martes, 26 de diciembre de 2023

Quitar deuda, pero condonar bien


Hagamos un doble descargo inicial.

Primero, para solemnizar la obviedad de que los debates dicotómicos suelen conllevar un peligro cierto de polarización (no solo un cierto peligro). Sobre las condonaciones de deuda autonómica (y en otros temas muy diversos, como por desgracia ocurre en los últimos tiempos), reducir el mapa de alternativas a una afirmación taxativa o a una negativa rotunda, solo puede conducir a la eliminación de matices que aportan valor a la discusión y rigor a los números.

El segundo descargo también es incuestionable. Cuando las circunstancias que atañen a un asunto han cambiado (y, sobre todo, si lo han hecho de forma radical), no resulta muy práctico encastillarse en ciertas posiciones de resistencia que, pudiendo ser muy lógicas y deseables, no conducen más que a la melancolía. Dicho en corto: aunque uno se hubiese opuesto antes a las condonaciones de deuda en general, el hecho es que ahora se van a llevar a término, con lo cual el nuevo deseo es que se hagan de la mejor manera posible, con eficiencia, justicia, equidad y al menor coste financiero.

Viene todo lo anterior al caso de los acuerdos políticos de noviembre de 2023 suscritos entre el PSOE y ERC para la investidura de Pedro Sánchez Pérez-Castejón como presidente del Gobierno. Uno de ellos va encabezado con el título de “autonomía financiera y acceso a los mercados”, cuyo fin declarado es “sanear la situación financiera de la Generalitat [de Cataluña] y facilitar su vuelta a la financiación en los mercados de deuda”. Como objetivo general parece irreprochable (salvo extrema necedad) y no es diferente al que ya explicitó la Comisión de expertos para la revisión del modelo de financiación autonómica, constituida en enero de 2017 por encargo de la VI Conferencia de Presidentes, cuyo informe se entregó al Gobierno de España en julio de ese año.

Aquella Comisión de expertos fue unánime en reclamar la vuelta de las comunidades autónomas (CCAA) a los mercados financieros “en condiciones razonables”, junto a otros dos desafíos básicos que siguen vigentes en materia de endeudamiento: la reconfiguración de los objetivos de estabilidad presupuestaria y sostenibilidad financiera, y la retirada paulatina de los mecanismos adicionales de financiación. La quiebra del consenso se produjo entre aquellos expertos a la hora de articular en la práctica el ansiado retorno a los mercados. La mayoría de la Comisión apostó por una “reestructuración transparente de la deuda”, mientras que la parte minoritaria creía insuficiente esa medida y defendía completarla con “una reducción” de la misma.

En su literalidad, el acuerdo PSOE-ERC refiere a la condonación de deuda a “todas las comunidades autónomas de régimen común que permita la asunción por parte del Estado de parte de la deuda autonómica con este, originada por el impacto negativo del ciclo económico, para lo cual se determinará qué parte del incremento de deuda obedece al impacto del ciclo, pudiendo también acudirse a transferencias para la cancelación de la deuda en el caso de endeudamiento con terceros distintos del Estado, caso de ser necesario”. Para Cataluña se ponen cifras muy concretas: la asunción por el Estado en torno al 20% de la deuda viva contraída por la Generalitat en los mecanismos de liquidez estatales, lo que equivale a unos 15.000 millones de euros y, además, un ahorro derivado de 1.300 millones de euros en intereses. El acuerdo habla también de que “el FLA [Fondo de Liquidez Autonómico] pueda seguir operando como sistema de último recurso en el caso de situaciones críticas de mercado”.

Desde el momento en que se conocieron esos acuerdos políticos, han salido a la luz interpretaciones -más o menos afinadas- sobre el alcance de dicha condonación a Cataluña, pero sobre todo, de su eventual extensión al resto de las CCAA. Baste un rápido vistazo al listado de entidades o autores que han mostrado sus cartas iniciales con rapidez: Fedea, Gestha o las agencias de calificación Fitch, S&P, Moodys y Scope. Nota tangencial: estas últimas se habían hecho muy famosas durante la crisis de deuda que comenzó en 2008, para entrar luego en un cierto letargo y saltar ahora de nuevo a la palestra. Otro día hablaremos de ello.

No es el objeto de estas líneas hacer una simulación, para empezar, porque el principal criterio esbozado y que -se supone- guiará las futuras quitas de deuda es algo tan etéreo y difícil de calcular -e incluso de explicar en foros no especializados- como “el impacto negativo del ciclo económico” (sic). Ello implica, entre otros aspectos, estimar un crecimiento potencial, una brecha de producción (output gap) y varias elasticidades de ingresos y gastos autonómicos, además, de manera diferencial para cada una de las CCAA. Misión imposible; es más fácil partir de una cifra prefijada y llegar a ella por aproximaciones sucesivas de retorcimiento de variables.

Con respecto al ámbito temporal de cómputo, el documento del acuerdo PSOE-ERC no especifica nada concreto, aunque de la parte diagnóstica se puede intuir que se trataría del periodo 2008-2014, cuyas consecuencias se agravaron -seguimos la literalidad del texto- con una “insuficiente respuesta europea y del Estado ante la crisis”.

