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sábado, 2 de septiembre de 2017

Vacaciones y retornos

unaidegarai.com
Hasta aquí hemos llegado. Aunque el cierre del mes de agosto no marca el final del verano atmosférico, sí señala el final de las vacaciones para la inmensa mayoría de los que trabajamos en España. Son de esas tradiciones que pesan más que cualquier ley o intento de cambiarlas. Solamente a la altura de las pagas extraordinarias, el chupito, el contrato precario, el chiringuito o las chanclas de colores.

Agosto lo detiene casi todo en España, excepción hecha del tráfico en las carreteras y en las redes sociales. El primero, adornado con maletones, bacas, sombrillas y familias telerín. El segundo, sustituyendo los contenidos profesionales por el rosario de fotos de famosos y famosas con poca ropa, políticos morenazos o nuestras propias aventuras al sol. Da igual que tengamos delante desafíos de primera categoría, incluyendo asuntos tan crudos como el terrorismo internacional, el separatismo, el déficit público, la financiación autonómica, el desempleo o la violencia machista. Agosto es sagrado. Ya, si eso, en septiembre retomamos. En Wall Street se dice que “el dinero nunca duerme”. Pues la política en España en agosto echa la siesta.

Y no digo yo que lo anterior sea mala cosa. Es más, como prueba de cargo ofrezco mi historial de vacaciones, casi siempre en agosto, salvo unas pocas excepciones. En esto soy poco original o muy español, según se mire. Lo que me lleva a ser crítico, como ciudadano, es la desatención de determinadas cuestiones que, por meterlas en la nevera de playa, no se van a arreglar solas. Algunas hasta se pueden pudrir. Peor aún: sabemos de sobra que la vuelta al cole, al curro o al escaño no son inmediatas; el cuerpo, la mente y los periodos de sesiones necesitan un cierto tiempo de descompresión para volver a rendir a tope. Si subimos muy rápido, como en el buceo, nos arriesgamos a un colapso. Por eso si agosto es la mar, septiembre es la arena, pero todavía no habremos llegado al asfalto y a nuestras preocupaciones casi hasta octubre. Para algunas, quizás hasta ya sea tarde.

La costumbre es fuente de derecho y no parece lo más adecuado que de un día para otros se revienten algunos usos de larga raigambre. Tampoco hay que abusar de esa frase tan demoledora como española: “esto siempre se hizo así”. Por todo ello, hay que cuidar, pero también innovar la tradición, aunque nunca a las bravas. Igual que un buen cocido, las rutinas sociales necesitan posar. En cualquier caso, feliz mes de agosto (del año que viene). 

Publicado en La Voz de Avilés el 2 de septiembre de 2017 


martes, 4 de agosto de 2015

Playas y responsables


Asistí en vivo al rescate en la playa de Salinas, con lamentable resultado de varias personas ingresadas en el hospital y una chica fallecida. Terrible. La mar hay que tomársela muy en serio, por si alguien todavía tenía dudas.

Tengo por costumbre escribir en esta columna con algo más de ligereza cuando llega agosto, primero, porque es verano y, segundo, porque en esta fecha, hace ya seis años, comencé mi colaboración habitual con este periódico. Pero en esta ocasión, no me sale la broma por ningún lado. Es muy triste y da mucha pena que sigan pasando estas cosas tan perfectamente evitables si se tiene un mínimo de prudencia.

Me decía una persona del operativo de rescate que unos días antes habían tenido que intervenir de madrugada por un baño nocturno, digamos, poco sensato, para ser generosos en el calificativo. Afortunadamente, la cosa no pasó a mayores. No digo yo que los baños de noche sean malos, pero si por el día hay que tener cuidado, de noche o a cualquier hora fuera del horario de salvamento, aún más.

En Asturias la mina y la mar, como en la canción de León Delestal, son dos de los rasgos que más han marcado nuestro carácter histórico. Por eso duelen tanto las noticias trágicas relacionadas con una y con otra. Por eso las sentimos de manera especial.

Con todo, observo atónito discusiones en las redes sociales y en algunos corrillos sobre las “culpas”. Muy propio de las mismas personas que lo primero que preguntan cuando pasa una desgracia es “cuánto me va a dar el seguro”. Se roza el límite de lo insensible y se traspasa el umbral de lo egoísta. En este caso concreto, lo único que vale decir es que la responsabilidad no es en absoluto de la Administración Pública, ni mucho menos de los socorristas que cumplieron su horario y su tarea como todos los días. Es muy propio de los españoles (aquí no sólo ya de los asturianos) echar balones fuera y decir que la culpa la tienen “el gobierno” o “los políticos”, como si cada uno en su esfera personal fuese un dechado de virtudes a diario.

