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viernes, 9 de diciembre de 2022

Contra la corrupción...

María Pedreda

El 9 de diciembre de cada año se celebra el Día Internacional contra la Corrupción. El 31 de octubre del 2003, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la Convención de las Naciones Unidas contra la corrupción, ratificada por España tres años después. La convención aborda el fenómeno en su integridad, incluyendo todas las fases del llamado «ciclo antifraude», también las medidas reactivas y punitivas, en torno a la respuesta penal y la recuperación de activos. Sin embargo, el foco prioritario se centra en la prevención, a través de una infraestructura ética en las organización públicas, una cultura de integridad que involucre a la sociedad y a los operadores privados y mecanismos efectivos de rendición de cuentas, con órganos encargados de prevenir la corrupción, desde la formación e información ciudadana y políticas coordinadas y eficaces contra aquellos comportamientos que atenten contra uno de los pilares basilares de las sociedades democráticas: la integridad pública.

En el Palazzo Comunale, sede del Gobierno de los Nueve de la República de Siena, y actual casa consistorial, se encuentra una pintura mural extraordinaria del siglo XIV: «Las alegorías del buen y mal gobierno» de los hermanos Lorenzetti. En ella queda patente la correlación entre la prosperidad, el bienestar económico y social (el espejo de la creación de los servicios públicos en el ochenta aniversario del Informe Beveridge) y el buen gobierno, la importancia de los valores, principios y normas éticas compartidas, en torno a la justicia, la templanza o la concordia, y la protección contra los sesgos que afectan al juicio en la gestión de la cosa pública. Casi setecientos años después dicha correlación entre confianza en el gobierno y percepción de la corrupción sigue vigente.

Afortunadamente superadas las concepciones de los 60 del siglo pasado, en torno a la identificación de la corrupción como «la grasa de los engranajes», y las nociones de autores como Huntington, con aquello de «…en términos de desarrollo económico, la única cosa peor que una sociedad con una burocracia rígida, hipercentralizada y deshonesta es una sociedad con una burocracia rígida, hipercentralizada y honesta», parece el momento de hacer balance. Veinte años después y en pleno proceso de transposición interna de la directiva de protección del alertador o denunciante, si podemos extraer alguna conclusión de la experiencia interna y comparada es que el antídoto contra la corrupción no está en la majestuosidad de las normas, en las grandes respuestas desde el ámbito reactivo y punitivo, sino en la calidad de la gobernanza. En este sentido, la prevención está llamada a constituir un elemento clave. La idea es luchar contra la corrupción antes de que los riesgos para el interés público se materialicen. En un escenario de cambio de época más que asentado, los órganos autonómicos de control externo son actores clave en la función de colaboración en la prevención y el fomento de marcos de integridad pública. Y han de asumir en dicha condición estratégica que la transformación digital y social en marcha no es un mero martillo nuevo que sirve para clavar más rápido o con mayor comodidad, los clavos de siempre; la transparencia y rendición de cuentas formal no es suficiente. Es imprescindible que las administraciones públicas sean inteligibles para la ciudadanía, y superar los silos digitales y las cajas negras en torno a los impactos de los programas de acción pública, para convertir la digitalización de las administraciones en una herramienta anticorrupción eficaz. Un primer paso: la adopción de la Carta Internacional de Datos Abiertos, que permita superar el desfase entre la majestuosidad de la norma y las mediocridades de su aplicación. Feliz Día Internacional contra la Corrupción y su principal mecanismo de prevención: el buen gobierno.
 
 
Publicado en La Voz de Galicia el 9 de diciembre de 2022, con José Antonio Redondo López y Simón Rego Vilar
 
 


miércoles, 20 de marzo de 2019

Calidad democrática, financiación autonómica y tributación


Acaba de salir a la calle el Libro blanco sobre la calidad democrática en España, editado por Marcial Pons y coordinado por José Tudela, Josep Maria Castellà, Enriqueta Expósito y Mario Kölling. Es un fruto de la magnífica investigación que lleva a cabo la Fundación Giménez Abad.

