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lunes, 13 de febrero de 2023

Historias y prospectivas sobre cuarenta años de autonomía asturiana

En los últimos días de 2022 veía la luz el libro del Real Instituto de Estudios Asturianos, coeditado con Trea, sobre los primeros cuarenta años de autonomía asturiana. He tenido el honor de dirigirlo, junto a Juan Luis Rodríguez-Vigil Rubio, con una nómina de colaboradores del más alto nivel. Este es el índice:  

 

Prólogo

Ramón Rodríguez Álvarez

Autonomía funcional e identitaria en dos generaciones

Roberto Fernández Llera

Los primeros cuarenta años de autonomía asturiana en una España democrática

María Teresa Fernández de la Vega Sanz

El Consejo Consultivo del Principado de Asturias en y ante una reforma del Estatuto de Autonomía

Begoña Sesma Sánchez

De una economía dual a una distribuida. ¿Quo vadis, Asturias?

Jesús Arango Fernández

La Hacienda del Principado y la lealtad constitucional

Carlos Monasterio Escudero

Marco cultural: retos y desafíos en el contexto autonómico

Alfonso Palacio Álvarez

Mirando al futuro: hacia cuatro décadas más en salud y servicios sanitarios


Juan Luis Rodríguez-Vigil Rubio

El marco constitucional e internacional de las lenguas en España y el particular en Asturias: una propuesta de reforma

Miguel Ángel Presno Linera

Una cultura esperando pola so autonomía

Damián Barreiro Maceiras

Ley de uso y promoción del bable/asturiano: fundamental, ignorada y desconocida

María de las Victorias Rodríguez Escudero

Universidad, ciencia y educación

Juan A. Vázquez García

Autonomía asturiana: pasado, presente y futuro
Pedro de Silva Cienfuegos-Jovellanos

Autonomía asturiana: pasado, presente y futuro

Adrián Barbón Rodríguez
 
 
DOSSIER DE PRENSA (actualización a posteriori)
 
- Entrevista en Radio Asturias - Cadena SER, con José Manuel Echéver. Corte exacto en 1h.11min.

 

   

- Presentación en Oviedo (23-2-2023). Vídeo completo en Youtube

- Reseña de la presentación en Oviedo en La Nueva España

- Artículo en La Voz de Asturias: "Autonomía en dos generaciones y un libro".

- Reseña de la presentación en Avilés en La Nueva España.  

- Reseña de la presentación en Avilés en La Voz de Avilés.  

 

jueves, 12 de enero de 2023

miércoles, 19 de octubre de 2022

Entrevista en la SER sobre la Sindicatura de Cuentas

Os dejo la entrevista completa en La ventana de Asturias de la cadena SER (10 minutos), con Nacho Poncela. Dice el titular principal que "El Principado debe condicionar la concesión de ayudas a los ayuntamientos a la rendición de cuentas a la Sindicatura". Debemos insistir una vez más en ello. Y en dar a conocer nuestro trabajo.

jueves, 11 de noviembre de 2021

Entrevista en la TVG sobre financiación autonómica

Hoy me entrevistaron en directo en el programa Bos Días de la televisión pública gallega (y en gallego, lógicamente), con motivo de mi participación en el seminario de Rifde sobre los asuntos pendientes en la financiación autonómica (minuto 21).

martes, 27 de julio de 2021

Entrevista en RPA sobre financiación autonómica


Hoy me entrevistaron en el programa “Asturias Hoy 1ª Edición”, de la Radio del Principado de Asturias, la radio pública de esta comunidad autónoma. Felicito a Patricia Martínez por su rigor profesional, su amabilidad y su conocimiento del tema.


Aquí está el audio completo (desde el minuto 27).
 

martes, 25 de mayo de 2021

Entrevista radiofónica en Murcia


Hoy me entrevistaron en el programa “Región de Murcia Noticias (matinal)”, de Onda Regional de Murcia, la radio pública de esta comunidad autónoma. Felicito al periodista Joaquín Azparren por su rigor profesional y su conocimiento del tema.

Aquí está el audio completo (dura 15 minutos).
 
 

lunes, 20 de abril de 2020

Un año de síndico mayor en pleno confinamiento

Entrevista de Ana Moriyón, publicada en El Comercio el 20 de abril de 2020


Roberto Fernández Llera (Avilés, 1978) cumple su primer año como síndico mayor en pleno estado de alarma, lo que ha obligado al equipo que dirige a adaptarse a las nuevas circunstancias y trabajar desde sus propias casas. Todo un reto que, entiende, se está superando «con buenos resultados» teniendo en cuenta, además, que en estos momentos lo prioritario es la salud. 

–¿En qué medida puede afectar esta crisis a la labor fiscalizadora de la Sindicatura?–Mientras dure el estado de alarma, todos los plazos administrativos están suspendidos, y los diferentes plazos de alegaciones de los procedimientos fiscalizadores están aplazados. Aunque eso no quiere decir que vayan a desaparecer las obligaciones de rendición de cuentas, si bien debido a esta situación excepcional podría haber mayor flexibilidad en los plazos y en nuestros informes se tendrán en cuenta las circunstancias actuales. 

–Después de la crisis de 2008 la sociedad intensificó su nivel de exigencia sobre el control de los fondos públicos. ¿Qué cree que ocurrirá ahora?–No tengo bola de cristal, pero lo que está claro es que esta crisis no tiene nada que ver con la anterior. Ahora está originada por una pandemia global y tanto más profunda será cuanto más dure el periodo de confinamiento. Es una crisis de la que se puede salir, confío en que saldremos, pero tenemos que estar unidos. Se requerirá una mayor coordinación política, fiscal y monetaria en el ámbito europeo y, obviamente, habrá que seguir ejerciendo el control de los fondos públicos.

–En un momento de emergencia sanitaria como el que vivimos ahora, ¿los controles en cuanto a los procedimientos de contratación que se exigen al sector público deben relajarse?–Durante el periodo de emergencia la ley contempla facilidades en la contratación para cuestiones relacionadas con la atención sanitaria y esto significa procesos más ágiles. Pero, pasada la emergencia, lógicamente la ley de contratos deberá operar en toda su dimensión. 

