La Voz de Avilés celebró 110 vueltas al sol. La COCINA (o sea, la Cámara Oficial de Comercio, Industria y Navegación de Avilés, según el acrónimo popularizado por Venancio Ovies) acaba de soplar 120 velas (en realidad, el 1 de enero de 2019), mientras que el Real Club de Tenis Avilés sumó su primer medio siglo.

Se cumplieron cuatro décadas de la preautonomía asturiana, con la creación en 1978 del Consejo Regional de Asturias, antecedente inmediato de nuestra Comunidad Autónoma. Y, por supuesto, de la Constitución Española, sobre la que tanto se ha dicho y escrito, casi siempre para bien. De nuevo en lo local, fue aquel año 1978 el del nacimiento de la exitosa Fundación Deportiva Municipal de Avilés.

Pero Avilés terminó 2018 despidiendo a su primer alcalde democrático y empezó 2019 sin el presidente autonómico que impulsó, entre otras actuaciones, el Centro Niemeyer. También se fue Juan Cueto Alas, artista amplio y ‘glocal’, Sardina de Oro (entre otros muchos reconocimientos) y gran defensor de lo antiguo modernizado, en sana convivencia con lo innovador que respeta el pasado.

Seguro que tenemos muchas más cosas que recordar, pero no es menos cierto que el retrovisor del coche empieza a estar gastado de tanto mirarlo. En cambio, las luces largas alumbran poco, no más allá de nuestro patio particular o de unos pocos meses.

Me resulta frustrante leer elogios a aquel Avilés sucio y gris de hace unas décadas, al lado de críticas a la limpieza y la restauración de hoy en día. El recuerdo es libre, pero la realidad es la que es: nunca será mejor un puente en ruinas y cerrado que otro colorido y en servicio. O un casco histórico lleno de coches que otro para pasear disfrutando. “Al lugar donde has sido feliz, no debieras tratar de volver”, como canta Sabina.

Es doloroso observar que cierran comercios clásicos, por la nefasta conjunción de tres ausencias: personas que den el relevo (sea nuevos emprendedores o continuadores del negocio familiar), otras que acudan a comprar (sin clientela, no hay nada) y mínima actitud de progreso (que no es solo dinero). Suelen ser los pesimistas compulsivos quienes critican cualquier cierre de negocio, pero incluso las aperturas cuando el producto que se vende no les gusta, o quien promueve y arriesga les cae mal. Defienden el taxi, pero nunca se suben a uno. Sueñan con el cine, pero ven las películas en casa. Encargan las cortinas en una gran superficie, pero no en la tienda de toda la vida. Por supuesto, pagar más por lo mismo no parece racional, pero, ¿de verdad es el mismo producto? Y a la inversa, si el precio es muy parecido, ¿por qué no compramos aquí? (que cada uno defina su espacio cercano como quiera, Internet incluida). Claro, siempre resulta más fácil echar la culpa de la decadencia al ‘político’ de turno, así, sin más, al tiempo que se urge a otro ‘político’ para que lo arregle todo.

Las añejas librerías de viejo nos sirven de ejemplo. Trabajan en red desde hace años y en sus páginas web se pueden buscar y comprar todo tipo de libros. Eso es innovar la tradición, utilizando nuevos canales de promoción y distribución, además, con plenas garantías de consumo y sin economía sumergida, ya que todo queda registrado. Tomen nota.

Avilés no puede vivir sin industria. Sería un ente sin alma y sin futuro. No hay sustituto a corto plazo para la actividad y el empleo de las fábricas, pero tampoco perdamos de vista que la alternativa o el complemento pueden estar a 20 kilómetros de distancia o a pocos millones de euros de inversión. Las industrias que han muerto o que mataron por desinterés ya no sirven como esperanza. Habrá que buscar nuevas actividades y otros mercados. Aquí es donde tenemos que echar el resto con las manzanas de acero, las islas de innovación, los centros de cultura y los recursos de turismo.

Vuelvo a Sabina: “no hay nostalgia peor que añorar lo que nunca jamás sucedió”. Cualquier tiempo pasado solo fue anterior. 


Publicado en La Voz de Avilés el 26 de enero de 2019