En segundo lugar, pero aún más relevante, es la metodología de estimación a emplear, si bien la ley orgánica de estabilidad presupuestaria da algunas pistas, cuando remite a la utilizada “por la Comisión Europea”. La Orden ECC/2741/2012, de 20 de diciembre, detalla algo dicha metodología, basada en las funciones de producción, si bien la propia norma reconoce la dificultad de aplicar los criterios a cada una de las CCAA. Remata diciendo que “en el cálculo del saldo cíclico de cada comunidad autónoma, por razones de la simplicidad y transparencia que debe poseer una regla fiscal, se utilizarán las mismas elasticidades y brecha de producción que a nivel nacional”. De nuevo en corto: como el ejercicio ideal es una quimera, procedemos de la manera que mejor nos convenga, asumiendo que el impacto de la crisis fue idéntico en toda España, cuando la realidad es tozuda y cualquiera puede constatar que no fue así, ni lo será en el futuro.

En tercer lugar, colocados ya en la hipótesis de condonar la deuda autonómica de forma masiva, incluso suponiendo -y es mucho suponer- que se acuerde un método de estimación del impacto cíclico, el propio acuerdo intenta facilitar la interpretación, al recomendar que el perdón financiero se aplique a todas las CCAA “de régimen común”, aunque es fácil suponer que las de régimen foral no querrán renunciar de manera voluntaria a tal posibilidad. Al respecto, cabe hacer algunas observaciones.

Para empezar, la desigualdad de trato no es algo que se mitigue extendiéndola. En la estricta lectura del acuerdo PSOE-ERC, lo único que se haría es desplegar una medida (la condonación), con un único y cuestionable criterio (el impacto cíclico de la crisis) y que beneficiaría sobre todo a una comunidad autónoma (obviamente, Cataluña). Lo que viene ahora son puros corolarios.

El primero, para afirmar con seguridad que la mayoría de las CCAA preferiría una reforma del sistema de financiación autonómica para allegar nuevos recursos, antes que la mentada condonación financiera. Podríamos citar como muestra el sólido bloque de las ocho CCAA que firmaron la Declaración de Santiago en noviembre de 2021.

El segundo, para manifestar que algunas CCAA apostarían por un criterio alternativo al del impacto cíclico para sustentar el perdón financiero. Por ejemplo, aludiendo a su infrafinanciación ordinaria por habitante ajustado, como en la Comunidad Valenciana (algo que Cataluña no podría reclamar, por situarse en torno a la media).

Y el tercero, para recordar que algunas CCAA no pedían en absoluto la quita de préstamos con el Fondo de Financiación a Comunidades Autónomas (singularmente, por el compartimento FLA), por la sencilla razón de que su deuda con el Estado instrumentada mediante este mecanismo es muy baja e incluso nula (Madrid, Navarra y País Vasco). Pero, como ya hemos dicho, o juegan todas, o se rompe la baraja. Aún más claro: si se camina hacia quitas generales, no quedará otro remedio que acordar compensaciones financieras -con transferencias estatales ad hoc a esas CCAA- para amortizar deuda con otros acreedores distintos del Estado. Verbigracia: el País Vasco tiene la menor ratio deuda/PIB, pero aun así debía un total de 10.851 millones de euros en el tercer trimestre de 2023.

Algunos datos muy básicos ilustran el argumentario. La deuda pública de Cataluña ascendía en la fecha señalada a 84.549 millones de euros, de los cuales 71.308 estaban instrumentados mediante préstamos del Fondo de Financiación a Comunidades Autónomas (las estadísticas oficiales son del Banco de España). Se trata del volumen total de deuda más abultado entre las 17 CCAA (aunque no es el mayor en términos del PIB) y significa que más del 84% de los pasivos computables de Cataluña eran deudas con el Estado, para una media de todas las CCAA del 59% en ese mismo indicador. Queda claro quién tiene la necesidad y la fuerza para liderar el debate público con su relato.

En suma, se hará lo de siempre en diversos aspectos de la financiación autonómica y, en cambio, veremos lo nunca visto, con perdón por el fácil juego de palabras. Algo así:

1) Seguramente Cataluña verá satisfechas sus aspiraciones de reducir su deuda de un golpe y en un alto grado, así como su carga derivada de intereses. Esto no impedirá que después el acuerdo sobre las quitas de deuda se traslade a los foros multilaterales (Conferencia de Presidentes y Consejo de Política Fiscal y Financiera), para terminar por extenderse -con los matices que corresponda- a la totalidad de las CCAA mediante las oportunas reformas legales. El resultado antes que el procedimiento, algo que, por otro lado, forma parte de la idiosincrasia de la historia de la financiación autonómica.