Aquí está el sumario completo.

Mi capítulo se titula de forma muy explícita "Calidad democrática, financiación autonómica y tributación: entre propuestas técnicas y acuerdos políticos". Analizo la idiosincrasia del modelo español de federalismo fiscal, con los retos y desafíos muy relevantes que plantea, de los cuales algunos hunden sus raíces en el núcleo duro de la legitimidad democrática. Las motivaciones políticas deben ser encauzadas con una mínima racionalidad, por lo que resulta crucial un adecuado engarce entre las comisiones expertas, los comités técnicos y los órganos de representación política, tanto multilaterales como bilaterales.
 

martes, 19 de septiembre de 2017

Intervención económica: ¿medicina para Cataluña?


El diagnóstico es claro: hay una comunidad autónoma que ha convocado de forma unilateral un referéndum sin apoyatura jurídica. Sobre esto hay pocas dudas, por lo que no merece la pena insistir. No es la primera vez que lo hace; ahí está el 9 de noviembre de 2014 como antecedente, aunque entonces el tratamiento sintomático consistió en una aspirina y una recomendación de reposo. Es evidente que esa receta no sirvió para mucho. Lejos de curarse por el simple paso del tiempo, aquella dolencia ha empeorado, precisamente por no haber sido tratada de manera activa.

No cabe duda de que la reclamación de fondo acerca de un referéndum es legítima, sobre todo si responde a una demanda social mayoritaria en Cataluña (así lo reflejan todas las encuestas), aunque minoritaria en el conjunto de España. Difícil tratamiento para esta paradoja, ante la que solo cabe aplicar medicina política, no homeopatía jurídica, para evitar en el extremo tener que “intervenir”, en el sentido de acometer una indeseable operación quirúrgica. Por desgracia, en la farmacia española escasea ese suministro básico para la democracia que se llama negociación.

Esa misma comunidad autónoma ha incumplido todos sus objetivos anuales de estabilidad presupuestaria desde 2012, año de aprobación de la Ley Orgánica de Estabilidad Presupuestaria y Sostenibilidad Financiera (LOEPSF). De igual modo, la deuda pública catalana con relación a su PIB rebasa con amplitud la media de todas las comunidades autónomas. Y en este caso no se puede echar la culpa al sistema de financiación autonómica, como también parecen indicar las liquidaciones de cada año.

A primera vista, lo que puede preguntarse un ciudadano catalán, asturiano o berlinés es si la aplicación de una medida tan dura como la que aprobó el Consejo de Ministros el 15 de septiembre (BOE del 16) resulta adecuada para lo que se busca. Preguntémoslo de otra manera: ¿es esta la mejor forma de parar un referéndum? ¿Es una norma presupuestaria el instrumento adecuado para frenar la convocatoria? ¿Compromete el hipotético gasto en el referéndum –unos 5 millones de euros, si tomamos la referencia de 2014- los objetivos de estabilidad presupuestaria y sostenibilidad financiera, en todo caso, ya incumplidos? La respuesta a las tres preguntas se puede resumir en un triple no.

La LOEPSF contempla en su articulado una serie de medidas preventivas, correctivas y coercitivas, aplicables en orden, cuya meta final es garantizar el cumplimiento de los objetivos de estabilidad presupuestaria y sostenibilidad financiera. Abarcan correcciones automáticas, planes económico-financieros, depósitos obligatorios en el Banco de España, multas coercitivas y hasta medidas de cumplimiento forzoso. El matiz sobre esta última categoría viene dado por su referencia al artículo 155 de la Constitución, del que se habla tanto últimamente, pero que ni siquiera se ha concretado en qué consistiría su aplicación.