–Los autónomos se quejan del exceso de burocracia incluso para solicitar ayudas. ¿Deben evitarse este tipo de trabas en momentos como estos?–La burocracia en el sentido peyorativo del término nunca es deseable. Todo lo que en estos momentos pueda facilitar la Administración a la actividad económica será positivo, pero estamos en la dicotomía de facilitar la vida a las empresas y a las personas y, a la vez, garantizar un total control de los recursos públicos. 

–En uno de los últimos informes de la Sindicatura se cuestionó el «control»de las subvenciones nominativas por parte del Principado. ¿Qué se está haciendo mal?–Las subvenciones nominativas están previstas en la ley y es un mecanismo legítimo y legal. Sin embargo, hacemos una llamada de atención sobre la concesión de subvenciones nominativas durante las prórrogas presupuestarias porque entendemos que no tiene sentido prorrogarlas automáticamente, que es lo que ha hecho el Principado, sino que deberían ser objeto de un análisis más concreto.

–Otra de las últimas recomendaciones del órgano ha sido la de actualizar la ley electoral autonómica para adaptar el sistema de control a las campañas actuales. ¿La publicidad en redes sociales o la financiación mediante 'crowdfunding' podrían estar escapándose de los sistemas de control actuales?–El informe realizado sobre la contabilidad electoral de los partidos en los últimos comicios autonómicos es casi limpio, porque todos cumplieron los límites de gasto que establece la ley. Lo único que hace la Sindicatura es recomendar una actualización de la ley electoral autonómica, que data de 1986, cuando estas modalidades ni siquiera se imaginaban. No obstante, la Sindicatura ya contempla este tipo de cuestiones, por lo que el control está garantizado. 

–El Principado está preparando una ley para unificar los criterios de contabilidad del sector público, pero descarta reducir aún más el número de unidades que lo componen. ¿Esta decisión es acertada?–La Sindicatura no puede ni debe opinar sobre la reestructuración del sector público porque es una decisión estrictamente política. Lo que nos importa y venimos recomendando desde hace años es que se modifique la ley de Hacienda para que contemple una mejor estructura de las normas contables de todo el sector público. Nos consta que se prevé sacar adelante este año y esperamos que se cumpla esa previsión. 

–Hay doce ayuntamientos, según recoge la web de la Sindicatura, que están pendientes de presentar las cuentas de 2018 o incluso de años anteriores. ¿Cuál es el motivo?–La rendición de cuentas es una obligación legal, no es una recomendación. Quien no rinde cuentas está incumpliendo su deber. A veces se debe a que no tienen cubiertos los puestos de trabajo esenciales para ello o a otro tipo de problemas, pero, en otros casos, no encontramos ninguna explicación más allá del mero incumplimiento de la ley.

–Llama la atención el caso de Villayón, con cuatro ejercicios sin presentar. ¿Tiene este ayuntamiento una buena excusa?–No la encontramos. Pero este tipo de casos los tenemos muy presentes y sobre ellos adoptamos medidas que van desde la propia publicación del incumplimiento, a la elaboración de informes específicos, como el que se prevé realizar este año no solo con el caso de Villayón, sino también de Lena y de Santo Adriano. Y nuestra ley contempla también la posibilidad de aplicar la imposición de multas. 

–¿Barajan esa posibilidad a corto plazo?–No las hemos aplicado hasta ahora, aunque eso no quiere decir que no se vayan a aplicar. Pero es cierto que, en la situación actual, no está en nuestra planificación poner multas.


jueves, 11 de julio de 2019

Primera entrevista como síndico mayor

Entrevista de Ana Moriyón y foto de Álex Piña, publicadas en El Comercio el 11 de julio de 2019

Roberto Fernández Llera (Avilés, 1978), síndico mayor desde abril, lleva en la Sindicatura de Cuentas de Asturias como jefe de gabinete técnico desde 2012. Licenciado en Economía y doctor por la Universidad de Oviedo, asume ahora el reto de dar un paso más en el cometido de este órgano. Además del cumplimiento de la legalidad, su equipo se ha propuesto vigilar también la eficiencia y la eficacia en el gasto público.

–¿Los asturianos estamos suficientemente concienciados de que el dinero público no cae del cielo? –Quiero pensar que sí. La crisis ha tenido efectos desastrosos en muchos ámbitos económicos y sociales, pero ha tenido también algunos positivos, como que hoy la exigencia ciudadana sobre el control de los fondos públicos es mucho mayor. Nuestro deber también es concienciar de que cada vez tenemos que ir más allá y desplegar nuestro cometido para controlar no solo el mero cumplimiento de la legalidad, sino también la eficiencia, la eficacia y la economía, todos ellos principios que están en la Constitución española.

–Un 30% de los ayuntamientos no les facilita en tiempo y forma la documentación. ¿Es partidario de tomar medidas coercitivas para reducir ese porcentaje? –Somos de las comunidades que tenemos un grado de rendición de cuentas más elevado pese a que partíamos de una posición muy mala hace diez años. Pero el grado sigue sin ser óptimo y a veces hay que recordar que esto es una obligación legal y democrática para mejorar la transparencia de los gestores públicos, no un capricho de nadie. Es cierto que tenemos diferentes mecanismos para mejorar el grado de rendición y soy partidario de usar las multas si se observa falta de colaboración o resistencia a la actividad fiscalizadora, pero ese es un extremo que no se ha dado.

–¿De qué sirve un presupuesto en un ayuntamiento o una administración autonómica que luego no se ejecuta? –Cuando el gestor aprueba un presupuesto está anticipando sus prioridades y poniendo cifras a lo que espera gastar e ingresar. Si no se cumple es porque se han hecho mal las estimaciones o no las está utilizando de forma correcta, y eso nos lleva a una gestión que no es transparente. Puede deberse a muchas razones, a veces a problemas sobrevenidos, pero también a la desidia gestora.

–En un reciente informe han aconsejado la disolución de varias mancomunidades que, a priori, deberían haber servido para compartir servicios y ser más eficientes. ¿Qué se ha hecho mal? –Las mancomunidades funcionaron durante mucho tiempo de forma satisfactoria y algunas, incluso, lo siguen haciendo a día de hoy. Lo que hemos reflejado en el informe es que hay algunas que ya no tienen actividad, ni personal, ni presupuestos, y por lo tanto hemos recomendado su disolución porque lo contrario es mantener una ficción administrativa.

