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miércoles, 28 de noviembre de 2018

Dramas y comedias


Los tiempos adelantan que es una barbaridad, dice el clásico. Lo que ocurre es que ahora la velocidad es supersónica, pero los supuestos adelantos muchas veces son pasos atrás. Se revolucionan estructuras sociales, relaciones humanas, sistemas económicos, maneras políticas o instituciones básicas. El lenguaje acompaña, a su propio ritmo.

El teléfono ya no existe; todo es móvil. Y el móvil es la vida. Las redes sociales son foros de escarnio, exhibicionismo (sin desnudos) e insulsez. Facebook ha envejecido, a pesar de que ofrece más prestaciones que nunca. Twitter atufa a basura de trol. En Instagram reinan la frivolidad y el petardeo. Y en las redes profesionales (valga Linkedin) no se entienden algunos puestos de trabajo, camuflados entre anglicismos estúpidos o currículos hinchados por titulitis y caretas.

Economía colaborativa como burdo negocio. Y si es respetable, ¿por qué se oculta como si fuese vergonzante o indigno? ¿Será para pagar bajos sueldos y casi ningún impuesto, mientras se expulsa de sus casas o trabajos a mucha gente? Quizás soy un mal pensado.

La democracia no sirve cuando se someten a votación propuestas extravagantes, ilegales, injustas o incluso algunas que parecen serias. Me fío más de nuestros parlamentos y tribunales que de Change.org, aunque a esta no le quito meritos mediáticos. Democracia directa como manipulación asamblearia. Democracia representativa como cosas de viejos. Democracia digital como camelo. La negociación como rendición. El socio, un traidor. El adversario, un enemigo.

Presunción de inocencia casi equivale a condena previa. Un aforado es un sospechoso. Un político, un ladrón con pintas. La Política, una farsa necesaria. La ideología está anticuada; molan más el chascarrillo o el tuit. Los argumentos son voces. Los intelectuales, tertulianos. Los tertulianos, fanáticos. Los principios, hasta que nos cuestan dinero. La ética, sin valores. El pensamiento sosegado, sustituido por el sentimiento visceral. La transparencia, tramposa, como cotilleo y vulneración de la protección de datos.

La independencia, si nos viene bien. La justicia, sumarísima o lenta, según perjudique más. La administración electrónica, utópico futuro y trámites duplicados en el presente. El teletrabajo, otra ensoñación y, de momento, tareas acumuladas entre la oficina y mi casa. La innovación y el emprendimiento chocan contra la burocracia. Y la legalidad se opone a la eficiencia, no solo a su tradicional némesis, la equidad.

Periodistas sin licenciatura criticando a doctores con acreditaciones. Diarios incendiarios. La universidad mediocre, excelente; la universidad excelente, normal y corriente. Evaluadores con menos nivel académico que los evaluados. Citas que llaman plagios. Compañeros encubridores. Silencios cómplices. Chorizos que roban y jamones regalados.

Corrupción insoportable (siempre la de ellos) y corrupción tolerada (la nuestra). Ellos saquean, pero nosotros solo cogemos lo que por derecho nos pertenece.

Publicado en La Voz de Avilés el 28 de noviembre de 2018


lunes, 20 de julio de 2015

Narcos y corrupciones


El Chapo Guzmán se duchó, levantó la tapa y se fue. Abandonó su celda por un túnel que más parecía el de alguna carretera, con su ventilación, sus luces y su sistema de drenaje.

Para los mexicanos, un chapo es una persona de baja estatura, aunque la de este tipo lo sea sobre todo en su aspecto moral. Nada que ver con un chavo, como aquel muchacho “del Ocho” que tanta gracia nos hacía a algunos, por las que armaba con la Chilindrina. Por cierto, recomiendo que nadie vuelva a ver la serie. Cada momento tiene su afán. O como escribiría Sabina, “al lugar donde has sido feliz, no debieras tratar de volver”.

Regresando al Chapo Guzmán, lo único que podemos hacer es preocuparnos –y mucho- por lo que está pasando en México. Recuerdo que de pequeño lo máximo era ir de vacaciones a Acapulco (luego vendría eso otro del Caribe Mexicano). El exilio republicano español, tras la guerra civil, encontró en México un lugar amable donde vivir, después del odio que se dejaba atrás, incluyendo ahí a intelectuales de la talla del asturiano José Gaos. A muchos, la gastronomía del país nos encanta, aunque sea dentro de esa combinación “tex-mex” que nos venden en Europa. Y no digamos nada las rancheras y los corridos, con Chavela, José Alfredo, Juan Gabriel, Jorge Negrete y otros mitos. Por no hablar de artistas españoles que empezaron triunfando por allá, ¿verdad, Mónica Naranjo? ¿No es así, componentes de La Quinta Estación? En fin, tantas cosas buenas... y tantas malas, casi todas relacionadas con un sistema político corrupto hasta la médula, donde robar “poquito”, como dijo aquel alcalde, no sólo está justificado, sino que es el paso previo a robar todo lo que se pueda y, al final, terminar secuestrando, extorsionando y matando. ¡Qué pena!

Me recuerda todo esto a otro narco, Pablo Escobar, colombiano, quien aterrorizó a su país durante años, aunque no eran pocos los que lo idolatraban y alguno que todavía lo sigue haciendo después de muerto (unos pocos aún lo creen vivo). El “patrón”, el “zar de la cocaína”, como le apodaban, ha inspirado películas y canciones, no siempre con buen gusto, todo hay que decirlo. Me quedo con la letra de un tema que se titula “Muerte anunciada”, de Los Tigres del Norte. Fíjense qué perlas dice... y todo lo que podemos traer hasta nuestros días.

“En 5 y 10 mil millones, su fortuna calcularon; ¿cómo es que tanto dinero, los gringos no lo notaron?”. “Ya mataron a papá, decía la gente llorando; cerca de 100 mil personas, al panteón lo acompañaron”.

