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jueves, 28 de septiembre de 2017

Periodismo y unión en Bajo Nalón


Firma aquí un colaborador con el dudoso honor de haber escrito o haber sido entrevistado en varios periódicos asturianos que pocos después cerraron (en algunos, incluso, en su último número). Me refiero a La Voz de Asturias (histórica cabecera, por fortuna, recuperada en formato digital), Les Noticies (semanario íntegramente en asturiano) o El Norte Económico (experiencia única de periódico económico editado en Asturias). Por eso es una alegría que nazca una nueva publicación en papel, ya saben, ese formato tan antiguo en el que se imprimen textos, fotos y dibujos, donde algunos nos sentimos muy cómodos. En este caso, La Información del Bajo Nalón da continuidad a la edición digital que ya funcionaba desde hace un tiempo, lo cual es una buena prueba de que la idea marcha y que sus promotores quieren ir a más. Enhorabuena.

Que el mundo es global es un hecho, pero que nuestro pueblo y nuestra comarca nos importan, no es menos cierto. Nos tienen que interesar el misil de Corea del Norte o el proceso de Cataluña, cómo no, pero también el estado de la depuradora cercana, el asfaltado de la calle o la bandera azul de nuestras playas. Personalmente, me gusta mucho este concepto de “glocal”, atribuido a Juan Cueto Alas, asturiano ilustre y, por cierto, también autor del exitoso nombre de Puerto Norte, como confesó Juan Luis Rodríguez-Vigil, padre político de ese proyecto integral de desarrollo para el Bajo Nalón.

El periodismo de cercanía es un lujo en estos tiempos que corren, ya que muchas veces perdemos de vista lo que tenemos delante. Para cubrir esa laguna y hacerlo con agilidad están publicaciones como La Información del Bajo Nalón. Como decía el economista alemán Schumacher, “lo pequeño es hermoso”.

El Bajo Nalón es un paraíso dentro del Paraíso. Y no lo digo solo yo; lo tiene escrito en uno de sus poemas nada menos que el Premio Nobel de Literatura irlandés Seamus Heaney, un asiduo de la zona hasta que nos dejó en 2013. Por cierto, aprovecho para reclamar un homenaje a esta figura que tanto promocionó la comarca, igual que un siglo antes lo hiciera otro ilustre poeta como Rubén Darío. Podría ser una calle con su nombre o cualquier otra distinción similar, porque ya sabemos que de bien nacidos es ser agradecidos.

En el Bajo Nalón estamos rodeados de belleza y riqueza natural, con montes, playas, ríos y puertos, ubicados en el mismo centro de Asturias, a pocos minutos por autovía de las ciudades y con el aeropuerto aquí mismo, lo que nos coloca a una hora de Madrid y a muy poco tiempo del resto del mundo. Este inmenso potencial no se puede minusvalorar ni desaprovechar.

Pero mejor que vivir ensimismados o cerrados, una de las peores tentaciones de los pueblos, tenemos que abrir mentes y, también, por qué no decirlo, exigir lo que nos merecemos. La ambición, cuando es sana, no es mala en absoluto. Hay muchas cosas pendientes, pero tengo que destacar una vez más la que tanto tiempo está costando que salga, refiriéndome a la pasarela que debe unir L’Arena y San Esteban, por muchísimos motivos, pero que podríamos resumir en dos palabras: comunicación y turismo. En suma, beneficios para vecinos y visitantes. Creo de verdad que ya toca hacer esta infraestructura que, encima, ni siquiera tiene por qué ser cara. Cuando viajamos por la Autovía del Cantábrico y vemos en la Concha de Artedo un puente sobre otro puente, se nos cae el alma a los pies, pensando en el dinero público gastado, para que uno de los viaductos esté ahora de pegote. Mientras, la necesaria pasarela del Bajo Nalón sigue pendiente.

En el Bajo Nalón, en Pravia, estuvo en tiempos la capital del Reino de Asturias. Hoy, sin embargo, los tres concejos viven su particular declive demográfico y económico, aunque no es menos cierto que se empieza a palpar una ilusión que no había hace unos pocos años. La gente empieza a valorar lo que tiene, como siempre debió ser, pero ahora más, ya que en caso contrario, otros nos ganarán por la mano. Así las cosas, ¿por qué no se explora en serio la idea de formar un único ayuntamiento? Sería un ejemplo de libro para Asturias. Tenemos la unión física (el río), la unión vecinal (peleíllas menores aparte), la unión económica (somos totalmente complementarios) y solo nos faltaría la unión política y administrativa. Llegaríamos entonces a unos 15.000 habitantes, tendríamos más voz y se podría acceder a mayor financiación para los servicios públicos. ¿Nos atrevemos? Tenemos fácil hasta el nombre de consenso: Bajo Nalón.