–¿Existen ‘chiringuitos políticos’ en Asturias? –En Asturias hay muchos chiringuitos estupendos en las playas, pero entiendo que es un término despectivo para hablar de organismos públicos. Hay entidades del sector público local y autonómico que funcionan magníficamente y otras que están casi o absolutamente sin actividad porque han perdido el sentido con el que en su momento se constituyeron. Lo que decimos en la Sindicatura es que, en ese caso, se disuelvan, pero me niego a utilizar el concepto ‘chiringuito’. Me quedo con los de la playa.

–¿Me puede dar ejemplos de entidades que deberían disolverse? –En el último informe sobre fiscalización del sector público local aconsejamos iniciar procesos de liquidación y disolución para la Agencia de Desarrollo Local de la Formación, Empleo y Empresa del Ayuntamiento de Llanes y el Patronato Municipal del Museo de Anclas del Ayuntamiento de Castrillón. Del otro lado, hay entidades que funcionan magníficamente, como son los consorcios de agua, de gestión de residuos y de transporte. Incluso algunos son modelos de gestión para toda España.

–¿Cómo se puede determinar lo que es o no eficaz y/o eficiente, manteniendo la objetividad que se presupone a este órgano? –Eficacia es cumplir unos objetivos predefinidos, eficiencia hacerlo optimizando los recursos disponibles y económico, de la manera más barata posible. No siempre es posible hacerlo todo a la vez y es el gestor el que tiene que decidir qué principios prioriza en cada caso. Lo que tiene que hacer el órgano fiscalizador es ver si esos criterios se han cumplido y en qué grado, porque uno nunca es eficiente en términos absolutos y son conceptos siempre relativos. En todo caso, es cierto que lo más fácil sería ir al puro cumplimiento de la legalidad, lo otro es un reto que asumimos.

–Según ese discurso, ¿cree que es eficaz, eficiente y económico tener 78 ayuntamientos en Asturias? –Obviamente, un tamaño de municipio ínfimo no puede prácticamente hacer gestión alguna porque no tiene presupuesto ni personal y apenas masa crítica. Ahora bien, un municipio demasiado grande también puede incurrir en costes de congestión. No hay un tamaño de concejo óptimo, si lo hubiera probablemente lo estaríamos aplicando. Lo que hay que hacer es optimizar las estructuras administrativas para la gestión de los servicios y, si como ayuntamiento no puede ser, buscar una fórmula superior que puede ser la mancomunidad, la comarca o, como caso extremo, la fusión de municipios. Esta última, además de ser una decisión meramente política, tendría que tener en cuenta
condicionantes de tipo histórico y geográfico.

–Otra cuestión. ¿Una escuela rural con cuatro alumnos es eficiente? –Aquí entraría otro concepto, la equidad. A veces si solo nos fijamos en cuestiones que tienen que ver con la eficiencia podemos descuidar otros principios que también están en la Constitución, como es la igualdad de oportunidades y la equidad. 

–Formó parte de la comisión de expertos para la revisión del modelo de financiación autonómica. ¿En qué momento está esa reforma? –La comisión de expertos hizo su informe en 2017 y, a partir de ahí, dejó paso a la negociación política que, a día de hoy, parece estancada.

–¿Asturias se juega mucho en esta negociación? –No me gusta plantear la reforma de la financiación autonómica en términos de enfrentamiento entre territorios. Pero, inevitablemente, estamos hablando del reparto de recursos para financiar los servicios básicos y es un tema sensible. Es muy importante en el caso de Asturias atender a los costes reales de prestación de determinados servicios teniendo en cuenta variables como la demografía, la orografía y la dispersión. Evidentemente, debemos defender lo que nos interesa, pero sin perder de vista la visión de conjunto porque, en definitiva, estamos hablando del diseño del modelo de Estado.

–¿Un adelanto electoral sería eficiente o eficaz? –La democracia tiene costes, pero son costes que, y hablo a título personal, yo asumo. Sería más barato no hacer elecciones nunca, seguramente, pero sería mucho peor. Hay gastos como el electoral, el de seguridad ciudadana o el de los servicios públicos que en democracia hay que hacer, y no deberían espantar a nadie. Luego nos toca a los órganos fiscalizadores determinar si ese gasto se ha hecho conforme a la normativa.

–¿Cree que Avelino Viejo debería haber tenido una salida más digna? –Avelino Viejo fue una persona fundamental para la Sindicatura de Cuentas sin la cual probablemente hoy este órgano sería muy diferente. Hay que reconocer el trabajo magnífico que hizo y creo que tuvo una salida a la altura de la labor que, durante catorce años, desplegó frente a un entorno a veces complicado. Asturias le debe mucho a Avelino Viejo.

 

lunes, 4 de diciembre de 2017

Fines y confines de la fiscalización en el sector público


En el número 70 de la revista Auditoría Pública publico un artículo de reflexión, con el título "Fines y confines de la fiscalización en el sector público". El número también incluye una entrevista a Jesús Sanmartín Mariñas, presidente del Registro de Economistas Asesores Fiscales de España.

Adelanto el resumen de mi artículo, en español y en inglés. El texto completo está aquí
Entre los aspectos positivos que deja la profunda crisis, se puede citar un cierto reconocimiento social de la fiscalización. A los tradicionales retos de comprobación del sometimiento de la actividad económico-financiera pública al principio de legalidad, se han venido a sumar nuevos objetivos operativos, financieros y de cumplimiento. Del mismo modo, la sociedad también exige a la fiscalización que abra sus focos de interés hacia temas como las ayudas públicas al sector financiero, la financiación territorial, el impacto de los beneficios fiscales, la prevención de la corrupción o los procesos de reorganización administrativa e institucional. En el trabajo se abordan estas cuestiones de forma sucinta, desde un triple enfoque: material (temas), competencial (instituciones) y técnico (procedimientos y normas).
Among the positive aspects left by the deep crisis, we can cite a certain social recognition of public auditing. To the traditional challenges of audit the subjection of public economic-financial activity to the principle of legality, new operational, financial and compliance objectives have been added. Likewise, the citizens also require the audit to open its focus to issues such as public aids to the financial sector, territorial financing, the impact of tax benefits, prevention of corruption or administrative and institutional reorganization processes. In the paper these issues are succinctly addressed, from a threefold approach: material (themes), competence (institutions) and technical (procedures and standards).

domingo, 3 de diciembre de 2017

Entrevista a Jesús Sanmartín Mariñas


Tengo el honor de haber podido hacer una entrevista de temas profesionales a Jesús Sanmartín Mariñas, economista asturiano, avilesino para más señas, auditor, asesor fiscal y presidente del Registro de Economistas Asesores Fiscales de España. La entrevista acaba de salir publicada en el número 70 de la revista Auditoría Pública.