Lo primero que hay que decir es que, hasta el momento, las medidas más estrictas de la LOESPF han permanecido inéditas, a pesar de que en estos últimos años algunas comunidades autónomas –y Cataluña solo es una de ellas- han incumplido sistemáticamente sus objetivos de déficit y deuda, así como los ajustes comprometidos.

El control de pagos aprobado el 15 de septiembre se aleja del procedimiento previsto en la LOEPSF y persigue otros fines –detener el referéndum- que no son los que están en el espíritu y la letra de esa misma LOEPSF. La lealtad institucional se ha roto por parte de Cataluña, obvio, pero la coerción estatal, contrapunto necesario para garantizar el cumplimiento del ordenamiento jurídico y constitucional, en este caso no se está aplicando bien. La Orden HFP/878/2017 no supone una “intervención”, como popular y periodísticamente se suele simplificar, ni tampoco una “sustitución” de competencias en sentido jurídico, puesto que no suspende la autonomía financiera de Cataluña, pero sí la somete a un exhaustivo control que, como la propia orden ministerial dice, se hace “de forma excepcional y sin que sea posible garantizarlo de otro modo”. Si así fuere, el camino correcto sería el artículo 155 de la Constitución, lo que asegura, entre otras cosas, el debate previo en el Senado y la aprobación por mayoría absoluta en esta Cámara.

Pienso que quien incumple la Constitución y las leyes orgánicas y ordinarias, no se amilanará con una orden ministerial que obliga a un urgente acuerdo de no disponibilidad, a una gestión de pagos centralizada en el Ministerio de Hacienda y Función Pública, y a un sometimiento a autorización del Consejo de Ministros para cualquier operación de endeudamiento.

No se debería utilizar un principio como el de estabilidad presupuestaria para envolver, justificar o respaldar todo tipo de ajustes, recortes o medidas, por recesiva que sea la coyuntura económica –algo que hemos visto en esta crisis- o preocupante la situación política. La LOEPSF tiene un objeto definido y, aplicada sin paliativos, no sería Cataluña la única comunidad autónoma susceptible de ver sus finanzas públicas sujetas a control centralizado diario. La gravedad del asunto requiere política fina y no respuestas por cauces cuestionables, solo para contentar a parroquianos o mercados. Mucho me temo que eso solo conduce al caos y a la desafección total. Por si no ha quedado explicitado, digamos que el comportamiento de Cataluña no resulta aceptable, pero lo que se acaba de afirmar no es menos verdad.

En definitiva, por completar el símil sanitario inicial, la cura apropiada para esta fisura del miembro no debe ser una inmovilización total, cuyas consecuencias suelen implicar pérdida de masa muscular (a veces irreversible), sino una terapia de recuperación para poder volver a caminar juntos. De otro modo, parafraseando a Monterroso, el 2 de octubre el dinosaurio seguirá allí.


Publicado en Agenda Pública el 19 de septiembre de 2017

domingo, 12 de marzo de 2017

Coherencia económica de los programas electorales


http://ftransformaespana.es/milo-portfolio/coherencia-economica-de-los-programas-electorales/

Estoy muy satisfecho de haber participado como ponente del informe Coherencia económica de los programas electorales, junto a Joaquín Artés Caselles, a instancias de la Fundación Transforma España, presidida por el exministro Eduardo Serra Rexach, y dentro del grupo de investigación GEN, dirigido por Santiago Lago Peñas. El informe da continuidad a un decálogo y a una encuesta que previamente había presentado la Fundación Transforma España.

Proponemos una evaluación económica previa sobre la viabilidad de las propuestas electorales, como ya se hace con éxito en países como Holanda o Reino Unido. Sugerimos que esta tarea de evaluación recaiga en la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal, por su rigor técnico y su independencia política. Si no es posible a corto plazo, un grupo de personas expertas de la sociedad civil podría hacer este trabajo, bajo esas mismas condiciones de rigor e independencia.