2) Teniendo en cuenta que el vigente sistema de financiación autonómica lleva sin revisar desde 2014, considerando el clima político general, incorporando la dificultad añadida que supone el regreso de las reglas fiscales a partir de 2024 y, por último, aliviando a las CCAA por efecto de las verosímiles condonaciones de deuda y de otros arreglos financieros generales o específicos, casi es una apuesta segura la hipótesis de no reforma del sistema de financiación autonómica a corto plazo, salvo inesperado pacto de Estado entre PSOE y PP en la materia, seguido de un amplio acuerdo de base territorial entre CCAA.

3) Sobre todo lo anterior, asistiremos a acalorados debates políticos e intensas discusiones técnicas, estas últimas llenas de ecuaciones, parámetros ad hoc y variables de compromiso, para justificar ex post el resultado que ya teníamos decidido ex ante. No está mal por el principio de eficacia, pero no sobraría un poco más de lealtad y transparencia (federalismo, lo llamamos algunos).

4) Hay una diferencia sustancial en este momento que añade optimismo. Se trata de la existencia de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef) que, lógicamente, no ha emitido informe alguno sobre la cuestión de las quitas (ni podría hacerlo, puesto que no es preceptivo, menos aún, sobre un mero documento de intenciones políticas). Lo que quizás conozcamos pronto es una opinión motu proprio o un estudio a solicitud del Gobierno de la Nación o del Consejo de Política Fiscal y Financiera, algo que juzgo como muy deseable. Ese juicio técnico e independiente de sensatez no iría sobre la decisión como tal (que se antoja ya tomada en sede política), sino sobre el mejor modo de articular su contenido y desarrollo. A posteriori, el Tribunal de Cuentas fiscalizaría todo el proceso, no solo en términos de cumplimiento de la legalidad y la normativa contable, sino también acerca de otros principios de buena gestión.

En definitiva, la corresponsabilidad fiscal debe ser -o seguir siendo, según el juicio de cada uno- un principio nuclear de la financiación de las CCAA. Si las CCAA perciben una restricción presupuestaria blanda, esto equivaldrá a un salvoconducto para un endeudamiento casi ilimitado, sobre todo si se internaliza el rescate como una eventualidad factible. Riesgo moral, en terminología clásica, con los graves problemas que ello conlleva.

La decisión -casi- tomada sobre condonaciones no es la óptima en términos de eficiencia. Particularmente, sigo apostando en su integridad por la reflejada en el informe de 2017 y respaldada por la mayoría de aquella Comisión de expertos: “una reestructuración transparente de la deuda de las CCAA con el Estado, supervisada por el Banco de España y la Airef, ampliando los plazos de forma razonable, añadiendo en su caso nuevos períodos de carencia y fijando unos tipos de interés favorables, que en ningún caso podrían suponer una bonificación respecto del coste medio de la deuda del Estado. En todo caso, este apoyo debería estar condicionado al cumplimiento por parte de las CCAA beneficiarias de una serie de objetivos previamente acordados de consolidación fiscal y cumplimiento presupuestario”.

Pero digamos más para rizar el rizo. Si el objetivo es que las CCAA tengan una ratio máxima de deuda/PIB del 13% (así lo establece la ley orgánica de estabilidad presupuestaria), en el entendido harto simplificador de que ese pudiera ser un umbral razonable de vuelta a los mercados, posiblemente las magnitudes de quitas de deuda que se están poniendo sobre la mesa para Cataluña sean muy insuficientes. Con un ejercicio de aritmética simple, esta Comunidad Autónoma tendría que borrar de su balance el doble de lo que se ahora se está manejando, esto es, llevar la quita hasta más de 30.000 millones de euros. Y todas las CCAA irían detrás con lo suyo, claro.

Aún queda mucho por escribir. Estamos empezando. 

 

Publicado en Noticias de Política Económica, 42 (2023), pp. 27-30.  


miércoles, 20 de diciembre de 2023

Retos y desafíos de los municipios de menor población


Se publica el V Informe Red Localis, dirigido por Concepción Campos Acuña y yo mismo, con la coordinación de María Cadaval Sampedro, editado por Wolters Kluwer y Red Localis. El título general es  Retos y desafíos de los municipios de menor población. Os dejo el índice (el capítulo I lo firmo con Concepción Campos):

Bloque I. Municipios de menor población y reto demográfico

Capítulo I. Pequeños municipios: una proposición sin ley y un camino con variantes

Capítulo II. Municipios de menor población en Galicia: del debate de la distribución de competencias al reto de compartir responsabilidades ante desafíos comunes

Capítulo III. Inframunicipalismo y políticas públicas europeas

Bloque II. Régimen jurídico de los pequeños municipios y actuaciones desde la óptica presupuestaria

Capítulo IV. Actuaciones desde la óptica presupuestaria y tributaria para combatir la despoblación en municipios pequeños

Capítulo V. El régimen jurídico de los municipios de menor población: Posibles reformas normativas para afrontar sus especialidades organizativas y las mayores dificultades para la prestación de ciertos servicios

Capítulo VI. Diputaciones provinciales y municipios de menor población: ¿qué papel corresponde a las entidades supramunicipales en el mapa local?