No es mi "primera vez" en este género. Hace cinco años hice otra a Carlos Monasterio Escudero, catedrático de Hacienda Pública y, entonces, directivo de Liberbank. 

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Auditoría Pública.- Comencemos con algo de ironía. Ahora que la economía va bien, se crea empleo, la corrupción se persigue con eficacia, la recaudación aumenta y ya han pasado las fechas del 1 y del 12 de octubre, ¿sigue siendo necesaria tanta auditoría sobre el sector público o sería mejor relajar algo las exigencias de control?

El que me conoce sabe que me gusta utilizar la ironía en muchas facetas de mi vida, pero cuando la ironía hay que aplicarla a temas tan serios como los que me plantea, ahí me bato en retirada. Hay temas con los que es mejor no frivolizar.

Y ahora, contestando a la parte trascendente de su pregunta, por supuesto que sigue siendo necesaria tanta auditoría. En mi opinión es muy importante la existencia de la auditoría en el sector público, eso sí, con criterio y rigor, ya que entiendo que es la mejor manera de dar garantías a los ciudadanos de que la gestión de los recursos públicos se hace como se debe. Es importante tener en cuenta que el público en general exige un mayor control de la actividad pública, y digo yo, será por algo, por lo que si se consigue el propósito, estoy convencido en que se traducirá en una mayor confianza de los ciudadanos y eso provocará un efecto positivo en todos los sentidos.

Pero con esto no quiero decir que se implanten mayores exigencias de control, sino que lo más importante es que se planifiquen bien esos controles y que sean efectivos. De otra forma no tendría sentido ni darían los resultados esperados.

A. P.- Más en serio. ¿Qué papel deben desempeñar los auditores privados en la auditoría pública? En una hipotética normativa básica sobre esta cuestión, ¿qué prioridades se deberían contemplar?

Está claro que los auditores tenemos actualmente un gran reto por delante, pero a la vez muy ilusionante. Todos hemos oído o leído en numerosas ocasiones el propósito de los partidos políticos de que se realicen un mayor número de auditorías para controlar el sector público y luchar contra el fraude. Pues bien, con la publicación en 2017 del reglamento de control interno local, se pretende un avance significativo en el fortalecimiento del control interno de los ayuntamientos, sus organismos autónomos y empresas dependientes.

En mi opinión, uno de los aspectos más relevantes y novedosos en ese real decreto es el control financiero, ya que se obliga al interventor a que, en base a un análisis de riesgos, se establezca un plan anual de control financiero, añadiendo tareas adicionales, como son realizar anualmente la auditoría de las cuentas anuales de los organismos autónomos locales, las entidades públicas empresariales locales, las fundaciones del sector público local obligadas a auditarse por su normativa específica, los fondos, los consorcios y fundaciones y las sociedades mercantiles dependientes de la entidad local y con un mayor número de conceptos y tareas a asumir por parte de la función interventora.

Todos los auditores tenemos un nuevo reto por delante, ya que para ayudar en estas tareas, si como es previsible no existen recursos suficientes, las entidades locales podrán recabar la colaboración pública o contratar firmas privadas de auditoría. Estamos ante una nueva línea de negocio en el seno de las firmas privadas de auditoria y, por el potencial del sector público, de importantes dimensiones. No obstante, no debemos dejar de lado la dificultad añadida de este nuevo reto, que es la formación. Si la formación siempre ha sido un aspecto clave en auditoría, para este nuevo reto lo es aún más; las actuaciones de auditoría pública se someterán a las normas de auditoría del sector público aprobadas por la Intervención General de la Administración del Estado y a las normas técnicas que las desarrollen, por lo tanto, es imprescindible para desarrollar las actuaciones de auditoría en el sector público, un conocimiento y formación adecuado y especifico del personal de la firma asignado a estos clientes.

En definitiva, surge una nueva oportunidad de colaboración entre las entidades locales, los interventores y los auditores privados, con unas exigencias específicas y adecuadas, fundamentalmente en la formación de los auditores y de sus equipos de trabajo, lo que debería asegurar una mayor fiscalización del control financiero en la gestión estatal y autonómica. Como decía anteriormente, estoy convencido de que repercutirá en generar una mayor transparencia y confianza en el público en general.

A. P.- España tiene más de 8.000 municipios, la gran mayoría de ínfimo tamaño, pero en todo caso, integrantes del sector público local. A su juicio, ¿sería preferible racionalizar este mapa municipal o, en su lugar, mantenerlo inalterado, a cambio de reforzar sustancialmente la auditoría pública sobre estas entidades locales?

Me parece una buena pregunta pero yo voy más allá. Según un estudio reciente efectuado por el Consejo General de Economistas y FIASEP, en España hay 20.630 entidades del sector público, de las que 18.261 son del sector local. Pues bien, únicamente se auditan 1.719 entidades, es decir, el 8% del total. El gasto público con relación al PIB español ronda el 47%, por lo que queda claro que el sector público tiene un importante peso en la economía y, sin embargo, se realizan muy pocas auditorías en el mismo.

El problema aun es mayor si consideramos que el nivel de rendición de cuentas del sector público, es decir, no ya la realización de la auditoría externa, sino simplemente la presentación de la contabilidad oficial, es muy bajo. Me consta que el problema de la falta de rendición de cuentas no solo afecta a los pequeños municipios, ya que por tramos de población, de los que tienen más de 100.000 habitantes, creo que el 65% no rinde las cuentas anuales correspondientes y de los menores de 1.000 habitantes no rinden cuentas el 60%.

Considero que la racionalización que me plantea es un proceso muy complejo y de difícil ejecución, aunque todo es posible. Veo más factible mantenerlo tal cual y reforzar la actividad de la auditoría pública sobre estas entidades locales. Lo que está claro es que el panorama actual descrito no puede continuar en el tiempo si queremos conseguir los objetivos de transparencia y confianza en la población. El reto de reducir el número de municipios es tarea de gran calado político que necesitaría un consenso muy amplio en todo el país, y no digamos entre los vecinos afectados.