En definitiva, no se trata de menoscabar la capacidad de iniciativa y propuesta de los partidos políticos a través de sus programas electorales, sino de conducirla por criterios de transparencia y racionalidad para dar más información al votante.

http://ftransformaespana.es/milo-portfolio/coherencia-economica-de-los-programas-electorales/

Aquí os dejo el enlace al informe completo y una entrevista para los informativos de la Televisión del Principado de Asturias (TPA). También una muy cariñosa reseña de José María Urbano, jefe de Redacción de La Voz de Avilés. Y al final, un dossier de prensa.

http://www.rtpa.es/nacional:Una-fundacion-invita-a-los-partidos-a-evaluar-sus-programas-electorales-de-2020_111489319909.html

http://blogs.elcomercio.es/dame-buenas-noticias/2017/03/13/profesionales-de-exito/



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lunes, 20 de julio de 2015

Narcos y corrupciones


El Chapo Guzmán se duchó, levantó la tapa y se fue. Abandonó su celda por un túnel que más parecía el de alguna carretera, con su ventilación, sus luces y su sistema de drenaje.

Para los mexicanos, un chapo es una persona de baja estatura, aunque la de este tipo lo sea sobre todo en su aspecto moral. Nada que ver con un chavo, como aquel muchacho “del Ocho” que tanta gracia nos hacía a algunos, por las que armaba con la Chilindrina. Por cierto, recomiendo que nadie vuelva a ver la serie. Cada momento tiene su afán. O como escribiría Sabina, “al lugar donde has sido feliz, no debieras tratar de volver”.

Regresando al Chapo Guzmán, lo único que podemos hacer es preocuparnos –y mucho- por lo que está pasando en México. Recuerdo que de pequeño lo máximo era ir de vacaciones a Acapulco (luego vendría eso otro del Caribe Mexicano). El exilio republicano español, tras la guerra civil, encontró en México un lugar amable donde vivir, después del odio que se dejaba atrás, incluyendo ahí a intelectuales de la talla del asturiano José Gaos. A muchos, la gastronomía del país nos encanta, aunque sea dentro de esa combinación “tex-mex” que nos venden en Europa. Y no digamos nada las rancheras y los corridos, con Chavela, José Alfredo, Juan Gabriel, Jorge Negrete y otros mitos. Por no hablar de artistas españoles que empezaron triunfando por allá, ¿verdad, Mónica Naranjo? ¿No es así, componentes de La Quinta Estación? En fin, tantas cosas buenas... y tantas malas, casi todas relacionadas con un sistema político corrupto hasta la médula, donde robar “poquito”, como dijo aquel alcalde, no sólo está justificado, sino que es el paso previo a robar todo lo que se pueda y, al final, terminar secuestrando, extorsionando y matando. ¡Qué pena!

Me recuerda todo esto a otro narco, Pablo Escobar, colombiano, quien aterrorizó a su país durante años, aunque no eran pocos los que lo idolatraban y alguno que todavía lo sigue haciendo después de muerto (unos pocos aún lo creen vivo). El “patrón”, el “zar de la cocaína”, como le apodaban, ha inspirado películas y canciones, no siempre con buen gusto, todo hay que decirlo. Me quedo con la letra de un tema que se titula “Muerte anunciada”, de Los Tigres del Norte. Fíjense qué perlas dice... y todo lo que podemos traer hasta nuestros días.

“En 5 y 10 mil millones, su fortuna calcularon; ¿cómo es que tanto dinero, los gringos no lo notaron?”. “Ya mataron a papá, decía la gente llorando; cerca de 100 mil personas, al panteón lo acompañaron”.

En fin: ¿por qué no se le atrapó antes, si todo el mundo y las autoridades lo sabían? Y sobre todo: ¿por qué hay gente que sigue apoyando la corrupción grande, pero también la pequeñita? No me lo explico. Y acá, menos aún. 

Publicado en La Voz de Avilés el 20 de julio de 2015