Bloque III. Políticas públicas e inframunicipalismo

Capítulo VII. La pobreza energética en los municipios de menor población: reflexiones desde la perspectiva de la sostenibilidad

Capítulo VIII. Municipios de menor población y reto demográfico: estado de la cuestión y propuestas

Capítulo IX. Bases para una nueva economía en la aldea

En las respectivas webs de Red Localis y Wolters Kluwer tenéis el informe a texto completo y en descarga libre.

 

miércoles, 4 de octubre de 2023

Gobernanza y administraciones territoriales para la próxima generación

El INAP acaba de editar en papel y en formato digital el libro colectivo titulado Gobernanza y administraciones territoriales para la próxima generación, coordinado por Jorge Hernández-Moreno (CSIC) y Cristina Ares Castro-Conde (Universidad de Santiago de Compostela).

Tengo el honor de contribuir con un capítulo, firmado con mi colega del Consello de Contas de Galicia, Simón Rego Vilar. Escribimos sobre "Órganos de control externo autonómicos y ejecución de fondos europeos: retos en el período de programación 2021-2027".

En este enlace tenéis el libro completo en formato electrónico.

 

miércoles, 20 de septiembre de 2023

Un merecido homenaje a Alfonso Utrilla de la Hoz

No tendríamos que haber escrito este libro homenaje. Eso indicaría que nuestro querido Alfonso Utrilla de la Hoz seguiría entre nosotros. Lo expresan muy bien los coordinadores y amigos, Paco Pedraja, Javier Suárez Pandiello y Rosa Urbanos, en su texto de presentación:

Alfonso se fue antes de tiempo. Por estadística y por esperanza de vida, no le tocaba. Todavía le quedaban muchas cosas que hacer, no sólo en el ámbito académico y profesional, sino en su vida personal, su pasión por la cultura, por la conversación, por los amigos.
El libro lleva como título general Retos de la financiación territorial en tiempos de postpandemia. Un homenaje a Alfonso Utrilla de la Hoz. Es un explícito homenaje y casi un tratado, puesto que colegas, amigas y amigos hemos intentado escribir sobre las cuestiones que Alfonso trató siempre con maestría. Él lo hubiese hecho mejor, seguro.

Tengo el honor de escribir un capítulo sobre "Un sector público local que sigue buscando su camino", firmado con José Manuel Cordero Ferrera. Abordamos la delicada cuestión del reparto de competencias entre los diferentes niveles de gobierno, a partir de la definición del mapa municipal y de las diversas fórmulas existentes para garantizar la prestación de servicios locales a los ciudadanos, incluyendo también una breve reflexión acerca de la situación financiera de los gobiernos
locales.

Y tengo también la íntima satisfacción de cerrar el libro con un epílogo que he titulado "La utilidad de llamarse Alfonso". Defiendo algo obvio:

Alfonso culminó una investigación útil, pero no solo para él o para la satisfacción de algunos evaluadores, lo que introduciría un sesgo de egoísmo poco razonable y ajeno a su persona. Me atrevo a afirmar que Alfonso hizo una investigación útil para su disciplina, pero sobre todo y antes que nada, útil para su país.

En este enlace tenéis el libro a disposición (30 euros), y en abierto el índice, la presentación y el prólogo. Nos dicen que pronto estará el libro completo gratis y en abierto.

 

viernes, 23 de junio de 2023

Asturias ante el reto demográfico. Análisis y perspectivas

Acaba de salir publicado el libro colectivo titulado Asturias ante el reto demográfico. Análisis y perspectivas. Lo edita el Real Instituto de Estudios Asturianos (Ridea) y lo tenéis a la venta en su web (https://ridea.asturias.es/) y en librerías. Coordinan el volumen dos grandes expertos: Juan Luis Rodríguez-Vigil Rubio y Javier Junceda Moreno.

Mi capítulo es sobre "Fiscalidad federal y diferenciada ante el reto demográfico". Ya os adelanté la conferencia que sirvió de base. Enlace al vídeo completo

Todos los capítulos son muy recomendables, sin excepción (excluyo el mío, por pura modestia). Sobre contratación pública, análisis demográfico, economía, enfoque de género, legalidad... Todo un manual de teoría, pero sobre todo, de práctica.


viernes, 12 de mayo de 2023

Fiscalidad federal y diferenciada ante el reto demográfico

Os dejo el vídeo completo de mi conferencia en el Real Instituto de Estudios Asturianos (Ridea), el pasado 21 de marzo, dentro del ciclo Asturias ante el reto demográfico. Me tocó hablar de lo que reza en el título de esta entrada. En unos días saldrá el texto, dentro de un libro colectivo.

lunes, 24 de abril de 2023

El sector público local ante las futuras reglas fiscales


Acaba de presentarse el número 181 de la revista Economistas, editada por el Colegio de Economistas de Madrid, con la participación del vicepresidente del Banco Central Europeo, Luis de Guindos Jurado. En el monográfico se hace un balance de la economía española en el año 2022, incluyendo análisis de carácter general, así como de los principales sectores productivos, sistema financiero, sector público, capital humano, empleo, actividad empresarial, sostenibilidad, digitalización, economía nacional y perspectivas, así como una reseña con las aportaciones de los premios Nobel de Economía de 2022, Bernanke, Diamond y Dybvig.

