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lunes, 20 de abril de 2020

Un año de síndico mayor en pleno confinamiento

Entrevista de Ana Moriyón, publicada en El Comercio el 20 de abril de 2020


Roberto Fernández Llera (Avilés, 1978) cumple su primer año como síndico mayor en pleno estado de alarma, lo que ha obligado al equipo que dirige a adaptarse a las nuevas circunstancias y trabajar desde sus propias casas. Todo un reto que, entiende, se está superando «con buenos resultados» teniendo en cuenta, además, que en estos momentos lo prioritario es la salud. 

–¿En qué medida puede afectar esta crisis a la labor fiscalizadora de la Sindicatura?–Mientras dure el estado de alarma, todos los plazos administrativos están suspendidos, y los diferentes plazos de alegaciones de los procedimientos fiscalizadores están aplazados. Aunque eso no quiere decir que vayan a desaparecer las obligaciones de rendición de cuentas, si bien debido a esta situación excepcional podría haber mayor flexibilidad en los plazos y en nuestros informes se tendrán en cuenta las circunstancias actuales. 

–Después de la crisis de 2008 la sociedad intensificó su nivel de exigencia sobre el control de los fondos públicos. ¿Qué cree que ocurrirá ahora?–No tengo bola de cristal, pero lo que está claro es que esta crisis no tiene nada que ver con la anterior. Ahora está originada por una pandemia global y tanto más profunda será cuanto más dure el periodo de confinamiento. Es una crisis de la que se puede salir, confío en que saldremos, pero tenemos que estar unidos. Se requerirá una mayor coordinación política, fiscal y monetaria en el ámbito europeo y, obviamente, habrá que seguir ejerciendo el control de los fondos públicos.

–En un momento de emergencia sanitaria como el que vivimos ahora, ¿los controles en cuanto a los procedimientos de contratación que se exigen al sector público deben relajarse?–Durante el periodo de emergencia la ley contempla facilidades en la contratación para cuestiones relacionadas con la atención sanitaria y esto significa procesos más ágiles. Pero, pasada la emergencia, lógicamente la ley de contratos deberá operar en toda su dimensión. 

–Los autónomos se quejan del exceso de burocracia incluso para solicitar ayudas. ¿Deben evitarse este tipo de trabas en momentos como estos?–La burocracia en el sentido peyorativo del término nunca es deseable. Todo lo que en estos momentos pueda facilitar la Administración a la actividad económica será positivo, pero estamos en la dicotomía de facilitar la vida a las empresas y a las personas y, a la vez, garantizar un total control de los recursos públicos. 

–En uno de los últimos informes de la Sindicatura se cuestionó el «control»de las subvenciones nominativas por parte del Principado. ¿Qué se está haciendo mal?–Las subvenciones nominativas están previstas en la ley y es un mecanismo legítimo y legal. Sin embargo, hacemos una llamada de atención sobre la concesión de subvenciones nominativas durante las prórrogas presupuestarias porque entendemos que no tiene sentido prorrogarlas automáticamente, que es lo que ha hecho el Principado, sino que deberían ser objeto de un análisis más concreto.

–Otra de las últimas recomendaciones del órgano ha sido la de actualizar la ley electoral autonómica para adaptar el sistema de control a las campañas actuales. ¿La publicidad en redes sociales o la financiación mediante 'crowdfunding' podrían estar escapándose de los sistemas de control actuales?–El informe realizado sobre la contabilidad electoral de los partidos en los últimos comicios autonómicos es casi limpio, porque todos cumplieron los límites de gasto que establece la ley. Lo único que hace la Sindicatura es recomendar una actualización de la ley electoral autonómica, que data de 1986, cuando estas modalidades ni siquiera se imaginaban. No obstante, la Sindicatura ya contempla este tipo de cuestiones, por lo que el control está garantizado. 

–El Principado está preparando una ley para unificar los criterios de contabilidad del sector público, pero descarta reducir aún más el número de unidades que lo componen. ¿Esta decisión es acertada?–La Sindicatura no puede ni debe opinar sobre la reestructuración del sector público porque es una decisión estrictamente política. Lo que nos importa y venimos recomendando desde hace años es que se modifique la ley de Hacienda para que contemple una mejor estructura de las normas contables de todo el sector público. Nos consta que se prevé sacar adelante este año y esperamos que se cumpla esa previsión. 