En fin: ¿por qué no se le atrapó antes, si todo el mundo y las autoridades lo sabían? Y sobre todo: ¿por qué hay gente que sigue apoyando la corrupción grande, pero también la pequeñita? No me lo explico. Y acá, menos aún. 

Publicado en La Voz de Avilés el 20 de julio de 2015


viernes, 24 de octubre de 2014

Democracia y votaciones



¿Es bueno votar? ¿Y cumplir con la legalidad? Si usted ha contestado con un doble sí, es un autentico demócrata. Si responde sí a la primera y no a la segunda, la cosa se pone fea. Si contesta no a la primera y sí a la segunda, descuide, terminarán pasando por encima de usted. Y si contesta con sonoras negativas a ambas, hágaselo mirar o terminará en prisión.

Los referéndums no “los carga el diablo”, como dijo hace unos años Josep Borrell, a la sazón, presidente del Parlamento Europeo. Más bien constituyen instrumentos avanzados y directos de democracia, complementos valiosos a la democracia representativa, pero no sustitutivos de ésta, salvo que estemos hablando de un concejo abierto o de la comunidad de vecinos del portal. Del mismo modo, la iniciativa popular no puede soslayar la iniciativa legislativa del gobierno o de los grupos parlamentarios, aunque sí puede introducir en la agenda política temas que a los representantes se les “olvidan”.

Decía Jefferson que las constituciones deban tener una vigencia plena de dos décadas, tiempo que él asociaba con una generación. Probablemente 20 años sean más que nada (contradiciendo el clásico tango), pero también es cierto que parecen poca cosa como para plantear una revolución cada día. El periodo “natural” de maduración podría ser de 35 años, 50 o un siglo entero, imposible saberlo con certeza. Pero alguno tiene que haber. Como un atleta que no entrena, el inmovilismo conduce a la esclerosis y al caos. Tampoco nos creamos que una reforma constitucional es un bálsamo para todos los problemas. Podrá curar muchos, pero no todos, algo tan obvio que resulta ocioso recordarlo.

Ni un referéndum puede preguntar cualquier cosa, ni la respuesta resuelve sin más la cuestión de fondo, salvo que el resultado sea abrumador. Tampoco un cambio de gobierno o una décima más de crecimiento del PIB implican el fin de la crisis de forma automática. Ni un plan de ordenación urbana arregla por sí solo los desaguisados anteriores, ni termina con ciertas corruptelas. Y qué decir de las primarias; regeneran el tejido, sí, pero no ocultan todas las arrugas de la piel democrática (aunque mucho peor es su inexistencia o la dedocracia pura y dura).

Por vez primera, escucho a gente amenazar literalmente con su voto (“nos veremos en las elecciones”, dicen con rabia). Bienvenidos –o bienaventurados- quienes esta vez van a votar sin haberlo hecho antes. De esas personas –y del resto, claro- será el reino de las urnas. 


Publicado en La Voz de Avilés el 24 de octubre de 2014.

lunes, 21 de julio de 2014

Participación y obviedades

 
La participación ciudadana en los asuntos públicos es un derecho fundamental recogido en la Constitución. Una participación que se puede instrumentar de forma directa o por medio de representantes elegidos por sufragio universal. La primera obviedad es que ambas modalidades –directa y representativa- son igualmente válidas e igualmente legitimadoras de los resultados. No se debe despreciar ninguna, máxime cuando la ‘masa electoral’ en España es tan enorme y, por una pura razón práctica, sería imposible someter a decisión directa de la ciudadanía todas y cada una de las medidas cotidianas.

La segunda obviedad es que la participación en la vida política, económica, cultural y social debe poder ejercerse con garantías, es decir, con mecanismos adecuados y suficientes, proporcionados a la ciudadanía por los poderes públicos, para poder expresarse en libertad y con eficacia. Esto incluye cuestiones tan elementales como una adecuada infraestructura electoral o una suficiente, transparente y controlada financiación a los partidos políticos.

Una tercera obviedad nos alerta de que la participación ciudadana, además de un derecho, tendría que ser una obligación. No en el sentido coactivo del término (a nadie se va a forzar a votar en unas elecciones o a estar afiliado a una fuerza política), pero sí en el sentido, digamos, moral, en tanto que presupone una conciencia cívica, frente a quienes por el contrario optan por la inacción, la desidia o la crítica facilona sin argumentos.

En el ámbito municipal, por cercanía y tamaño, existen espacios muy adecuados para que la participación ciudadana directa se manifieste en toda su grandeza, más allá de las elecciones ordinarias. Cabe recordar que la propia legislación local básica obliga a promover este tipo de mecanismos. Un ejemplo sería el proceso de elaboración de los presupuestos, si bien partiendo de condicionantes tan básicos como la sensatez de las propuestas, el cumplimiento de los objetivos de estabilidad presupuestaria y demás elementos de legalidad, así como el respeto a las competencias de las instituciones representativas (alcaldías, gobiernos y plenos municipales).

Decía Platón que “uno de los castigos por rehusar a participar en política es que terminarás siendo gobernado por personas inferiores a ti”.


Publicado en La Voz de Avilés el 21 de julio de 2014


domingo, 22 de junio de 2014

Sobre el nuevo Rey de España

En El Comercio contesto a unas preguntas del periodista Andrés Suárez sobre el papel del nuevo Rey de España. Participan también el rector de la Universidad de Oviedo, el ex vicepresidente del Congreso de los Diputados y Ramón Durán, catedrático de Derecho Civil.