Aquí están el sumario y la revista completa.

Mi artículo se titula como esta entrada del blog. En el tercer año consecutivo de suspensión de las reglas fiscales, el sector público local volvió a liquidar en términos agregados con superávit. El fuerte crecimiento del gasto ha podido ser financiado con cargo a los fondos europeos de recuperación y resiliencia, pero también con un aumento de la recaudación sostenido en un sólido crecimiento del PIB y en una inflación que ha repuntado de manera significativa. El giro de la política monetaria, con el incremento del coste del endeudamiento y la esperable retribución de los depósitos, no ha sido óbice para que estos últimos se hayan elevado hasta cifras de récord al cierre de 2022. Es preciso planificar el futuro con nuevas reglas fiscales para un mapa muy diverso. A los efectos que procedan, advierto expresamente que el trabajo se cerró el 31 de enero de 2023.


lunes, 3 de abril de 2023

Unas calles y varios recuerdos en torno a Pedregal


Cuando eres niño, te preguntas pocas cosas sobre las calles. Quizás que no sean muy largas para llegar rápido al otro lado. O que la cuesta sea hacia abajo para no cansar tanto. O que tengan luz para jugar con los amigos cuando cae la noche. O, a la inversa, que tampoco se pasen de iluminación para hacer alguna inocente maldad sin ser descubiertos. En fin, que sean peatonales para no tener que esquivar muchos coches, salvo que sean carricoches (antes había más que ahora, de unos y de otros, dicho sea de paso). Sobre esto último creo que el avance en peatonalizaciones de los últimos años es indudable y un punto a favor. Avilés es más agradable para el paseo y mucho más sostenible, como muchas otras ciudades de España y de Europa. Pero dejemos esta cuestión para otro día.

Todas las calles tienen historia en sí mismas a través del relato de su urbanización, su apertura o su cierre al tráfico, según el caso y el momento. Pero esa historia, digamos material, no es la que ahora me interesa. Me importa más ahora la historia sentimental, al menos la que se refiere a sus nombres actuales y a los que llevaron en algún momento, algunos de infausto recuerdo que ni siquiera citaré. En Avilés encontramos rótulos universales (verbigracia, en Versalles: Concordia, Libertad, Amistad, Paz), así como unos pocos de mujeres ilustres (por El Quirinal, de manera fecunda: Emilia Pardo Bazán, Obdulia García, Dolores Medio, Victoria Kent y otras). Lo que no tenemos -y espero que siga siendo así- son calles nombradas con números, lo que constituye un claro oxímoron y una aberración que quizás valga para algunas grandes urbes del mundo (paradigmático es el caso de Nueva York que todo el mundo ha visto en las películas), pero no para nuestro entorno más cercano.

Hablando de calles de Avilés, la de José Manuel Pedregal (y Sánchez-Calvo: sin relegar el segundo apellido, como mal hacen los anglosajones) no era una de mis preferidas cuando era guaje, allá por los años ochenta del siglo pasado. Tampoco era una de las más transitadas por mi familia o mis amigos, por la sencilla razón de que nuestro ecosistema urbano se situaba en otra parte, dentro del imaginario triángulo que encierran los parques de La Magdalena, el de “la marquesa” (Ferrera) y el antiguo matadero, vértice este último desde donde disfrutábamos de inmejorables vistas a la fabricona y paladeábamos hollines de la máxima calidad. Para ese niño, Pedregal era una placa lejana y poco más, como tantas otras. Me importaban más Llano Ponte, Cervantes o Valdés Salas, de quienes iba sabiendo cada día algo más a fuerza de patear, leer y preguntar. Otros nombres obligados para mí eran Enrique Alonso y Carreño Miranda, colegio e instituto de gratos recuerdos y sólidos aprendizajes vitales. En fin, otra historia para contar en diferente momento.

Cuando unos años después cayó en mis manos un magnifico libro de Justo Ureña y Hevia, a la sazón cronista oficial de Avilés, ya era más consciente de algunas cosas, aunque otras tardarían todavía bastante más. Aquel estudio pionero es una de las joyas del rico catálogo editado por Azucena y Celso, o sea, Azucel, una editorial avilesina desaparecida por jubilación, pero inmortal gracias a su meritorio trabajo durante muchos años. De aquella fuente siguen bebiendo otros autores y van surgiendo hermosos afluentes, caso de los recientes volúmenes escritos por Román Antonio Álvarez.

Juan Luis Rodríguez-Vigil, presidente que fue del Principado de Asturias y a quien me atrevo a señalar como intelectual a la vieja usanza (de esos a los que ninguna esfera del saber le resulta ajena, menos aún si se refieren a Asturias), suele repetir un doble diagnóstico. De un lado, nuestra superlativa capacidad de olvido que, como cruz de la moneda, lleva pegada un adanismo que descubre mediterráneos cada día. En el caso de Asturias, en el particular escenario de Avilés y en la figura concreta de José Manuel Pedregal y Sánchez-Calvo, ese olvido llega a ser doloroso e inexplicable.