–Hay doce ayuntamientos, según recoge la web de la Sindicatura, que están pendientes de presentar las cuentas de 2018 o incluso de años anteriores. ¿Cuál es el motivo?–La rendición de cuentas es una obligación legal, no es una recomendación. Quien no rinde cuentas está incumpliendo su deber. A veces se debe a que no tienen cubiertos los puestos de trabajo esenciales para ello o a otro tipo de problemas, pero, en otros casos, no encontramos ninguna explicación más allá del mero incumplimiento de la ley.

–Llama la atención el caso de Villayón, con cuatro ejercicios sin presentar. ¿Tiene este ayuntamiento una buena excusa?–No la encontramos. Pero este tipo de casos los tenemos muy presentes y sobre ellos adoptamos medidas que van desde la propia publicación del incumplimiento, a la elaboración de informes específicos, como el que se prevé realizar este año no solo con el caso de Villayón, sino también de Lena y de Santo Adriano. Y nuestra ley contempla también la posibilidad de aplicar la imposición de multas. 

–¿Barajan esa posibilidad a corto plazo?–No las hemos aplicado hasta ahora, aunque eso no quiere decir que no se vayan a aplicar. Pero es cierto que, en la situación actual, no está en nuestra planificación poner multas.


viernes, 31 de mayo de 2019

Ajustes e impactos de la crisis sobre el gasto social de las comunidades autónomas

https://www.funcas.es/publicaciones_new/Sumario.aspx?IdRef=9-08025

Funcas acaba de editar un libro colectivo titulado El sector público español: reformas pendientes, bajo la dirección académica de Alain Cuenca y Santiago Lago Peñas. También han colaborado la Red de Investigadores en Financiación autonómica y Descentralización financiera en España (Rifde) y la Universidad de Alcalá.

El capítulo que firmamos Eloísa del Pino Matute y yo lleva el título de esta entrada. En él se analiza el impacto presupuestario y la gobernanza del sistema de protección social español, como consecuencia de la crisis económica y las medidas de ajuste que se fueron adoptando a partir de 2010. Las medidas de austeridad condujeron a recortes generales en el gasto total y en el social en particular. Las normas de urgencia aprobadas por el Gobierno de España –primero con el PSOE y, después, más intensamente, con el PP– implicaron ajustes a la baja en sanidad, educación y protección social (sobre todo, en atención a la dependencia), aunque aplicadas de manera desigual entre tipos de gastos y entre comunidades autónomas. La magnitud inicial del desfase presupuestario, los calendarios electorales, el impacto diferencial de la crisis sobre los ingresos y la orientación ideológica de los gobiernos, fueron las tres claves de tales diferencias, acentuadas cuando cada una de las comunidades autónomas desarrolló en su territorio el recorte común. El balance cuantitativo general muestra que la educación ha sido el gasto más castigado por los recortes, mientras que en sanidad destaca el fin de la universalidad. Por lo que respecta a la atención a la dependencia, la situación se agravó porque coincidieron en el tiempo su teórico despliegue y la etapa de ajustes, defraudando una alta expectativa ciudadana. A finales de 2016, el gasto total y por habitante en los tres servicios públicos fundamentales aún no había recuperado su nivel de 2009, salvo unas pocas excepciones. Desde 2018 la reversión normativa de algunos recortes se ha hecho explícita, tras el cambio político en el Gobierno de España. El alcance de la “recuperación social” dependerá del marco supranacional, de la consolidación del ciclo de crecimiento y de su traslación a los ingresos públicos, dadas las restricciones generales al endeudamiento.

En el enlace está el libro completo en PDF.


viernes, 4 de septiembre de 2015

Tercera y vencida: un viaje al nuevo rescate de Grecia


En el número 8598 del Diario La Ley (4 de septiembre de 2015) me publican un artículo doctrinal sobre la crisis griega. A continuación, transcribo el resumen y mi opinión. El artículo completo está AQUÍ y AQUÍ.