A. P.- La vigente Ley de Auditoría, aprobada en 2015, es clara al afirmar que la auditoría de entidades que forman parte del sector público debe regirse por sus normas específicas y que solo puede ser realizada por el correspondiente órgano de control interno, por el OCEX o por el Tribunal de Cuentas, según el caso. La norma dice además que los informes que pudieran emitir auditores privados no podrán identificarse como de auditoría de cuentas en sentido estricto. ¿Cómo se puede resolver esta problemática, por ejemplo, en las universidades públicas, donde tradicionalmente la auditoría privada ha venido siendo la tónica habitual?

Buena pregunta y tal vez yo no tenga la mejor de las respuestas pero le puedo dar mi opinión. Efectivamente, la disposición adicional segunda de la Ley 22/2015 enuncia que los trabajos de auditoría sobre cuentas anuales u otros estados financieros o documentos contables de entidades que forman parte del sector público se encuentran atribuidos legalmente a los órganos públicos de control de la gestión económico financiera del sector público en el ejercicio de sus competencias y se rigen por sus normas específicas. Además, también se indica que los informes que pudieran emitir auditores de cuentas o sociedades de auditoría sobre entidades públicas, no pueden identificarse como de auditoría de cuentas, ni su redacción o presentación podrán generar confusión respecto a su naturaleza como trabajo de auditoría de cuentas.

Como bien sabemos, las universidades públicas españolas han venido realizando auditorías de cuentas, operativas y de gestión, por auditores privados o sociedades de auditoría en base a una serie de razones, como pueden ser, demanda social de mayor transparencia en la gestión pública, necesidad de auditar las cuentas anuales de los entes públicos educativos, necesidad de ampliar las actuaciones control, cubrir la insuficiencia de recursos de los que disponen los órganos de control de las administraciones públicas y por razones económicas y de eficiencia en la gestión de los propios órganos de control.

Es cierto que un auditor privado con la normativa actual no tiene potestad para realizar auditorías de cuentas anuales u otros estados financieros de entes públicos, a excepción de entes cuya naturaleza jurídica adquiera la forma de sociedad mercantil o de entidad sin ánimo de lucro. En los demás casos, como puede ser la auditoría de una universidad pública, los términos legalmente aceptados son la contratación de un auditor privado por un organismo interno de control para llevar a cabo una revisión limitada sin emisión de informe, que correspondería al órgano interno, o la colaboración con los OCEX donde por insuficiencia de medios, podrán recabar la colaboración de auditores privados que deberán ajustarse a las normas e instrucciones que determine el propio OCEX.

Por lo tanto, entiendo que manteniendo cada uno sus competencias y siempre respetando la legislación vigente, hay margen suficiente para una adecuada cohesión entre los auditores privados y los organismos público de control.

A. P.- En general, ¿cómo valoraría usted el actual grado de colaboración entre los auditores privados y los órganos autonómicos de control externo (OCEX)? ¿Percibe o sugiere algún margen de mejora?

Naturalmente, percibo un grado actual de colaboración muy bajo, tal y como lo percibe todo nuestro colectivo de auditores, pero es algo que llevamos años demandando, puesto que entendemos pueden apoyarse en nosotros para el cumplimiento de los objetivos de control que se marquen. Estoy convencido de que juntos se pueden realizar grandes trabajos.

En mi opinión, destacaría que el papel del auditor privado en el ámbito del sector público va más allá de una colaboración con los órganos de control, ya que su trabajo puede proporcionar a los encargados de la gestión de los fondos públicos información y dictámenes sobre el estado de las diversas áreas de la entidad, como contratación administrativa, ingresos tributarios, concesiones, subvenciones públicas, costes de los servicios, legalidad presupuestaria, entre otras, que suponen un valor añadido importante al identificar problemas, realizar recomendaciones y hacer un seguimiento sobre los progresos y resultados.

En conclusión, entiendo hay mucho margen de mejora. La mezcla de los criterios y de las visiones de los auditores públicos y privados para afrontar los temas que usted me plantea, seguro que ayudará a buscar las soluciones más eficaces para la censura de las actividades desarrolladas por el sector público.

A. P.- Enlazando sus dos facetas profesionales de auditor y experto en tributación, ¿cree que se hace todo lo posible en España para prevenir y perseguir el fraude fiscal, más allá del necesario simbolismo de ciertos casos con personajes o futbolistas famosos? ¿Podrían los OCEX y el Tribunal de Cuentas contribuir más a esa tarea desde su función de fiscalización?

Naturalmente, todo se puede mejorar, pero se hace un esfuerzo constante en la lucha contra el fraude en varias direcciones: a través de controles a posteriori, como tradicionalmente se ha hecho y apoyándose en herramientas informáticas; incrementando la información y la explotación de la misma, como puede ser buen ejemplo el sistema inmediato de información que se ha empezado a aplicar en julio pasado; con medidas normativas para dar más facultades investigadores y recaudatorias a la Administración; y en el plano internacional, trabajando en la UE o la OCDE para aumentar el intercambio de información y en este mismo sentido con la firma de convenios bilaterales.

No sé si los OCEX y el Tribunal de Cuentas podrían contribuir más a esta tarea, supongo que lo que se puede pedir para ello es que remitan rápidamente información a las administraciones tributarias cuando tengan conocimiento de operaciones que pudieran dar lugar a regularizaciones fiscales.

A. P.- Siguiendo con la fiscalidad, ¿qué opina de las propuestas que ha formulado la Comisión de expertos para la reforma de la financiación autonómica, en particular, acerca de la armonización de ciertos impuestos en toda España y sobre el llamado IVA colegiado o federal, para que las comunidades autónomas puedan decidir conjuntamente sobre el tipo impositivo?

En general el informe me parece correcto, si bien, supongo que por las circunstancias políticas, se limita a continuar prácticamente con la misma cesta de tributos ligada a la financiación de este nivel de gobierno, introduciendo solo pequeños cambios. En concreto, la recomendación de armonizar determinados impuestos como el Impuesto sobre Sucesiones, aunque no pone de acuerdo a todos los expertos, me parece correcta porque, si se ha llegado a la conclusión de que este tributo tiene sentido que forme parte de nuestro sistema tributario, se debe impedir la competencia a la baja. También parece razonable que las diferencias territoriales no sean escandalosas, aunque se pueda resentir de alguna manera la corresponsabilidad fiscal.