El hijo de Manuel Pedregal y Cañedo, también padre de Manuel Pedregal Fernández y miembro de una saga de declarados republicanos fue ante todo un demócrata y un reformista convencido. Diputado por el distrito de Avilés, ministro de Hacienda (en la misma cartera y durante el mismo efímero periodo que su progenitor, 118 y 117 días, respectivamente), presidente de la Institución Libre de Enseñanza, miembro de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, presidente del Consejo de Estado o vocal del Tribunal del Garantías Constitucionales durante la II República, son algunos de los sobrados méritos políticos y académicos que acumula para figurar en la nómina de ilustres personajes españoles de todos los tiempos. Sus virtudes cívicas son también abundantes como benefactor, impulsor de iniciativas culturales o promotor de publicaciones periódicas (a destacar aquí, La Voz de Avilés). Debe notarse que decimos personajes españoles y no solo avilesinos, lo cual introduciría un sesgo reduccionista sobre la base de un absurdo localismo.

En una curiosa carambola, recordemos que José Manuel Pedregal había nacido en Oviedo el 1 de diciembre de 1871, en el número 6 de la plaza del general Riego. Medio siglo antes, este libertador había sublevado al ejército en 1820 para que el felón Fernando VII jurase la Constitución de 1812, cosa que el monarca finalmente hizo, aunque fuese a regañadientes y con absoluta hipocresía. No en vano, en 1823 y en otra plaza, la madrileña de la Cebada, Rafael del Riego fue ahorcado por orden de aquel rey humillado y vengativo. A José Manuel Pedregal no lo mataron en 1948 en Avilés, pero lo dejaron morir entre la indiferencia pública, como acaba de relatar de manera magistral Luis Muñiz Suárez en su excelsa biografía de 2022, José Manuel Pedregal. Un demócrata olvidado. Su retiro de la vida civil era ya un hecho desde hacía una década, sin dejar de mencionar que quien había sido y hecho tantas cosas, también fue sometido a escarnio, tortura y secuestro en octubre de 1934. ¡Qué indigna es a veces la historia y qué injusto su relato! Y esto acontece cuando es consecuencia de la omisión involuntaria o cuando resulta del borrado intencionado, como eficazmente logró la dictadura franquista. Digamos que esto último puede tener coherencia -desde una lógica dictatorial, claro está- pero mucho peor se justifica cuando responde a cierta desidia durante el actual periodo democrático.

La casualidad ha querido que aquel niño que fui y que no sabía nada de José Manuel Pedregal durante su infancia y adolescencia, haya terminado trabajando por un mejor uso de los fondos públicos en el número 5 de la ovetense plaza de Riego, en un espacio contiguo al del nacimiento del republicano. Quizás sea una unión intertemporal anecdótica o quizás un caprichoso guiño del destino. Lo cierto es que me siento muy honrado de lo que hago y del lugar donde lo hago, sabiendo que la Sindicatura de Cuentas del Principado de Asturias -no solo su sede física- siempre va a estar unida de manera simbólica a estos dos grandes luchadores por la libertad: Riego y Pedregal.

De vuelta a las calles avilesinas, cuando transito por la de José Manuel Pedregal o sus aledaños, tengo ya otros sentimientos. Ante todo y sobre todo, respeto, por lo que representó y lo que hizo este español de pro, a quien tuvimos la suerte de tener como convecino. Y a quien la Historia o, mejor dicho, las personas responsables de protagonizarla y escribirla en cada momento, no han hecho justicia.

José Manuel Pedregal tuvo calle en Avilés entre 1923 y 1938, nada menos que la actual calle de La Cámara, la más moderna y dinámica en aquel momento (y aún hoy, aunque esto es más opinable). Con el triunfo de la rebelión y el relevo en el Ayuntamiento de Avilés, el 4 de marzo de 1938 se decide -el verbo es en exceso generoso; sería más bien una imposición pura y dura- que pase a llevar el nombre del general Franco, aunque en la rotulación incluso se elevó el rango militar al de “generalísimo”, vigente hasta el primer ayuntamiento democrático tras el franquismo, el cual eliminó esa vergüenza mediante acuerdo municipal de 18 de julio de 1979. Como recuerdan el precitado Justo Ureña y Hevia o el también añorado Alberto del Río Legazpi, José Manuel Pedregal ya nunca volvería a dar su nombre a esa vía, aunque sí a la actual, situada entre la calle Cuba y la avenida de Alemania, según lo dispuesto en el acuerdo municipal del 1 de junio de 1965.

En fin, mientras en algunos sitios todavía quedan resquicios de tiempos y personajes muy poco memorables, en otros lugares hemos olvidado -o nos han borrado de la memoria- a algunos de nuestros más sobresalientes personajes históricos. Lo mejor de todo es que ambas cuestiones tienen solución, siempre y cuando exista voluntad de cumplir la legalidad y encauzar la pura reparación histórica.