Publicado en La Información del Bajo Nalón el 21 de septiembre de 2017 (versión digital: 12 de octubre)


sábado, 17 de mayo de 2014

Economía y periodismo


http://santosgmonroy.blogspot.com.es
Decir que no es fácil. Explicarlo o plantear alternativas es mucho más difícil. Tengan en cuenta esto en vísperas de unas elecciones –como es el caso- o antes de defender en el chigre sus posiciones sobre cualquier tema.

En un marasmo de propuestas de todo tipo hay algunas que plantean eliminar el presente y cambiar a otra cosa que no se sabe bien cuál sería. Ir hacia lo “posmoderno”, que ni es moderno ni es futuro. Incluso pedir imposibles, como aquel que quería derogar la ley de la gravedad.

El “no por el no” es barato, simple, pero muy dañino. La oposición sin alternativas no es más que una posición infantil, entendible en quienes no tienen todavía uso de razón, pero poco defendible cuando se deben tomar decisiones importantes por parte de personas adultas.

La Economía ayuda a adoptar algunas de esas decisiones. Por ejemplo, aplicando el concepto de “óptimo de Pareto”, situación en la cual nadie puede mejorar si no es a costa de que otro empeore. Por la misma argumentación, el paso de una situación ‘A’ a otra alternativa ‘B’ sólo debería hacerse cuando la nueva permita a ciertos participantes obtener alguna ganancia, sin que los demás se fastidien.

Al hilo de lo anterior, me planteo un ejemplo cercano y reciente. Se acaba de proponer en Asturias un notable avance en el camino hacia la dignificación de la profesión del periodismo –quizás más necesaria que nunca- mediante la constitución de un colegio profesional. La asamblea de votantes aprobó esta propuesta, pero una parte minoritaria lo rechazó, sin explicar mucho sus razones.

La colegiación, como reconocimiento profesional amparado por ley, supone una mejora objetiva para quienes trabajan o aspiran a trabajar en el sector de la información. Es también una garantía adicional para la calidad de la propia información. ¿A quién podría perjudicar esto? Y si hubiese tal daño (a mí se me escapa por dónde podría venir), debería hacerse explícito.

Si a nadie se lesiona a nivel individual y, por el contrario, hay muchas personas beneficiadas, además de la sociedad en su conjunto, no hay duda de que la nueva situación es preferible “en el sentido de Pareto”. ¿Todavía alguien se sigue oponiendo al progreso?



Publicado en La Voz de Avilés el 17 de mayo de 2014




viernes, 20 de diciembre de 2013

La curva del olvido


Era viejo, tanto que las gotas de lluvia circulaban por los surcos de su cara con precisión de leucocitos en la sangre venosa. Una bolsa de plástico le cubría el pelo, se escurría por sus orejas e iba a anudarse bajo una barbilla puntiaguda que nunca se detenía, como si rumiara las palabras antes de darles aire. Pero no hablaba, se limitaba a masticar vocales y consonantes, y a mirarme a menos de un palmo de distancia con intensidad miope.

Así comienza el primer cuento de La curva del olvido, el libro que acaba de publicar la periodista asturiana Victoria Rodríguez Gil, cuya edición corre a cargo de Septem Ediciones y que ayer se presentó en Oviedo en el Club de Prensa Asturiana (reseña aquí). La sinopsis del libro es la siguiente:

La ciencia ha reducido la memoria a la fórmula R = e {− t / S}, que define la curva del olvido por la relación matemática que existe entre la intensidad de un recuerdo y el tiempo transcurrido. Para los protagonistas de este libro, las cosas no son tan simples. ¿Se puede recordar el futuro? ¿Guardamos memoria de lo que no ha ocurrido? ¿Elegimos lo que se evoca? ¿Duelen los recuerdos, aunque sean ajenos? Los diez cuentos reunidos en La curva del olvido plantean preguntas tan inquietantes como éstas, pero no todas las respuestas se diluyen en una solución de ochenta gramos de memoria por cada veinte de olvido. Las ecuaciones no ayudan a sobrevivir al pasado, aún menos al futuro. Para lograrlo es necesario, a veces, renunciar a la memoria y a la cordura. Y la salvación no siempre está garantizada.