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Mucho se ha hablado en estos días, desde que Juan Carlos I anunciase su abdicación, del impulso que puede suponer tanto para la institución monárquica como para el país el relevo en la Corona y la llegada al trono de Felipe VI. Se señalan retos por afrontar, cuestiones que el nuevo Rey debe solucionar, temas candentes en los que tiene que mediar... Es verdad, eso sí, que su papel está muy limitado por lo que establece la Constitución y que, en muchos casos, las encomiendas que se le plantean desde distintos ámbitos están fuera de su capacidad de actuación. En esta información varios representantes de diversos sectores de la sociedad asturiana -el rector de la Universidad de Oviedo, Vicente Gotor; el ex vicepresidente del Congreso Enrique Fernández-Miranda; el catedrático de Derecho Civil Ramón Durán; y el economista Roberto Fernández Llera- esbozan los que a su juicio son los grandes objetivos por los que pelear, delimitan el terreno de juego en el que en la práctica puede moverse Felipe VI y dan su opinión sobre el futuro de la monarquía parlamentaria en España y el debate abierto en torno a un posible referéndum sobre la mejor forma de jefatura del Estado.

LAS PREGUNTAS

1 ¿Qué grandes retos tiene por delante Felipe VI?

2 ¿Qué capacidad de actuación tiene en la práctica?

3 ¿Asegura el relevo en la Corona la continuidad de la actual monarquía parlamentaria?


1.- Es unánime la opinión de los expertos de que el principal reto que afronta hoy España es combatir una crisis que, pese a los síntomas de recuperación que comienzan a brotar, sigue golpeando con fuerza. Como también lo es el criterio de que en esta materia el margen de maniobra que tiene el Rey es muy escaso, más allá de ejercer de mediador para facilitar la actividad de las empresas, sobre todo a la hora de buscar negocios en el extranjero. De ahí que sus grandes objetivos, opinan, serían recuperar el prestigio de la Corona, contribuir a la superación de los conflictos territoriales hoy latentes y ayudar a la renovación y actualización de la arquitectura institucional del Estado.

«Tiene que proporcionar estabilidad democrática al país», opina Vicente Gotor. «El reto fundamental es conseguir la actualización de las instituciones, que han sido muy útiles en esta etapa reciente, pero a las que ha llegado el momento de su actualización, al servicio de la sociedad», añade Enrique Fernández-Miranda. «En primer lugar debe centrarse en restaurar la imagen de la Corona y recuperar su prestigio», añade Ramón Durán. «Y ahí están los problemas territoriales, Cataluña y el País Vasco, temas sobre los que hay que sentarse a hablar», razona Roberto Fernández Llera. Esta última cuestión, entienden de forma mayoritaria, es en la que Felipe VI puede ejercer en mayor medida el papel mediador y moderador, de equilibrio, que le atribuye la Constitución española. 

2.- «El Rey reina, pero no gobierna». La frase, archiconocida, la saca a colación Fernández-Miranda al hilo del debate sobre la capacidad de Felipe VI para, en la práctica y no desde un punto de vista meramente teórico, contribuir a la resolución de algunos de los grandes problemas que aquejan hoy a España. Respecto de esta cuestión todos los consultados por este periódico coinciden en el diagnóstico: el papel del monarca es el que le confiere la Constitución y no otro. Le toca mediar, facilitar el diálogo, buscar consensos, pero en ningún caso tomar decisiones. «Para eso ya hay un Gobierno y un Parlamento», añade quien fue vicepresidente de la Cámara Baja.

«No tiene ningún poder, pero sí puede tener mucha autoridad», argumenta Durán, que entiende que en la política los intangibles tienen mucha importancia y, en este caso, el «papel moderador» de la Corona, viendo la importancia de los retos a afrontar, como la cuestión territorial, «puede tener enorme relevancia. Puede ayudar, añade, «a devolver el prestigio a las instituciones y mejorar el clima político, hoy tan crispado, y hacerlo más relajado y dialogante».

Al «papel arbitral» del Rey también hace referencia Llera, que recuerda que la Corona en ningún caso puede «tomar partido», porque eso supondría la ruptura de su papel constitucional. A Felipe VI le tocará, pues, «templar gaitas, moderar ciertas posiciones», añade. «Mediar entre las distintas sensibilidades», en palabras de Gotor, que piensa que entre las atribuciones del Rey sí encaja, por ejemplo, la mejora de las relaciones de España con los países iberoamericanos, «aglutinando apoyos y proyectos» y recuperando el valor de la 'marca España'.

3.- En las últimas semanas, al hilo de la abdicación de Juan Carlos I y la llegada al trono de Felipe VI, han alzado su voz los movimientos partidarios de la celebración de un referéndum para que los ciudadanos decidan si prefieren la continuidad de la Monarquía o el impulso de un sistema republicano. ¿Se trata de un fenómeno coyuntural o tendrá recorrido? «No hay más que ver toda la gente que el otro día aplaudía al Rey en las calles y la que había en las concentraciones republicanas y se puede comprobar que no hay color», resalta Fernández-Miranda, tajante en su análisis: «Es que no hay debate». Que el 90% de los diputados y senadores votaran a favor de la continuidad en la monarquía es, a su juicio, la evidencia clara de los deseos de la sociedad.

«De hecho, la monarquía ya continúa», precisa Llera, que, no obstante, matiza que Felipe VI tiene «la legitimidad de origen» que le da la Constitución, aunque la de ejercicio «tendrá que ganársela día a día». Entiende, por otro lado, que los mecanismos para convocar un hipotético referéndum están tasados en la Carta Magna y que son esos cauces y no «medidas rupturistas» las que deben aplicarse a ese respecto. De ahí que aluda a las convocatorias electorales previstas para el próximo ejercicio, y singularmente a las generales, como piedras de toque a la hora de comprobar hacia dónde se posiciona la sociedad a la vista del planteamiento que sobre esta cuestión tengan los distintos partidos. Si llega a haber una clara demanda social de ese referéndum el Rey «no se podría oponer», aduce.
Durán enmarca en la coyuntura actual esta controversia monarquía-república, que ve «oportunista», y piensa que la figura del nuevo Rey y su acción será «decisiva» a la hora de consolidar o no la institución. «Independientemente de que los brotes republicanos vayan a más o no, creo que la continuidad de la monarquía está asegurada porque el nuevo Rey puede ofrecer una estabilidad importante» si sabe tocar la tecla adecuada para contribuir a resolver algunos de los problemas que atosigan al país, remacha Gotor.
 