A los 75 años del fallecimiento de José Manuel Pedregal y sin homenajes o conmemoraciones a la vista, cabría preguntarse si aún queda algo de pedregalismo, entendido como una conjunción de reformismo y republicanismo actualizados a nuestros tiempos. En el segundo concepto no pensemos en el antónimo de monarquismo, sino más bien en esa acepción del diccionario que alude a la “forma de gobierno regida por el interés común, la justicia y la igualdad”.

Referencias bibliográficas

  • Álvarez González, Román Antonio (2021). Avilés. El ser de las calles. Vol. 1, Avilés, Ediciones Nieva.
  • Álvarez González, Román Antonio (2022). Avilés. El ser de las calles. Vol. 2, Avilés, Ediciones Nieva.
  • Del Rio Legazpi, Alberto (2021). Los episodios avilesinos, Avilés, Ediciones Nieva.
  • Muñiz Suárez, Luis (2022). José Manuel Pedregal. Un demócrata olvidado, Avilés, Ediciones Nieva.
  • Ureña y Hevia, Justo (1995). Avilés y sus calles, Avilés, Azucel.

 

Publicado en El Bollo, 2023

 

lunes, 13 de febrero de 2023

Historias y prospectivas sobre cuarenta años de autonomía asturiana

En los últimos días de 2022 veía la luz el libro del Real Instituto de Estudios Asturianos, coeditado con Trea, sobre los primeros cuarenta años de autonomía asturiana. He tenido el honor de dirigirlo, junto a Juan Luis Rodríguez-Vigil Rubio, con una nómina de colaboradores del más alto nivel. Este es el índice:  

 

Prólogo

Ramón Rodríguez Álvarez

Autonomía funcional e identitaria en dos generaciones

Roberto Fernández Llera

Los primeros cuarenta años de autonomía asturiana en una España democrática

María Teresa Fernández de la Vega Sanz

El Consejo Consultivo del Principado de Asturias en y ante una reforma del Estatuto de Autonomía

Begoña Sesma Sánchez

De una economía dual a una distribuida. ¿Quo vadis, Asturias?

Jesús Arango Fernández

La Hacienda del Principado y la lealtad constitucional

Carlos Monasterio Escudero

Marco cultural: retos y desafíos en el contexto autonómico

Alfonso Palacio Álvarez

Mirando al futuro: hacia cuatro décadas más en salud y servicios sanitarios


Juan Luis Rodríguez-Vigil Rubio

El marco constitucional e internacional de las lenguas en España y el particular en Asturias: una propuesta de reforma

Miguel Ángel Presno Linera

Una cultura esperando pola so autonomía

Damián Barreiro Maceiras

Ley de uso y promoción del bable/asturiano: fundamental, ignorada y desconocida

María de las Victorias Rodríguez Escudero

Universidad, ciencia y educación

Juan A. Vázquez García

Autonomía asturiana: pasado, presente y futuro
Pedro de Silva Cienfuegos-Jovellanos

Autonomía asturiana: pasado, presente y futuro

Adrián Barbón Rodríguez
 
 
DOSSIER DE PRENSA (actualización a posteriori)
 
- Entrevista en Radio Asturias - Cadena SER, con José Manuel Echéver. Corte exacto en 1h.11min.

 

   

- Presentación en Oviedo (23-2-2023). Vídeo completo en Youtube

- Reseña de la presentación en Oviedo en La Nueva España

- Artículo en La Voz de Asturias: "Autonomía en dos generaciones y un libro".

- Reseña de la presentación en Avilés en La Nueva España.  

- Reseña de la presentación en Avilés en La Voz de Avilés.  

 

jueves, 12 de enero de 2023

domingo, 8 de enero de 2023

Buen gobierno y sostenibilidad para la próxima generación

El marco ODS ubicado junto al embalse de Tanes / JUAN CARLOS ROMÁN

 
Parafraseando al poeta, nos podemos preguntar qué es el buen gobierno. Pues el buen gobierno eres tú... y lo son todas las instituciones que operan sobre valores y normativas. Estamos ante un concepto jurídico indeterminado y una noción económica interpretable, pero en realidad, ante una envolvente de las políticas públicas.

En su 'Alegoría del buen gobierno', fechada en el siglo XIV, Ambrogio Lorenzetti plasmó su preocupación por las virtudes cívicas. En ese fresco, el gobernante aparece rodeado por la prudencia, la justicia, la templanza, la fortaleza, la magnanimidad y la paz. Por el contrario, el pintor reflejó en la 'Alegoría del mal gobierno' a un tirano que pone su propio beneficio por delante del interés general.