Como la propia Victoria nos confesó en la presentación, esta autora tiene mucho material literario escrito, pero poco publicado, aunque estoy seguro que esto último ya ha empezado a cambiar desde ahora. 

Me gustó mucho la reivindicación 'victoriana' del cuento como literatura de calidad, no siempre reconocida, con su referencia personal al maestro García Márquez. También destaco la conexión que hizo explícita entre el periodismo, su profesión desde hace más de 20 años, con la literatura "agradable", esa que disfrutamos cuando la leemos y no esa otra que nos hace sufrir de manera innecesaria. Bastante tenemos ya con las noticias de cada día.

Enhorabuena Victoria y a seguir así de bien.

Victoria dedicándome el libro. FOTO: Septem Ediciones en Facebook.




lunes, 17 de diciembre de 2012

Peslláu pola crisis. Y ya van...


Publicaciones Ámbitu ciarra Lesnoticies.com y acaba cola so actividá editorial y discográfica. Tengo de ser ciguáu; nel el últimu númberu en papel fixéronme una entrevista, lo mesmo que nel últimu númberu de La Voz de Asturias, el día que tamién se calló pa siempres.

La crisis ye bien dura. Pero la del periodismu paez nun tener fin. Sueldos miserables, condiciones leoninas, periódicos que cierren, medios públicos viciaos, medios privaos que nun pueden vivir ensin subvención...

Nun ye un problema d'economía; ye un casu grave de deterioru de la democracia.



jueves, 15 de diciembre de 2011

miércoles, 13 de julio de 2011

Vergüenza y manipulación

Un titular interesado y una manipulación descarada de nuestro trabajo. Sin pensar en las consecuencias. Lo siento por los profesionales de la redacción, algunos buenos amigos, pero esa dirección terminará por llevarles al desastre.

Aquí dejo mi artículo académico, escrito junto a Eloy Morán Méndez y publicado en la Revista Asturiana de Economía. Y aquí la tergiversación que, una vez más, hace La Nueva España, "el periódico", como si acaso fuese uno nada más el que hay en Asturias. Que cada uno saque sus conclusiones y su propio titular.


miércoles, 2 de febrero de 2011

Escribidores y periodistas


Volvía de un placentero viaje por tierras de Neruda, cuando leo un titular que me afecta en primera persona y que atufa a sensacionalismo. Por supuesto, no de LA VOZ DE AVILÉS, sino de un diario salmón que cada día parece más amarillista.

Compruebo que soy uno de los «fiscalistas de Salgado» (sic), o sea, uno de los asesores a los que consulta la Ministra de Economía y Hacienda para tomar decisiones. Resulta que estoy en el sanedrín de altos consultores ministeriales... ¡y yo sin enterarme! Pero el plumilla y su director, no contentos con eso, le aclaran al lector que mi informe «no es vinculante»... ¡Ah, bueno! Ya me quedo más tranquilo. Igual un día me levanto chavista (de Chávez, no de Chaves), sugiero nacionalizar la banca y, claro, la pobre vicepresidenta segunda estaría obligada a obedecerme (ahora que lo pienso, igual no es mala idea).

En fin. Prefiero tomarlo a broma, aunque esta anécdota me sirve para plantear una reflexión sobre la ética periodística. Algunos que escriben en periódicos, revistas o redacciones de radio y televisión deberían revisar aquellos geniales cursos de Juanjo de la Iglesia en el primer 'Caiga Quien Caiga' del Gran Wyoming. Muchos siguen pensando que la realidad no les puede estropear un buen titular. Planean un objetivo (derribar un gobierno, desprestigiar a alguien...) y a partir de ahí, afilan un discurso tergiversado o construyen una pura patraña.

Yo no soy periodista, pero sí tengo personas muy cercanas que lo son. Lo que sí soy es un lector asiduo de información y lo único que pido es rigor, rigor y rigor a quien escribe. La objetividad (si existe) es otra cosa y esa no la exijo. Cada uno tiene sus manías y querencias, pero no por ello se debe renunciar a un servicio crítico, pero no cafre o suicida.

El periodismo es básico en democracia. Una bitácora de un aficionado no es periodismo, es otra cosa. Muy legítima, pero distinta. Un medio informativo serio tiene que ganarse el respeto por la calidad de sus informaciones, por la ponderación de sus opiniones y por las buenas condiciones laborales de sus profesionales.

Publicado en La Voz de Avilés el 2 de febrero de 2011