En fin, lamentemos la terrible muerte y aprendamos. Y, por supuesto, a los valientes del rescate que impidieron una tragedia mayor, gracias. 



Publicado en La Voz de Avilés el 4 de agosto de 2015


lunes, 28 de julio de 2014

Verano y pintura

'La monstrua vestida' (Carreño Miranda) y 'El caballero de la mano en el pecho' (El Greco)
Avilés encara otro verano. Tiempo de mayor relax (no para todo el mundo), días más largos (aunque sigan teniendo 24 horas), menos ropa y más horas de pendoneo. Del bautismo veraniego por San Juan al fin de fiesta en agosto, añadiendo la previa de junio y el epílogo de septiembre, tenemos más de 100 días para disfrutar.

Es innegable que en los últimos años la oferta del verano avilesino ha mejorado. En 2011 tuvimos la novedad del Centro Niemeyer, el año pasado los veleros y el Museo de la Historia Urbana de Avilés y en este 2014 tenemos de nuevo teatro, festival intercéltico, festival de cine y arquitectura, exposición de pintura y, como colofón, “lo de siempre”, dicho sea en el mejor sentido, ya que es mucho y bueno. Por cierto, ¿para cuándo la solicitud formal de Patrimonio de la Humanidad para nuestro fenomenal casco histórico? Pero no nos quedemos en el folleto publicitario.

Hace unos días, visité Toledo y me encontré con hoteles llenos y calles atestadas de gente (eso sí, de noche, ni un alma). Cabe reseñar que Avilés y Toledo comparten cifra de población (83.000 habitantes) e ilustres pintores de referencia, Carreño Miranda y El Greco, respectivamente. La casualidad hace que los dos ‘cumplan’ ahora 400 años, el avilesino desde su nacimiento y el hispano-griego desde su fallecimiento. Lo cierto es que al ver el millón de visitantes que pasó por la exposición ‘El Griego de Toledo’, el economista no puede dejar de pensar en el enorme impacto sobre la renta y el empleo que ha tenido la cultura –en este caso la pintura- en la ciudad castellanomanchega. El éxito de la muestra ha sido tal que ya se anuncia su inmediata continuidad con nuevas actividades. Mensaje para escépticos: de cultura también se come. No pensaba igual aquel necio ministro ‘berlusconiano’ que invitaba a “hacerse un bocadillo” (sic) con la ‘Divina Comedia’ de Dante. Sin comentarios.

Creo que debemos felicitar a Toledo por la eficiencia de esta iniciativa o, por decirlo en la jerga administrativa decimonónica, por su acierto. Cierta envidia es lógica, pero no es menos cierto que Toledo no tiene verde de montes, ni azul de la mar, ni clima suave, ni el resto de Asturias a su alrededor. No es pasión; es realidad.

Parafraseando a nuestro patrono San Agustín, podríamos decir eso de “dame continencia, pero no ahora”. Hay mucho por hacer.



Publicado en La Voz de Avilés el 28 de julio de 2014

sábado, 20 de julio de 2013

Carrera en Santiago del Monte


Foto: Rodrigo Vallina
Cuando se plantea hacer cosas innovadoras por el pueblo (el de cada cual) y, además, salen perfectas, es de justicia felicitar a la organización. En este caso, al Club Esportate y a toda la gente de Santiago del Monte (Castrillón) por organizar su primera carrera de monte (obvio), coincidiendo con sus fiestas patronales.

Unos 300 inscritos, un recorrido muy chulo de 8 km. y todo el mundo contento. Gracias a Rodrigo Vallina por sus fotos. Aquí está la clasificación. Mi tiempo fue de 38:26, pero eso es lo de menos.


miércoles, 15 de agosto de 2012

Agosto movidito

Primero viajamos por Grecia... ¡pobre gran país! Aquí nos veis en Meteora



Después videoconferencia con CEPAL (desde Mieres a Santiago de Chile)



Y cambio de trabajo, ahora como Jefe del Gabinete Técnico de la Sindicatura de Cuentas del Principado de Asturias



lunes, 25 de julio de 2011

Semanas y capitales

Bastaron un clamor unánime y un titular de prensa para que la nueva Alcaldesa de Gijón y su inexperto equipo reculasen. Cuando en Avilés nos pusimos de acuerdo para sugerir que la ciudad acogiese la Semana Negra desde 2012, enseguida desde Gijón repensaron lo dicho antes. Algunas y algunos no saben valorar lo que tienen hasta que lo pierden… o hasta que otros lo valoran como se merece.