Publicado en El Comercio el 22 de junio de 2014



martes, 6 de mayo de 2014

Curso sobre impuestos para no iniciados

La Universidad de Oviedo organiza, por séptimo año consecutivo, el curso de verano 'Los impuestos: una aproximación para no iniciados', dirigido por el profesor de Economía Aplicada Francisco Delgado Rivero y el doctor en Economía Roberto Fernández Llera.

El curso pretende ofrecer una introducción a los impuestos que sirva de formación a los estudiantes universitarios y al público en general, en base a su papel como presentes y futuros contribuyentes. Más aún en un momento crucial como el presente, en vísperas de la tan esperada reforma fiscal.

En las sesiones se abordarán el IRPF, el IVA, los impuestos locales y autonómicos, el fraude fiscal, la gestión tributaria, la fiscalidad sobre patrimonio y herencias y el sector financiero.

Entre los ponentes, además de los dos directores, están el catedrático de Hacienda Pública Carlos Monasterio Escudero; el Magistrado José Ramón Chaves García; el delegado especial en Asturias de la Agencia Estatal de la Administración Tributaria, José Ignacio Rollán Leal; el presidente del Registro de Economistas Asesores Fiscales (REAF), Jesús Sanmartín Mariñas; los síndicos de cuentas Antonio Arias Rodríguez y Miguel Ángel Menéndez García; y la directora general del Ente Público de Servicios Tributarios del Principado de Asturias, María del Mar García Salgado.

El miércoles 4 de junio impartirá una conferencia abierta la periodista Olalla Pena Fraga, jefa de Economía en Televisión del Principado de Asturias (TPA), hablando sobre 'Economía (pública) desde los medios de comunicación'. La aportación del periodismo riguroso es imprescindible, también en este tema.

El curso se celebra en el Campus de Gijón, en la Facultad de Comercio, Turismo y Ciencias Sociales 'Jovellanos', entre los días 2 y 6 de junio de 2014. El plazo de matrícula está abierto hasta el 23 de mayo, con plazas limitadas. Más información sobre inscripciones y programa completo aquí.

El curso de verano tiene como material principal el libro 'Impuestos para todos los públicos' (Pirámide, 2013), una obra coordinada por los dos directores, con enfoque plural y divulgativo, colaboraciones de algunos ponentes de años anteriores y prólogo del exministro de Economía y Hacienda Carlos Solchaga.


CON FECHA DE 23 DE MAYO DE 2014 EL CURSO QUEDA ANULADO POR FALTA DE MATRÍCULA



miércoles, 26 de marzo de 2014

Baldomero, zapatero y luchador

Europa Press

A la política hay que pedirle que arregle problemas y no que cree o agrave otros. A algunas y algunos hoy les remorderá la conciencia. DEP Baldomero. Abajo reproduzco el teletipo de Europa Press. También recogen la noticia El Comercio, La Nueva España y Asturias24.

Me atrevo también a reproducir aquí las cariñosas palabras de alguien que le trató sólo un día, pero suficiente para trabar amistad y darse cuenta del caracter de este hombre. "Era una persona entrañable y llena de energía. La generación que levantó este país tras la guerra se está marchando silenciosamente. Un fraterno abrazo a su familia". Gracias Antonio. 

Baldomero Rodríguez, conocido como 'El zapatero de El Cerillero', ha fallecido la noche de este lunes en el hospital de Jove de Gijón, donde permanecía ingresado desde el pasado día 10 de marzo a causa de una insuficiencia respiratoria, según informaron fuentes familiares a Europa Press.

Rodríguez ha fallecido sin conocer el resultado de la sentencia de su recurso ante la Audiencia Provincial para que se reconociese su condición de propietario del quiosco y los terrenos que ocupaba en las inmediaciones del colegio público Miguel de Cervantes tras décadas pagando el Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI) al Ayuntamiento de Gijón. El juicio tuvo lugar un día después de su ingreso hospitalario y la sentencia aún no le había sido notificada.

La representación legal de Baldomero Rodríguez presentó en tiempo y forma el citado recurso de apelación, después de que el Juzgado de Primera Instancia número 2 de Gijón desestimase su demanda contra el Ayuntamiento en la que reclamaba que se le reconociera su derecho sobre la propiedad ubicada en las inmediaciones del colegio público Miguel de Cervantes.


La historia entre Baldomero Rodríguez y el Ayuntamiento de Gijón arrancó a finales de 2011 cuando el Consistorio le remitió una carta en la que le obligaba a abandonar su caseta metálica de pequeñas dimensiones en la que ejercía de zapatero para complementar la pensión mínima que percibía.


Su labor como zapatero se remonta a 1962, cuando obtuvo su primera licencia en el parque de El Cerillero. En los años ochenta se trasladó la caseta al espacio que ocupaba actualmente siguiendo instrucciones del concejal de parques y jardines de aquel entonces Eleuterio Bayón Gutiérrez.

Actualmente, el equipo de Gobierno del Ayuntamiento sostiene que los terrenos en los que se asienta la caseta son de titularidad municipal y exige su retirada. Para evitarlo, Baldomero Rodríguez presentó demanda ante el Juzgado de Primera Instancia número 2 de Gijón, que no fue atendida aunque cabe recurso de apelación ante la Audiencia Provincial.