La decisión conjunta sobre el tipo autonómico en IVA, aparte de hacer más visible la participación de las comunidades en el impuesto, no creo que realmente aporte nada a efectos de corresponsabilidad fiscal, duda que, por otra parte, ya se explicita en el mismo informe.

A. P.- Pasando al ámbito local, ¿en qué modo se podría reformar el llamado impuesto municipal de plusvalías? Por otro lado, ¿cuál es su opinión sobre el impuesto sobre estancias turísticas que ha propuesto la Comisión de expertos para la reforma de la financiación local?

Llama la atención que la reforma propuesta por los expertos de este impuesto sea diferente a la que conocemos a través de un anteproyecto de ley que se ha elaborado en el Ministerio de Hacienda. Desde luego, la propuesta por los expertos nos parece muy correcta técnicamente, al pasar a establecer un impuesto a cuenta del IRPF.

El impuesto sobre las estancias turísticas es ciertamente polémico y en un país como el nuestro, tan dependiente del turismo, su implantación siempre va a ser más delicada. De todas formas, además de que la recomendación de su implantación se sustenta en sólidos argumentos como la capacidad económica, el sostenimiento de los servicios públicos de los que disfruta el turista, motivos medioambientales y el derecho comparado, es buena idea que tenga una regulación armonizada en todo el territorio y, asimismo, se debe tener en cuenta que su implantación sería potestativa, por lo que los municipios que consideren que será perjudicial para el turismo no tienen obligación de establecerlo.

A. P.- Tradicionalmente, los OCEX y el Tribunal de Cuentas han prestado menor atención al control de los ingresos, frente al control del gasto. ¿Ve necesario reforzar esa tarea de fiscalización sobre la gestión tributaria, la inspección y los presupuestos de beneficios fiscales?

Creo entender el planteamiento de su pregunta y, en ese sentido, le diré que más que reforzar la fiscalización de las áreas que usted me sugiere en relación con los ingresos, yo lo enfocaría en la búsqueda de unos sistemas eficaces de recaudación de los ingresos tributarios. No puedo entender cómo muchísimos ayuntamientos tienen un volumen de deuda tributaria sin cobrar de elevada cuantía. Por tanto, más que fiscalizar la gestión tributaria y la inspección, que nunca está de más, yo me inclinaría por, en una primera fase, dotar a una parte del sector público de unos sistemas ágiles y eficaces para el cobro de las deudas tributarias.

A. P.- Volvamos al principio de la crisis. Con relación a los bancos y su responsabilidad, ¿le parecen adecuados los tributos sobre transacciones financieras, depósitos bancarios o actividad financiera? En su caso, ¿qué nivel de gobierno –local, autonómico, estatal o supranacional- sería el más adecuado para establecerlos?

Los tributos, en definitiva, tienen una finalidad fundamental: recaudar recursos para atender el gasto público. Estos impuestos sobre las transacciones financieras pueden cumplir con ese fin, además de contribuir a reducir los movimientos especulativos en los mercados financieros.

No obstante, teniendo en cuenta que el funcionamiento de los mercados tiene que ser dinámico porque a través del mismo se mueve la economía productiva, me parece importante que, si se implantan, debería hacerse con carácter general y, si es posible en el ámbito internacional. Por lo tanto, aunque la recaudación se puede asignar a cualquier nivel administrativo, estatal, autonómico o local, en este caso no pienso que sería deseable otorgar capacidad normativa a los municipios a las autonomías, porque se crearían diferencias que producirías disfunciones en los mercados.

jueves, 5 de octubre de 2017

Entrevista en Canal 10


Entrevista completa de 45 minutos en el programa La Lupa de Canal 10, dirigido por Juan Neira, sobre el informe de la Comisión de expertos para la reforma de la financiación autonómica.

domingo, 10 de septiembre de 2017

Entrevista en El Comercio sobre financiación autonómica

Foto: Mario Rojas

Este domingo se publica en El Comercio la entrevista que me hizo Andrés Suárez, con motivo del informe de la Comision de expertos para la reforma de la financiación autonómica. Felicito al periodista por su rigor profesional y su conocimiento del tema. 
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El trabajo de los técnicos ya está sobre la mesa y el futuro de la reforma de la financiación autonómica es ahora una decisión política. Roberto Fernández Llera, el experto designado por el Gobierno asturiano tras la renuncia de Carlos Monasterio para la comisión que ha sacado adelante un informe con las grandes líneas a seguir, es optimista y confía en que antes o después -quizá en 2018- haya un nuevo modelo que mitigue las insuficiencias del actual. Llera cree que, de llevarse a la práctica las recomendaciones del documento, Asturias saldrá reforzada. En esta entrevista con EL COMERCIO detalla las claves del debate.

-¿Pesimista u optimista respecto de la posibilidad de un acuerdo sobre la reforma de la financiación?

-Optimista. Es verdad que la situación política no es fácil, sobre todo por el tema de Cataluña, pero también que este es un compromiso de primer orden. Quiero pensar que no sé si este año, que va a ser muy difícil, pero sí el próximo, se alcance un acuerdo político si no unánime, al menos lo más amplio posible.

-¿Es sostenible el modelo actual?

-Se aprobó en 2009 por unanimidad, cosa que aspiramos a repetir. 2009 fue el peor año de la crisis. Cualquier otro modelo que se hubiera aprobado entonces hubiera significado también pérdida de recursos para las comunidades, sería imposible tener un dique de contención para la crisis tan fuerte que hubo. Dicho eso, tiene muchas cosas positivas: incrementó la autonomía tributaria de las comunidades, mejoró el grado de nivelación, implicó a todas las comunidades...

-Pero tiene insuficiencias.