La Semana Negra exige un trabajo ímprobo y, a mi juicio, es un ejemplo de inversión socialmente muy rentable. Produce ruido, suciedad y algún atasco de tráfico en esos días. Sí. Pero a partir de ahí, todo lo demás son beneficios: empleo, ingresos, actividad económica, cultural y festiva, imagen de ciudad y un largo etcétera. La solución pasa por criticar menos y trabajar más para corregir los defectos. En tiempos de austeridad, contar con eventos consolidados como la Semana Negra es un lujo al alcance de pocos. Podríamos hablar de lo que supone la Semana Negra para Xixón, pero también del Descenso del Sella para Les Arriondes y Ribadesella, San Mateo para Oviedo o el Antroxu y la Comida en la Calle para Avilés.

La corteza de miras y el no ver más allá de lo que el Ayuntamiento pone de subvención (con indudables retornos, no se olvide), significa que la horma de algún cargo de gobierno es más grande que el zapato de la persona que lo ocupa.

Esto me recuerda otro debate que resurge de vez en cuando. Me refiero a los llamados “costes de capitalidad”, sobre los cuales existen varios estudios. Vienen a concluir que las ciudades que son capitales (Oviedo, Santander, Barcelona, entre otras) soportan unos costes diferenciales y, por tanto, deben recibir más recursos de la caja común del Estado. Niego la mayor. Aún asumiendo que esos costes existen, también hay evidentes beneficios que casi nunca se contabilizan. Y para quien no los termine de ver, hagamos una reducción al absurdo. Si mañana Oviedo renunciase a ser la capital del Principado de Asturias, seguro que Avilés y otras villas querrían asumir de buena gana esa capitalidad. Costes incluidos.

Dios da pan a quien no tiene dientes.


Publicado en La Voz de Avilés el 19 de julio de 2011.


viernes, 22 de julio de 2011

La mejor Semana Negra

Rufo, en declaraciones a la prensa: "¡manos arriba, esto es un atraco...!"

Desde hoy, día 22 de julio, hasta el último día del mes, algunos estaremos disfrutando en Xixón de una nueva edición de la Semana Negra, la número 24. Además, este año en un recinto mejorado, mejor comunicado, más amplio y ordenado.

Las polémicas, para otros y para otras.

Por lo pronto, para estar bien informados del programa diario, la lectura obligada es el diario "semanero" A Quemarropa, donde ejerce de redactor mi amigo, el ilustrador y periodista Christian Bartsch.


viernes, 10 de septiembre de 2010

Rutinas y vacaciones

Si no fuera por la San Silvestre, las campanadas, los Reyes o las rebajas de invierno, casi podríamos decir que el año nuevo empieza en septiembre. Llega la vuelta al cole, el retorno al trabajo, las primeras chaquetas por la noche o las típicas trifulcas políticas (en año preelectoral, ya ni te digo). En definitiva, notamos mucho más el cambio del 31 de agosto al 1 de septiembre que el del 31 de diciembre al 1 de enero.

Según el Diccionario, las vacaciones son el “descanso temporal de una actividad habitual, principalmente del trabajo remunerado o de los estudios”. Pero yo empiezo a pensar (y creo no ser el único) que ese pretendido descanso, al final, se convierte en más estrés, horarios rígidos, obligaciones múltiples y cansancio en vez de relax. Hablando más en serio, lo que muchas veces vemos en verano son más divorcios, más abandonos de animales domésticos o más demandas de plazas en residencias para mayores (no es preciso explicar las razones). Francamente, esto último me parece lo más grave por lo insolidario que es.

Cierto que los meses de verano (y agosto en particular) son cada vez más un trozo de nuestras vacaciones y no las vacaciones en su totalidad. Repartimos nuestros días de no-trabajo (concepto distinto al de descanso, por lo que ya expliqué) en varias semanas a lo largo del año. Y eso creo que es bueno por varios motivos. En el plano personal y familiar nos permite hacer cosas diferentes durante las cuatro estaciones. En el ámbito laboral, probablemente nos haga ser más productivos. Y de cara al sector turístico, siempre será bueno romper la estacionalidad para que hoteles y restaurantes no se llenen sólo en agosto.