Su familia lamenta que Baldomero "se haya ido sin conocer el resultado del último juicio", un asunto que aseguran "había afectado mucho a su salud en estos últimos meses". "Siempre le recordaremos como un buen hombre, con una vida difícil y un zapatero de vocación", aseguran sus familiares.

El funeral por el 'zapatero de El Cerillero' se celebrará este miércoles en la Iglesia de San Melchor del barrio gijonés en el que residía.
Baldomero, Antonio Arias y yo, en un día muy especial


martes, 9 de abril de 2013

Sara y Margaret


Antonia y Margarita. La artista y la política. La españolísima y la británica imperial. El glamur y la belleza, frente a la dureza y el frío. Mientras Sara se fumaba un puro y enamoraba –seamos finos- a millones de hombres y mujeres de todo el mundo y de varias generaciones, doña Margaret recortaba salarios, desmontaba servicios públicos e impulsaba guerras sin que le temblase la mano.

Las dos se nos mueren el mismo día; la española con 85 años recién cumplidos, la británica con 87. Saritísima con una sonrisa y la Dama de Hierro con vinagre en las venas. La primera fue amiga de Severo Ochoa, científico asturiano y premio Nobel. La segunda lo fue de Ronald Reagan, presidente de EEUU y fiel aliado en políticas económicas ultraliberales.

Decía la propia Sara Montiel que el dramaturgo Miguel Mihura fue su “primer amor” y que la “hizo mujer”, si bien ella solía dejarlo “como un trapo en la cama”. De otro señor con bigote que fue presidente del Gobierno decía que no tenía “ni medio polvo” (quizás por eso entendemos que este señor no tenga hoy tanto pelo sobre su labio superior).

En cambio, Margaret Thatcher pensaba que “todos nuestros problemas han venido de la Europa continental y todas las soluciones han venido de las naciones anglohablantes”. Se atrevía a decir esto mientras defendía a Pinochet, con el fin de que no fuese juzgado en España por algunos de sus crímenes.

Sara creía que el mundo era su lugar de trabajo y España una habitación más de su casa. Para Margaret, Europa era una isla que miraba de reojo el “continente” británico. Sarita no sabía inglés cuando marcho a rodar a con Gary Cooper y Burt Lancaster, ni falta que le hizo. Para Margaret, todo lo que no fuese hablar en su idioma era una grosería.

Para Sara Montiel las personas eran importantes, pero también lo eran los grupos humanos. Para Margaret la sociedad simplemente no existía como concepto. Mujeres eran las dos, eso es evidente, pero Margaret no hizo demasiado por romper ciertos roles sexuales del pasado, algo en lo que la manchega fue innovadora en grado sumo.

Nuestra diva española era soberbia, en el doble sentido de la palabra. La señora Thatcher lo era solo en la acepción de persona altiva, de esas que miran por encima del hombro.

En fin, se nos van dos mujeres de bandera, de España y del Reino Unido, del arte y de la política. A mí me gustaba mucho más Sara Montiel, por si no había quedado claro. 


Publicado en La Voz de Avilés el 9 de abril de 2013

miércoles, 10 de octubre de 2012

Constituciones y generaciones

www.que.es

De los 47 millones de españoles, sólo uno de cada tres tiene ahora edad suficiente como para haber podido participar en el referéndum constitucional de 1978. En otras palabras: hay más de 30 millones de españoles que no pudieron votar la Constitución Española en su momento. Incluso en la primera hipotética oportunidad que se presenta, en el año 2011, se nos niega la posibilidad de “hablar” por vía de referéndum. No es de extrañar el desafecto o la indiferencia de una buena parte de la ciudadanía, tanto da si viven en Cataluña o en Asturias, si hay crisis o boom económico. Lo que me interesa destacar ahora es el salto generacional y no otros factores, sin duda, también relevantes.

No puede sentir igual la Constitución una mujer de 80 años (criada en la dictadura y con 46 años en 1978) que un hombre de 55 años (joven a finales de los 70) o quien ahora tiene 20 años y no conoce otra cosa que la democracia y un entorno de libertades, derechos y abundancia (hasta ahora, claro está). Hay una gran masa silenciosa a la que nunca se le ha pedido opinión sobre si es mejor una monarquía de reyes, una de reinas o una república; un Estado centralizado o uno federal, ya sea equilátero, isósceles, escaleno o poliédrico. No hemos podido optar entre un sistema electoral proporcional u otro mayoritario, ni ponderar de otra forma el derecho fundamental a la educación con la libertad de elección de las familias. No nos han dejado valorar las penas de cárcel como medidas de reinserción social, ni la progresividad del sistema fiscal ni el encaje en la Unión Europea.

Los mecanismos de reforma constitucional están tasados y, aunque son rígidos, no son insalvables. No deberían serlo, tal y como ocurre en otros países avanzados. Un buen punto de partida es el informe del Consejo de Estado, elaborado en 2006 a instancias del Gobierno de España que entonces presidía Rodríguez Zapatero.

Los difíciles equilibrios alcanzados en 1978 se están perdiendo. Todo el mundo quiere cambiar la Constitución, pero cada uno remando para un lado o simplemente tomando partido por un férreo inmovilismo. El consenso, imprescindible, no puede ser un parapeto de defensa, sino un “acuerdo producido por consentimiento”, como nos recuerda el Diccionario. Pero, claro, para esto necesitamos más cintura y menos puños.

Publicado en La Voz de Avilés el 10 de octubre de 2012

jueves, 27 de septiembre de 2012

Crisis y quebrantos

Madrid, 25-S de 2012

¿Somos conscientes de que esta tormenta económica y política no es pasajera? ¿Estamos preparados para una nueva cosecha tras el diluvio? Lo pongo en duda, al menos cuando escucho a ciertos líderes empresariales, sindicales o gubernamentales hablar en términos que parecen del medievo económico o de la prehistoria política.