-El modelo actual parte de una situación de crisis y ya entonces se reconocía que había una insuficiencia de ingresos para las comunidades. Se trató de corregir esa insuficiencia. Pero la crisis fue de tal impacto que produjo una caída de ingresos muy fuerte que repercutió sobre las comunidades. ¿Puede este modelo seguir aplicándose hoy? Perfectamente. De hecho, las últimas liquidaciones han sido muy favorables para las comunidades, con ingresos extra con los que no se contaba porque la economía funciona. Pero no se puede fiar todo al crecimiento. Hay imperfecciones que conviene corregir.

-¿Qué lectura general hace del informe técnico?

-Me parece razonable desde el punto de vista de que lo firmo, no lo haría si no me encontrase cómodo. No es el informe que yo hubiese hecho en solitario, hay cosas que me gustan más y otras menos. Pero en general me siento cómodo. Hay aspectos que juzgo positivos, como el incremento de la autonomía tributaria de las comunidades, el establecimiento de mínimos en algunos impuestos para evitar la competencia dañina a la baja, el refuerzo del Fondo de Compensación Interterritorial (FCI)...

-¿Y qué le gusta menos?

-Me hubiera gustado que en algunos temas se hubiese sido más concreto. Por ejemplo, en la aportación de la Hacienda central al modelo. O en la gestión de la deuda que las comunidades han contraído a través de mecanismos como el FLA. Mi posición es contraria a las quitas. Aquí la comisión no alcanzó un acuerdo unánime aunque sí mayoritario a favor de una reestructuración de la deuda, pero sin quitas. Salvando algunas cosas, estoy contento con el informe.

-Temas concretos. ¿Las regiones necesitan más autonomía fiscal?

-Creo que sí. Las comunidades no deben ser solo autónomas por el lado del gasto, deben exigir a sus ciudadanos el pago de unos impuestos acordes con esos gastos que prestan en servicios fundamentales. Eso debe ir acompañado de corresponsabilidad fiscal, que debe reforzarse. Es bueno que una comunidad, cuando tiene una necesidad financiera, no solo acuda a pedir al fondo común sino que también pida a sus ciudadanos en la parte que le corresponda. Ha sido habitual en los últimos años que el Gobierno central recurriera políticas tributarias de las comunidades.

-En Asturias, el tributo a la banca.

-Y en bastantes casos el Tribunal Constitucional terminaba dando la razón al Gobierno central. Cuando algunas comunidades intentan ejercer su corresponsabilidad fiscal y eso se ataca, no me parece conveniente. El informe plantea corregirlo dando a las comunidades más capacidad tributaria, por ejemplo, con un IVA colegiado. Que las comunidades, en ese tramo autonómico, tengan capacidad para modificar el tipo, cosa que ahora no ocurre. Y lo mismo con los impuestos especiales. Se haría de forma colegiada, de acuerdo entre todas las comunidades o una mayoría de ellas.

-¿Es necesaria una armonización de determinados impuestos? Hablo de Sucesiones y Patrimonio. Porque hay una batalla fiscal evidente.

-No tengo duda de que hay que poner coto a esa batalla fiscal. Y aquí la comisión ha sido unánime y contundente. Hay que fijar unos niveles mínimos de tributación en Sucesiones y en su caso en Patrimonio. Sucesiones, si nos hacen caso, ya no se debería cuestionar como impuesto pero sí establecer un nivel mínimo de tributación en todo el Estado y, a partir de ahí, cada comunidad podrá establecer el tipo que le parezca. Pero siempre respetando ese mínimo.

-Copagos autonómicos, en sanidad u otros ámbitos, ¿sí o no?

-El informe plantea que las comunidades tengan la facultad para establecerlos, no las obliga. A mí no me gustan, y creo que la vía adecuada para financiar los servicios son los impuestos. Pero la posibilidad queda ahí.

-Los expertos utilizan un término, 'nivelación', que suena demasiado técnico a pie de calle. 'Solidaridad' resulta más cercano. ¿La propuesta de los expertos garantiza la solidaridad entre regiones o se corre el riesgo de favorecer a las más 'ricas'?

-En el ámbito de la financiación la solidaridad tiene dos caras. Una, la que los expertos llamamos 'nivelación', supone, a través de los mecanismos de redistribución del sistema, tratar de igualar la capacidad de prestación de los servicios públicos fundamentales. Algunas comunidades recaudan más de lo que necesitarían para financiar sus servicios y otras no llegan; lo que hace el sistema es nivelar esos recursos.

Un fondo que languidece

-¿Y la segunda cara?

-La otra es la que se refiere a tender a igualar la renta y la riqueza de las comunidades. Y esto no se hace dentro del sistema sino con un instrumento que está fuera y que es el FCI. Ese fondo se debe reforzar de manera significativa porque en estos últimos 25 años ha languidecido, ahora son del orden de 400 millones de euros. Poco vamos a contribuir al desarrollo regional con esa cifra, a repartir entre todas las beneficiarias.

-Hablemos de la primera cara de la solidaridad. ¿Hasta dónde nivelar?

-La cuestión es si hay que nivelar todos los servicios públicos, solo los fundamentales, algo intermedio... Es una decisión política. Los técnicos sí decimos que se podría partir del sistema actual, donde la nivelación parte de los servicios fundamentales (sanidad, educación y servicios sociales), que suponen en torno al 75% del gasto autonómico. Y planteamos que nada impediría llegar al 100% del gasto, el conjunto de los servicios. Más nivelación siempre parece que se opone al principio de autonomía, si nivelamos todo y no dejamos margen alguno a la autonomía, esto sería casi una Delegación de Gobierno y no una comunidad autónoma. No es eso lo que pretendemos, pero sí que se parta del modelo actual y, si los políticos creen que hay que incrementar esa nivelación, es una opción legítima.

-Si se potencia el FCI, lo lógico es que Asturias saliera beneficiada.

-Es así porque cualquier incremento del fondo va a repercutir también en Asturias. Hicimos alguna simulación numérica, que no se recoge en el informe en aras del consenso, y hablamos de que podría multiplicarse por ocho o nueve el actual FCI. Eso supone que si Asturias recibe hoy doce o trece millones, es fácil echar la cuenta. Podría llegar a cien millones. La ganancia de Asturias es segura. Pero es una decisión política.

-Si el informe se aplica en sus términos actuales, ¿en qué posición quedaría Asturias? ¿Saldría reforzada?