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Resumen
La profunda crisis de Grecia está siendo una dura prueba de resistencia para este país y para el proyecto del euro. Por primera vez, se llegó a plantear la posibilidad real de salida de un Estado miembro de la Eurozona, aunque finalmente este riesgo ha sido conjurado. En julio de 2015 Grecia solicitó formalmente un tercer rescate, no sin antes haber convocado un crucial referéndum sobre la anterior propuesta de medidas de ajuste. En el trabajo se repasan críticamente la secuencia de acontecimientos y las diferentes alternativas, utilizando un enfoque combinado de análisis jurídico, económico y politológico. Tras desechar las posiciones más radicales y extremas, se ponen en valor los logros de la construcción europea, con especial énfasis en la moneda única y los nuevos mecanismos de aseguramiento.

Opinión
La crisis griega está siendo en buena medida una crisis del euro. En esencia, esto no sería más que la constatación de una realidad jurídica, política y económica: si un socio de un área monetaria sufre, lo hace el conjunto. Y no importa tanto su tamaño como el hecho mismo del padecimiento y las consecuencias sobre la credibilidad del proyecto común. Los acontecimientos de 2015 se han parecido a las fases de un juego de estrategias (cosa lógica), aunque también a una partida trufada de posiciones extremas y amenazas (esto ya resulta mucho menos gratificante). El gobierno griego ha querido, legítimamente, elevar su voz frente a un puro ajuste contable de su deuda, destacando las evidentes consecuencias económicas y sociales que tan duro recorte conlleva. En el otro lado, con su propia legitimidad, las instituciones acreedoras han querido velar por sus intereses (en la doble acepción del término), pero sin dejar caer al socio griego. De esa legitimidad se pasó con rapidez a la deslealtad, con un referéndum convocado por el gobierno griego en plena negociación y con una respuesta en forma de ajuste aún más duro por parte de las instituciones acreedoras. Con todo, el positivo resultado final es el de una Eurozona que sigue caminando hacia el futuro con todos sus miembros y, además, con unos mecanismos de aseguramiento y garantía que, aunque perfeccionables, previenen contra futuros reveses y eventuales crisis. Otra enseñanza es que la solidaridad europea ha funcionado, una vez más, aunque en esta ocasión con el planteamiento práctico de los préstamos, complementario del más tradicional de la política de cohesión. Para la Eurozona, para la UE y, obviamente, para Grecia en especial, el reto es encontrar un camino de desarrollo económico e inclusión social, al calor del estímulo fiscal y monetario. 


domingo, 16 de diciembre de 2012

Preguntas sobre la crisis

Con Alejandro Vizcaíno, en el Palacio de Valdecarzana (Avilés)
Para este sábado, la Asociación de Estudiantes Progresistas de Avilés (Avante), me invitó a charlar sobre la crisis, con un título provocador y hasta excesivo, por la parte que me toca: Todo lo que querías saber de la crisis y nadie te explicó. Un formato muy ágil, totalmente interactivo, sin cortapisas por ninguna parte, similar al programa de TVE "Tengo una pregunta para usted". 

Pocos días habré disfrutado tanto como ayer en ese acto, por varios motivos  Primero, por la cantidad de asistentes, todos y todas muy jóvenes. Segundo, por su gran interés en una crisis que afecta a todo el mundo. Y tercero, porque la charla "competía" nada menos que con la movida de los sábados por la tarde en Avilés, en esa misma calle de La Ferrería, lo cual dice mucho y bueno de los asistentes. Así que les debo dar las gracias por la invitación y sobre todo por su participación. Y también, por supuesto, por el detalle del libro que me regalaron.

Hablamos de cosas que les preocupan mucho (y no es para menos): becas, cajas de ahorro, rescates bancarios y de los otros, impuestos, reforma del capitalismo... Por mi parte, dispuesto a volver cuando quieran. Por desgracia, la crisis y sus consecuencias van para largo. 

Participantes en el "interrogatorio"



martes, 11 de mayo de 2010

Economía y psicología de Avilés

Malos tiempos para la economía española, europea y mundial. Hay días que da la sensación de que todo se hunde y lo mejor es saltar del barco. Francamente, no creo que lo mejor frente a una situación de crisis sea lamerse las heridas y penar continuamente, sino impulsar nuestros puntos fuertes, destacar los aspectos positivos y, por supuesto, reformar todo aquello que funcione mal o que suponga un lastre para nuestro desarrollo económico y social. 