Enterémonos de unas pocas cosas, aunque podríamos enunciar mil más. Una: el “ladrillo” ya no generará en España ni la renta ni el empleo de los años de la burbuja inmobiliaria (y además debe ser así porque aquello era una fantasía). Dos: las negociaciones laborales o se hacen con conciencia de clase y en un marco internacional (europeo) o no servirán de nada, frente a un capital cada vez más poderoso y unos gobiernos cada vez menos sensibilizados o con menos recursos (que, para el caso, es lo mismo). Tres: la Constitución de 1978 pide a gritos un cambio, lo que pasa es que hay demasiadas voces solistas en el concierto y muy poca armonía entre ellas.

La Historia la estamos escribiendo a marchas forzadas y en tiempo real. Nunca los minutos y las horas duraron tan poco. Pocas veces los acontecimientos giraron tan deprisa.

Hace una semana dimitía Esperanza Aguirre como presidenta de la Comunidad de Madrid, “por motivos personales”, pero con un evidente trasfondo político que dejaba huérfana (así los hemos leído) a una parte de la derecha política española. Hace también unos pocos días moría Santiago Carrillo y con él una parte fundamental del siglo XX, incluida la Transición, pero no sólo ni exclusivamente. Hasta el Rey se atrevió a hablar claramente de política (a su peculiar manera), cosa que no hacía desde aquel 23-F.

Éramos pocos. Cataluña lanza un órdago al mus del Estado de las Autonomías y el Gobierno de España responde sin bajar las cartas, lo que a su vez se interpreta por el presidente catalán como un desaire y da por terminada la partida. Y mientras, todos mirando al cielo europeo por ver si llueve el esperado rescate y, sobre todo, por ver si nos pilla con paraguas o a la intemperie de unos ajustes dramáticos.

A la hora de escribir estas líneas veo en la tele el Congreso de los Diputados rodeado de gente muy cabreada y a un presidente autonómico compareciendo por un supuesto saqueo de dinero público. Parafraseando a Javier Cercas, esto es más que la “anatomía de un instante”; es una patología del futuro.

Publicado en La Voz de Avilés el 27 de septiembre de 2012

lunes, 10 de septiembre de 2012

Ya tenemos la autonomía, ahora falta la comunidad

Tribuna de opinión en La Nueva España de Miguel Ángel Presno Linera, profesor titular de Derecho Constitucional de la Universidad de Oviedo.

Muy de agradecer la cita que hace del ciclo sobre Régimen Local que dirijo en el RIDEA.


Claves para superar el ensimismamiento: democracia participativa, colaboración institucional y cooperación empresarial

Thomas Jefferson decía que cada cierto tiempo, que él situaba en torno a los 20 años, habría que replantearse el pacto constitucional para que las leyes de los muertos no gobernaran a los vivos. Pues, bien, desde que existe autonomía política en Asturias ha pasado el número suficiente de años como para que se pueda debatir de nuevo qué queremos ser, adónde pretendemos llegar y cómo podemos conseguirlo.

En mi opinión, en Asturias está más que consolidada la idea de «autonomía», no solo en el ámbito político e institucional general, sino, por citar dos ejemplos, en ámbitos administrativos locales (municipal) o especializados (Universidad). Incluso diría que, por la propia estructura orográfica de la comunidad y las peculiaridades que todos conocemos, los asturianos llevamos la autonomía en los genes, hasta el punto de que en no pocas ocasiones eso ha devenido en individualismo y aislamiento: respecto del exterior (otras comunidades), pero también en el interior, y eso explica que a pesar de tener condiciones adecuadas de tamaño geográfico y demográfico no exista una fuerte idea de comunidad, entendida como el sentimiento y la voluntad de compartir unos objetivos comunes: políticos, administrativos, económicos, sociales, culturales?

Por eso creo que una de las claves para salir del ensimismamiento en el que estamos es, sin abandonar la idea de autonomía, promover la de comunidad. ¿Dónde y cómo?

En el ámbito político: en trance de superar los problemas de comunicación entre las diversas zonas de Asturias hay que potenciar su unidad política. Eso implica, en primer lugar, eliminar la distribución electoral en tres circunscripciones, que además tiene poco de «natural» -¿por qué Grado pertenece a la occidental si está casi al lado de Oviedo o por qué de esa misma circunscripción forman parte concejos tan lejanos entre sí como Degaña o Vegadeo?-. Todos los asturianos debemos elegir de manera conjunta a las personas que nos representan a todos.

En segundo lugar, la idea de comunidad exige que los ciudadanos sean sujetos activos de las decisiones políticas y no meros destinatarios de las mismas. Eso requiere, por una parte, una mayor implicación ciudadana en la vida política, para lo que las propias instituciones deben potenciar las iniciativas populares, la presencia e intervención directa de ciudadanos y entidades sociales en los debates políticos de la Junta General y de las administraciones locales, y las consultas periódicas sobre asuntos de interés general; por otra parte, requiere que los representantes y gobernantes se acerquen más a los ciudadanos, los escuchen y les expliquen sus decisiones. Uno de los sentidos que debe tener la RTPA es servir de lugar de encuentro físico y político entre ciudadanía y representantes.

En tercer lugar, los partidos políticos deben esforzarse en construir proyectos que transciendan intereses particulares, personales incluso, y se orienten a los generales de la comunidad, sin olvidar el contexto español y europeo.

Finalmente, además de la democracia institucional de legitimidad electoral que ya tenemos, es necesaria en Asturias una democracia de contrapeso, un contrapoder articulado a partir de los movimientos sociales, que sirva para mantener la lealtad al interés general por parte de las instituciones y los partidos.