En la Revolución Francesa de 1789 leemos en la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano que «la sociedad tiene derecho a pedir a todos sus agentes públicos cuentas de su administración». Una radical ruptura con el Antiguo Régimen, donde el soberano solo rendía cuentas ante la divinidad, de la que traía causa. Nuestra Constitución de 1812 erige un objetivo de «buen gobierno y recta administración del Estado», que se sintetiza en dos preceptos con el regusto romántico y del sano liberalismo de la época. Uno, marcando la obligación ciudadana de «ser justos y benéficos»; otro, señalando que «el objeto del Gobierno es la felicidad de la Nación». La Constitución de 1978 bebe de la misma fuente, al proclamar su voluntad de garantizar «un orden económico y social justo» y «promover el progreso de la cultura y de la economía para asegurar a todos una digna calidad de vida».

Saltemos a los albores del siglo XXI y elevemos el ámbito territorial. Veremos la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea, con uno sobre buena administración. O el Libro Blanco de la Gobernanza Europea, de 2001, con una renovada mirada a los principios de apertura, participación, responsabilidad, eficacia, coherencia y proporcionalidad, todo ello con un marchamo federalista, puesto que hace partícipes a todos los niveles de gobierno.

El buen gobierno impregna nuestra Constitución económica. El artículo 31 de la Carta Magna configura los elementos nucleares del sistema tributario y del gasto, alfa y omega de la actuación pública. Fija la contribución universal sobre la base de la capacidad económica, la justicia, la igualdad, la progresividad y la no confiscatoriedad. Con respecto al gasto público, se establece su asignación equitativa, así como una guía de eficiencia y economía. ¡Qué importante es tenerlo presente a diario!

Una segunda referencia a la idea de sostenibilidad, ausente hasta el verano de 2011, se encuentra en el artículo 135, incluyendo una cláusula de escape para supuestos que «perjudiquen considerablemente la situación financiera o la sostenibilidad económica o social del Estado». En tales circunstancias excepcionales, las concretas reglas fiscales quedan suspendidas -como lo están desde 2020 por la pandemia de COVID-19-, aunque no decae la disciplina presupuestaria, emanada de la normativa europea, ahora en pleno proceso de revisión y acomodo a una nueva realidad.

La Ley de Economía Sostenible, aprobada a comienzos de 2011 (y algo preterida), es un ómnibus o «tren que lleva vagones de todas clases y para en todas las estaciones», por su amplitud de miras. Refiere a «un patrón de crecimiento que concilie el desarrollo económico, social y ambiental», sin que prevalezca uno sobre los demás. Se adelantó a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de Naciones Unidas, que datan de 2015.

Seguimos debatiendo sobre cómo «financiar la Constitución» -tomando el título del profesor Corti- o cómo sufragar «el costo de los derechos» -según Holmes y Sunstein-, puesto que «la libertad depende de los impuestos». En definitiva, sobre el pago por una sociedad civilizada, citando a otro Holmes (Oliver Wendell Holmes Jr.).

Aquel paradigma de extrema austeridad culminó en la aludida reforma constitucional y en el rescate financiero, con sus duras condiciones. Recordemos que soplaban también vientos de 'Grexit' que, luego, terminarían rolando a 'Brexit'.

Otro hito del buen gobierno se vivió a finales de 2013, con la ley de transparencia, acceso a la información y -cómo no- buen gobierno. Pasamos de ser uno de los pocos estados de la OCDE y de la Unión Europea sin legislación integral en la materia, a uno de los que más normativa acumula (el péndulo español). Esa ley básica otorga rango legal a los principios éticos y de actuación que deben regir la actuación de las personas que desempeñen altos cargos y asimilados. Destaco aquí la infracción de gestión económico-presupuestaria que supone la no rendición de cuentas.

Desde ese punto de vista, las instituciones de control externo son garantes del buen gobierno, desempeñando su principal función de fiscalización en cooperación, coordinadas con el control interno y con innovadores enfoques de evaluación. Incluimos el Tribunal de Cuentas Europeo, el Tribunal de Cuentas y los trece órganos de control externo autonómicos, entre ellos, la Sindicatura de Cuentas del Principado de Asturias. La elección de sus miembros aporta un plus de legitimidad original, la cual debe alimentarse día a día con la legitimidad de ejercicio.

La rendición de cuentas es condición necesaria de buen gobierno, pero no suficiente. Es preciso incidir en la colaboración, así como en la atención a las opiniones y conclusiones desplegadas en los informes de fiscalización. Y, por supuesto, en el seguimiento de las recomendaciones que, cuando no son atendidas, deberían añadir una explicación de la desviación, distinguiendo si este hecho se produce por propia voluntad o por una imposibilidad fáctica para el cambio. Todo ello con el fin de fortalecer la conciencia pública del control, como eficaz vacuna contra el mal gobierno.

Tras las emergencias de la pandemia, toca encarar los enormes desafíos de los ODS. El desarrollo sostenible, la transición ecológica, la transformación digital, la inclusión social y el combate contra la desigualdad son rutas obligatorias, si bien con variados itinerarios, dentro del lógico juego de la política democrática. La Unión Europea ha aprendido de la anterior crisis y ha virado. La próxima generación nos espera.

Publicado en El Comercio el 8 de enero de 2023