Ahora sólo queda desear que disfruten quienes todavía tienen derecho a unos días de vacaciones y, a todos los demás, un poco de paciencia y buen humor. El trabajo o las clases puede que sean un poco desagradables, pero mucho peores son las alternativas (o sea, el paro, las bajas forzosas o el fracaso escolar). No debería ser verdad eso que decía el escritor estadounidense Elbert Hubbard de que nadie necesita más unas vacaciones que el que acaba de tenerlas.

Publicado en La Voz de Avilés el 8 de septiembre de 2010 (Día d’Asturies).

sábado, 1 de agosto de 2009

Economía y bodas




Estas fechas de verano son propicias para muchas cosas, aunque quizás algunas nos resulten muchos más habituales. Por ejemplo, echar la partida de cartas con los amigos, bañarnos en la playa, conjurarnos para bajar algunos kilillos (aunque al final los ganemos) o viajar, viajar, viajar. Hay dos preguntas inevitables en estos días, bien sea porque las hacemos o porque nos las hacen. La primera: ¿cuándo coges vacaciones? Y justo detrás: ¿vas a ir a algún sitio? También es verdad que en este año de crisis se oyen más críticas al gobierno de lo habitual (como si tuviera la culpa en exclusiva de este embrollo mundial) y aquí en Asturias estamos muy pendientes de si Arcelor Mittal reabre el segundo alto horno. Pero de esto hablaremos otro día.

Hoy que debuto en estas lides y, además, teniendo en cuenta que estamos en agosto, no me gustaría ponerme demasiado serio. Por eso reflexionaré sobre una costumbre muy española que en Asturias creo que es todavía más acusada, según percibo por mi propia experiencia.  Me refiero a esos magnos acontecimientos sociales llamados bodas, transformados muchas veces en bodorrios y, en alguna otra ocasión, casi en romerías populares, dado el elevado número de asistentes. Esta crisis que parece estar detrás de todo (hasta del incremento de las vocaciones religiosas y militares, según leí por algún lado) no parece afectar al número de casamientos, ni tampoco a lo ostentoso de algunas celebraciones.

No digo yo que un día feliz para la pareja no deba ser deslucido, tampoco es eso. Pero lo cierto es que conozco casos de invitados que tienen que renunciar a sus vacaciones o a sus pequeños placeres para poder ir a la boda de su amiga o de su pariente. Tengamos en cuenta que las bodas son el único evento al que nos “invitan” pero pagamos nosotros, según establece una costumbre que a mí se me antoja irracional (aunque quizás sea un defecto de economista).

A los que estamos en una determinada franja de edad nos empiezan a llover “invitaciones” por todos lados, no menos de tres cada año, a las que habría que sumar las de otros actos como nacimientos, bautizos, actos de bienvenida, primeras comuniones y demás. Ya sé que está en la libertad de cada uno acudir o no, pero también es verdad, reconozcámoslo, que la presión social para acudir a las bodas es bastante fuerte. Para mucha gente cuando llega una de esas invitaciones, llega también un disgusto. No se me llame demagogo, pero pensemos en un parado que, por causa de un uso social que yo creo desmedido, le forzamos a gastar un dineral en la boda de Leo y Marisa, por decir dos nombres al azar. Y pobre de quien dé un regalo que no esté a la altura de lo esperado o de lo que se entiende como “normal”; se le tachará de aprovechado, de “agarráu”. Sólo una vez escuché a los contrayentes –que fino suena esto- decir a una invitada que no les diera regalo alguno: “lo importante es que estés con nosotros ese día; olvídate del regalo”. Si alguien conoce otro caso, creo no exagerar al decir que sería digno de salir en este periódico con nombres y apellidos.

Por cierto, no nos olvidemos de las despedidas de soltera o de soltero, convertidas muchas veces en una “boda bis” o en unas minivacaciones con múltiples actividades deportivas, culturales y/o gastronómicas. ¿Quién da más? Hace unos días estuve en una de estas en Llanes, paraíso asturiano de las despedidas, junto a Xixón (por cierto, a ver si Avilés se pone las pilas en este negocio). Organización impecable y lo pasamos francamente bien, el novio sobre todo, vaya eso por delante. Pero claro, a la hora de pagar, como era “tarifa plana”, pago a escote, pues ya se sabe. No todos somos iguales.  

¿Cuál es mi propuesta? Pues tan sencillo como disfrutar del día de la boda. Tan fácil como seleccionar un poco a quién invitamos, para no dar un susto o un disgusto a nadie. Y por supuesto, usar nuestra libertad individual (que sí, la tenemos) para decidir si vamos o no a esa boda. En todo caso, ¡vivan los novios!


Publicado en La Voz de Avilés el 1 de agosto de 2009