En el espacio administrativo, y especialmente en una situación de crisis económica y financiera, es necesaria una mayor colaboración entre entidades del mismo nivel (concejos), y de éstas con el Principado. Los servicios esenciales de la comunidad (transportes, sanidad, educación?) tienen que ser diseñados y gestionados con criterios de interés general, lo que, como es obvio, implica compartir y no abandonar o marginar a nadie. Es en este contexto en el que, en su caso, debe decidirse una eventual fusión de municipios o la apuesta por otras fórmulas de organización y gestión supramunicipal. Como aportaciones relevantes a ese debate, muy relacionado con el económico y financiero, el Laboratorio de Análisis Económico Regional de la Universidad de Oviedo (Regiolab), que coordina Fernando Rubiera, ha venido estudiando y haciendo diversas propuestas; sobre la reforma del régimen local en Asturias, el RIDEA está haciendo, a lo largo de todo este año, un ciclo de conferencias y debates dirigido por Juan Luis Rodríguez-Vigil y Roberto Fernández Llera. Son ejemplos de cómo dos instituciones diferentes pueden contribuir a la consolidación de esa idea de comunidad, no limitándose al estudio de lo asturiano, sino teniéndolo presente.

En la esfera económica es obvio que los problemas son muy complejos y las necesidades abultadas. Aquí, y ciñéndonos nada más al fomento del aspecto cooperativo, parece necesario superar la fragmentación empresarial asturiana (de las 69.877 empresas que había en 2010, el 53,55% eran unidades sin asalariados, y el 28,16% ocupaba a entre 1 y 2 trabajadores; apenas el 0,59%, 417 empresas, tenía una plantilla superior a los 50 trabajadores) y potenciar el cooperativismo, sobre cuyas virtudes en el ámbito agroganadero hay en Asturias buenos ejemplos, que podrían trasladarse, por citar otro sector, a los servicios. También, con ser de momento escasa, es interesante, en especial en sectores como el audiovisual o el cultural, la financiación en masa o micromecenazgo, que sirve para que la persona que aspira a crear algo divulgue su proyecto y pueda recibir aportaciones económicas de los ciudadanos interesados en su desarrollo.

Finalmente, en el ámbito sociocultural la implicación ciudadana y la cooperación institucional deberían ser siempre una constante, pero son todavía más necesarias con la práctica desaparición de las actividades culturales de la Obra Social de Cajastur. Las carencias, presentes y futuras, de financiación y de subvenciones no deben originar nuestra muerte cultural si se opta por formas de programación y organización menos competitivas y más horizontales y cooperativas. No parece casual que un teórico de la libertad como John Stuart Mill dijera que no existe mejor prueba del progreso de una civilización que la del progreso de la cooperación.

Enlace al artículo aquí.





lunes, 9 de julio de 2012

Ser o no ser: la cuestión municipal


Más de 8.000 municipios en España no tienen sentido, se mire por donde se mire. No sólo porque muchos tengan un tamaño ínfimo, sino porque tal radical diversidad dificulta en extremo cualquier modelo común de financiación. La reforma de la planta municipal española era ya una necesidad perentoria «cuando éramos ricos» y no sólo ahora por la crisis económica. Pero debemos ser cuidadosos en la cirugía, sin aplicar motosierra donde hace falta bisturí.

Un municipio no es un campanario ni una familia, sino una Administración pública. Requiere un potencial organizativo adecuado para prestar servicios y una capacidad fiscal suficiente con tributos propios, completada (pero no sustituida) con un mecanismo de transferencias autonómicas y estatales.

El tamaño importa, pero no es lo único. El enorme Titanic se hundió, mientras que Manolo Busto en su K1 es campeón del mundo de piragüismo. La orografía, la renta o la solvencia son otros factores a considerar, al igual que la identidad, pero sin olvidar que un concejo separado implica unos costes que hay que sufragar por cuenta propia. Por similitud, cabe recordar que las cajas de ahorro gallegas fueron fusionadas a la fuerza para mantener su identidad territorial, pero el engendro final quebró. Algunos clubes de fútbol se empeñan en mantener viva una «pasión» que sólo justifica pufos y encubre bancarrotas. Así no.

El mapa municipal de Asturias es uno de los más racionales de España, como se está poniendo de manifiesto en el ciclo de debates que organiza el RIDEA hasta diciembre de este año, el cual me honro en dirigir junto a Juan Luis Rodríguez-Vigil. Además, en Asturias disponemos de fórmulas de colaboración lideradas por el Gobierno autonómico y que son paradigma de buena gestión pública en toda España. Los consorcios de basuras, transporte, agua o servicios tecnológicos, así como el ente tributario, son contrastados ejemplos de que desde el sector público se puede gestionar mejor y más barato que desde lo privado, pero sólo cuando existe voluntad política.

Mientras se profundiza en esas eficaces fórmulas de colaboración, se pueden estudiar fusiones municipales donde haya quedado demostrada la insolvencia o la inanición de los concejos. Siguiendo a Adolfo Suárez, «haciendo normal en la ley lo que ya es normal en la calle». Por ejemplo, donde exista una clara unidad funcional y territorial, caso de la Comarca de Avilés, el camino debe ser el del Ayuntamiento único, que si todavía no está constituido es por el localismo de algunos «políticos», pero no por las escasas reticencias de vecinos y vecinas.

Las fusiones municipales se pueden hacer por dos vías. Una, imponiéndolas por ley a los municipios insolventes (grandes o pequeños) o a los que no tengan actividad. Otra, incentivando a quienes voluntariamente decidan tomar ese camino, dando siempre la última palabra a sus residentes en un referéndum vinculante. Si dos concejos reciben más fondos que por separado, la fusión la tenemos lanzada.

Publicado en La Nueva España el 9 de julio de 2012

jueves, 31 de mayo de 2012

lunes, 26 de marzo de 2012

Telegrama electoral


Imagen: La Voz de Asturias
El PSOE gana en Asturias de forma contundente, aunque el reparto de escaños no diga exactamente eso. Ojo al posible (no sé si decir probable) cambio que el voto exterior pueda provocar, reforzando y apuntalando la victoria socialista, en cuyo caso cabrían pocas dudas de que Javier Fernández sería Presidente del Principado.