Avilés tuvo que hacer frente a varias crisis en el pasado, sobre todo cuando el gigante de la industria siderúrgica se vino abajo con todo su peso, aplastando empresas, puestos de trabajo e ilusiones en su caída. Pero hoy no toca hablar de historia, aunque tampoco debamos perderla de vista. 

En la comarca de Avilés y en toda Asturias llevábamos mucho tiempo haciendo sacrificios que, ahora, vemos que nos pueden servir como valiosa experiencia. Como no quiero caer en un discurso vacío, simplemente anotaré un dato objetivo. Si se compara la cifra de paro registrado en abril de 2010 con la que había en abril de 2007, justo en el momento más alto de la expansión económica, observamos que en España el número de personas desempleadas aumentó un 105%. En cambio, en Asturias el crecimiento fue del 60% y en la Comarca de Avilés del 54%. Sin duda, son cifras dramáticas todas ellas, pero téngase en cuenta que se compara de forma intencionada un momento muy alto con otro muy bajo, de ahí las enormes diferencias. Para el caso que nos ocupa, lo evidente es que Asturias y la Comarca de Avilés han resistido mucho mejor los envites de una crisis muy severa. Y esto nunca puede ser fruto de la casualidad. 

Yo no sé si el de Avilés puede ser un modelo exportable a otras zonas. De lo que sí estoy convencido es que nada tiene que ver este presente con el pasado de hace 20 años. A mi juicio, hay varios factores que nos sitúan con ciertas ventajas con respecto a otras zonas y a otros tiempos. Por ejemplo, aquí ya hicimos la reconversión industrial (y sudores que nos costó). Pero hoy la industria y los servicios de nuestra comarca generan riqueza a través de empresas competitivas en el metal, la ingeniería especializada, la consultoría avanzada o las tecnologías de información y comunicación. Tenemos multinacionales de referencia mundial y también pequeñas y medianas empresas que hacen una labor discreta y muy eficaz. Algunas de ellas son líderes también en exportación a otros países y otras, fruto del esfuerzo y el riesgo bien asumido, hoy lideran algunos de los proyectos para la Isla de la Innovación. Tenemos que estar muy orgullosos de ver empresas avilesinas al lado de los grandes nombres de la arquitectura mundial, luchando por impulsar un espacio que Avilés necesita recuperar e impulsar cuanto antes. 

En estos tiempos donde la producción no se mide sólo en toneladas, es preciso seguir apostando por el concepto de valor añadido o, para entendernos, por la capacidad de las empresas para innovar constantemente, para diversificar su actividad, para buscar nuevos mercados, para generar riqueza y empleo de forma sostenida y, en definitiva, para utilizar de la mejor manera posible sus recursos materiales y humanos. ¿Alguien se paró alguna vez a pensar que, mientras otras comarcas envidian nuestra posición, algunos todavía siguen pregonando hecatombes?

Otro punto fuerte de Avilés es su puerto comercial y pesquero. La ampliación del primero, ya en marcha, nos garantiza unas instalaciones suficientes para los próximos 50 años, aunque habrá que pelear duro para captar tráficos y no terminar con mucho hormigón y muelles vacíos. En cuanto a la pesca, aún recordando que sigue pendiente una reordenación europea de los recursos, podemos también confiar en que la nueva gestión sea al menos tan buena como la que desempeñó durante años la Cofradía de Pescadores, la misma que nos llevó a ser líderes en el Cantábrico. 

El medioambiente es la tercera palanca de cambio. Si en 1990 la Ría de Avilés nos avergonzaba por su estado lamentable, hoy da gusto verla. Los paseos y la limpieza, después de muchos años de trabajo y muchos millones de euros invertidos, son la mejor prueba de que las Administraciones Públicas, cuando colaboran lealmente, sólo dan buenas noticias y resultados positivos palpables. Que tomen nota para otros asuntos como la eliminación de las vías del tren o la (tristemente) famosa Ronda Norte. Curiosamente, Vicente Díaz (avilesino) y Los Irónicos (avilesinos también) cantaban las bondades de Avilés ('Avilés cojonudo', para los segundos), pero ambos destacaban la contaminación como la principal rémora. 