-Hay muchas cuestiones abiertas y poner cifras no es posible en este momento. Ahora bien, creo que el informe es positivo para Asturias, por varias razones. Primero, porque Asturias va a reforzar su autonomía financiera. Me refiero a lo que antes comentamos del IVA o los impuestos especiales. También esos mínimos en Sucesiones o Patrimonio. Otra buena noticia es el ámbito de la solidaridad, no se cuestiona lo que hay y podría ser incluso superior. Ya hemos hablado del FCI. Y en cuanto a la deuda, la posición mayoritaria es que no se permitan las quitas. No obstante, sí abogamos todos por una reestructuración de la deuda y la renegociación con el Estado de plazos, tipos... Todo ello sin hablar de la posibilidad de que haya una aportación adicional de recursos del Estado.

-¿Cree que el Estado pondrá más recursos o habrá que repartir la misma tarta de otra manera?

-La reforma de la financiación debe verse en el contexto económico. En 2009 era malo y ahora es un poco mejor. Esto ayuda a engrasar el sistema y que el Estado tenga más fácil aportar recursos extra. Será cuestión de voluntad política. Nosotros no ponemos cifra. Sí lo hacemos a la necesaria aportación de las comunidades de régimen foral, País Vasco y Navarra, a la solidaridad del conjunto.

El «injusto» cálculo del cupo

-¿Cuál?

-Entre los recursos adicionales que habría que inyectar deberían estar unos 2.600 millones de euros de las comunidades de régimen foral para contribuir a la solidaridad porque ahora no lo están haciendo. 2.600 millones más al año, porque ahora es cero. Claro, esto casa mal con lo que se va a aprobar sobre la rebaja del cupo vasco. Nosotros planteamos lo contrario. Aquí sí que es una cuestión política de primer orden. Nosotros no discutimos el sistema de concierto ni de convenio, está en la Constitución, pero sí, y mucho, el cálculo del cupo vasco y de la aportación navarra.

-¿El cálculo es injusto?

-Sin duda. No hay contribución a la solidaridad, es poco transparente... Tiene que serlo, y por eso ponemos esa cifra de 2.600 millones al año.

-¿Hasta qué punto la coyuntura general, y singularmente Cataluña, condicionan la negociación?

-Mucho. En la comisión de expertos todas las comunidades propusieron uno excepto Cataluña. Un sistema de financiación sin Cataluña no es posible. Abogo por que esto se pueda no sé si resolver, pero sí reconducir, y que Cataluña vuelva a la mesa de la negociación común y se logre un acuerdo.

-Algunos partidos, y hablo del PP, han cuestionado con dureza su labor en la comisión de expertos.

-Yo soy el experto propuesto por el Gobierno de Asturias para formar parte de la comisión. No represento a nadie más que a mí mismo. Trabajé con absoluta libertad tratando de construir un modelo lo más razonable posible, mirando a Asturias y desde Asturias. No recibí consignas ni instrucciones de ningún tipo. Defendí lo que creía honesto y sensato, sin perder de vista a Asturias. Y creo que el informe beneficia a Asturias, si los políticos finalmente concretan esta propuesta en un sistema de financiación.

martes, 1 de agosto de 2017

Entrevista sobre financiación autonómica





Hoy me entrevistaron en directo en la Radio del Principado de Asturias (RPA). Me centro en el informe, sin entrar en cuestiones que debe resolver la política desde ahora.

jueves, 25 de mayo de 2017

Comisión de Expertos



Acabo de ser nombrado miembro de la Comisión de Expertos para la revisión del modelo de financiación autonómica, por resolución del secretario de Estado de Hacienda, a propuesta de la Comunidad Autónoma del Principado de Asturias. Asumo el reto personal y profesional con humildad y responsabilidad, intentendo aportar mi conocimiento en este tema.

Hace unos cuantos años, elegí una asignatura optativa sobre federalismo fiscal en cuarto de carrera de Economía. No era la más popular, pero me empeñé en ello. La impartían Carlos Monasterio y Javier Suárez Pandiello. Hoy solo puedo demostrar gratitud hacia ellos por aquel impulso inicial. Agradecimiento también al presidente del Principado, Javier Fernández, por hacer la propuesta de mi nombre y honor por estar en la Comisión de Expertos llevando el nombre de Asturias. Solo espero estar a la altura y contribuir modestamente al debate técnico sobre la financiación autonómica, junto a colegas de toda España. Gracias.

A continuación, enlazo también la primera entrevista que concedo sobre este asunto. Fue el 23 de mayo en el programa Asturias Hoy 1ª Edicion, de la RPA.




domingo, 12 de marzo de 2017

Coherencia económica de los programas electorales


http://ftransformaespana.es/milo-portfolio/coherencia-economica-de-los-programas-electorales/

Estoy muy satisfecho de haber participado como ponente del informe Coherencia económica de los programas electorales, junto a Joaquín Artés Caselles, a instancias de la Fundación Transforma España, presidida por el exministro Eduardo Serra Rexach, y dentro del grupo de investigación GEN, dirigido por Santiago Lago Peñas. El informe da continuidad a un decálogo y a una encuesta que previamente había presentado la Fundación Transforma España.

Proponemos una evaluación económica previa sobre la viabilidad de las propuestas electorales, como ya se hace con éxito en países como Holanda o Reino Unido. Sugerimos que esta tarea de evaluación recaiga en la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal, por su rigor técnico y su independencia política. Si no es posible a corto plazo, un grupo de personas expertas de la sociedad civil podría hacer este trabajo, bajo esas mismas condiciones de rigor e independencia.

En definitiva, no se trata de menoscabar la capacidad de iniciativa y propuesta de los partidos políticos a través de sus programas electorales, sino de conducirla por criterios de transparencia y racionalidad para dar más información al votante.

http://ftransformaespana.es/milo-portfolio/coherencia-economica-de-los-programas-electorales/

Aquí os dejo el enlace al informe completo y una entrevista para los informativos de la Televisión del Principado de Asturias (TPA). También una muy cariñosa reseña de José María Urbano, jefe de Redacción de La Voz de Avilés. Y al final, un dossier de prensa.

http://www.rtpa.es/nacional:Una-fundacion-invita-a-los-partidos-a-evaluar-sus-programas-electorales-de-2020_111489319909.html

http://blogs.elcomercio.es/dame-buenas-noticias/2017/03/13/profesionales-de-exito/



DOSSIER DE PRENSA




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