Basta mirar el mapa de concejos donde el PSOE gana (61 sobre 78). La nueva Junta General del Principado de Asturias debe cambiar la ley electoral y hacer una única circunscripción. No puede seguir habiendo "tres Asturias" electorales, igual que hace 30 años, ni por el bien de la democracia, ni por el conjunto del Principado de Asturias como Comunidad Autónoma y no como suma de territorios desiguales.

Las derechas podrían pactar (al menos hasta conocer el voto exterior), pero no es esa la clave, sino otras. ¿Por qué ahora sí y antes no? ¿Pagará el PP el precio de humillarse y arriesgarse a desaparecer como partido de la derecha en Asturias? Y lo más importante: ¿cuánto duraría ese pacto?

IU-IX sube, pero no tanto como querían. Mirando el espejo andaluz, aquí no hubo tal incremento (espero que al "rojo" de siempre le añadan "verde", no como esta vez). Y entra con un escaño UPyD, siendo clave ante un hipotético 22-22 y bastante poco relevantes si se ratifica lo de ahora. Veremos si eligen bien, aunque sólo sea por respetar la mayoría minoritaria.

lunes, 30 de enero de 2012

Política y tribunales

La reforma constitucional aprobada en 2011 prevé sanciones para los gobiernos que incumplan los objetivos de estabilidad presupuestaria. Parece un loable objetivo, pero me pregunto quién los va a supervisar o qué pasará cuándo una Administración Pública incumpla la Constitución en este punto. Si lo que se quiere es desviar al Tribunal Constitucional esta función de control, podemos interpretarlo como una renuncia explícita a la acción política como instrumento de resolución de conflictos.
En las dos pasadas legislaturas el PP presentó recurso de inconstitucionalidad contra las leyes más emblemáticas aprobadas a propuesta del gobierno de Zapatero (Estatuto de Cataluña, aborto, matrimonio homosexual, igualdad). Pero es que el Tribunal Constitucional no está para revisar todos y cada uno de los actos soberanos del Parlamento, sino para verificar la constitucionalidad de las leyes.
Hace unos días, el ministro Montoro proponía condenar penalmente a los «políticos» que incumpliesen objetivos de gasto y déficit público. Creo que si amenazamos con el Código Penal a quienes hacen un servicio a la ciudadanía, estaremos echando arena sobre los engranajes de un sistema que, aunque presenta imperfecciones, sigue funcionando a pesar de todo. De nuevo es una renuncia política en favor de las instancias judiciales, aunque en este caso concreto quizás responda al hecho de lanzar una nueva andanada de fondo en contra de la 'cosa pública'. Conviene recordar que los delitos económicos están tipificados desde hace mucho tiempo y que sólo hace falta que se persigan con eficacia y rigor, sin pretender judicializar toda la vida política. Podrá haber un presidente corrupto, pero ni mucho menos lo son todos.
De Asturias, otro ejemplo. La Junta General aprobó en diciembre una ley para obligar al gobierno autonómico a realizar unos pagos pendientes a la RTPA. El Ejecutivo recurrió en vía judicial, derivando la interpretación final a los tribunales de justicia. ¿No era mucho más deseable un acuerdo sustanciado políticamente? Y si no se puede, pues un anticipo electoral o una moción de censura.
Publicado en La Voz de Avilés el 27 de enero de 2012.

jueves, 17 de noviembre de 2011

Políticos y categorías


No todos los “políticos” son iguales. Los que hacen Política –con mayúscula- inspiran ideales y tratan de cambiar el mundo (tipo 1). Otros gestionan lo mejor que saben, pueden o les dejan (tipo 2). Luego están los llamados “técnicos” (tipo 3) y los que sólo vienen a ganar el sueldo que se les niega en otros ámbitos (tipo 4). Quedan los “políticos” que acuden para enriquecerse, algunos incluso con abierta desfachatez (tipo 5).

Es obvio que el tipo 1 es el más deseable. Personas de reminiscencias históricas o todavía vivas (no diré nombres para no ofender a nadie) que utilizan su capacidad y los recursos disponibles para impulsar grandes transformaciones sociales, políticas y económicas. El problema es que, como todo lo bueno, suelen escasear. Y no todos los momentos son óptimos ni todos los terrenos fértiles para la cosecha.

El tipo 2 es heterogéneo, pero muy apreciable. Se detecta en estas personas vocación de servicio y mucho empeño, pero a veces ambas cosas quedan limitadas por la inteligencia, el presupuesto o la superioridad. Las circunstancias, como diría Ortega.

El tipo 3 lo califico de engañoso. Mujeres y hombres con indiscutible curriculum en sus profesiones que, si bien sirven en ámbitos concretos de la gestión, no valen para hacer Política (de nuevo con mayúscula). Una cosa es gobernar y otra gestionar. Un Parlamento o un Consejo de Gobierno no es un consejo de administración de una empresa. Ni el puente del barco es la sala de máquinas.

El tipo 4 probablemente sea el más criticado de todos, aunque en ocasiones de forma injusta. Hay “políticos” que hicieron la Transición y siguen a pleno rendimiento en aparatos de partido o en listas electorales. Pero ojo también con ser demasiado puristas o nos deslizaremos al tipo 3.

El tipo 5 es el menos abundante, pero también el que debemos desterrar de la vida pública por todos los medios. En la escuela nos decían aquello de la manzana podrida, haciéndonos ver que una sola pieza de fruta podía echar a perder el cesto entero. Pues no metamos esa manzana en la bolsa y, si al final se nos cuela, saquémosla cuanto antes.

Publicado en La Voz de Avilés el 17 de noviembre de 2011