No me olvido del emergente sector de la cultura -con el Niemeyer al frente- o del enorme potencial comercial y turístico del Casco Histórico, el cual debemos proponer ya mismo y de forma seria como Patrimonio de la Humanidad. Pero esto me parece tan obvio que no me extiendo más en ello. 

Termino con la psicología, como empecé. Las crisis se agravan cuando sólo pensamos en ellas de forma pesimista como algo irresoluble. Crisis debe significar desafío, cambio y futuro, pero nunca desmoralización, pasado o nostalgia. La antigua mentalidad colectiva de crisis que impregnaba todo y que tanto padecimos en la Comarca de Avilés y en Asturias, tenemos que desterrarla. Hicimos antes que otros los deberes -aunque todavía quedan muchas tareas- y eso nos da una ventaja frente a este nuevo examen de la presente crisis. Igual que se fueron los humos negros -o mejor dicho, los echamos- ahora es preciso aprovechar nuestras fortalezas y encarar los años venideros con ciertas garantías de éxito. Que las tenemos, no cabe duda.



Publicado en La Voz de Avilés del 11 de mayo de 2010.


viernes, 31 de julio de 2009

Presente y futuro de la economía avilesina

Tribuna de opinión publicada en La Voz de Avilés el 8 de junio de 2008

Esta semana se hacía público el informe de la Cámara de Comercio de Avilés sobre la evolución socioeconómica de la Comarca en el año 2007. La situación que estamos viviendo en nuestra economía ha sido llamada 'crisis' por algunos, 'desaceleración' por otros y yo simplemente la denomino como 'ajuste' porque me parece el concepto más neutro de cuantos se están utilizando. Pero más allá de la semántica, resulta más relevante ir el fondo del asunto, analizando desde nuestra tribuna local las fortalezas con que cuenta la Comarca de Avilés para hacer frente a esta situación.

El inicio de esta fase de incertidumbre económica mundial podríamos situarlo en el verano pasado, cuando los mercados financieros en EE UU comenzaron a mostrar signos de debilidad que rápidamente se trasmitieron a las Bolsas europeas. Por otra parte, estamos viendo cómo el precio del petróleo y sus derivados se ha disparado hasta niveles nunca antes conocidos, por efecto combinado de una creciente demanda y por el progresivo agotamiento de un recurso natural que es limitado.

Mientras tanto, el sector de la construcción en España vive su particular periodo de ajuste, especialmente llamativo en el segmento de la construcción residencial, donde se detecta un cierto enfriamiento en las ventas de pisos y un crecimiento más moderado de los precios. ¿Por qué ocurre esto? ¿Acaso de repente la gente dejó de necesitar casas y pisos para vivir? A mi juicio, lo que sucede no es más que la consecuencia directa de una caída en la demanda especulativa de viviendas, quizás alentada por las citadas incertidumbres o simplemente porque muchas familias habían canalizado su ahorro casi en exclusiva en los 'ladrillos'. Ahora que la rentabilidad de las operaciones inmobiliarias comienza a ser menor, algunas promociones de viviendas y muchas inversiones se postergan hasta tiempos mejores. Esto tiene como efecto más negativo a corto plazo la destrucción de empleo en el sector de la construcción y en algunos servicios cercanos.

Cuando todo esto ocurre, Asturias continúa acometiendo un proceso de transformación económica que ya comenzara en los últimos años del siglo pasado. Después de haber sufrido como ningún otro territorio el impacto de virulentas crisis en sus principales sectores, Asturias comenzaba entonces a crear empleo neto, a converger con la renta media europea y a sentar las bases para un modelo de desarrollo duradero.


La Comarca de Avilés no fue ajena y, después de duras reconversiones, con miles de empleos destruidos y una conciencia colectiva de desánimo, había llegado ya el tiempo de subir al tren del progreso económico, como antes lo habían hecho otros territorios en situaciones parecidas. Atrás quedaban ya algunos planes fallidos como aquel 'Avilés 2000' (¿alguien se acuerda?), del cual todavía hoy nos dolemos.

En este punto, quizás no esté de más recordar que en economía las expectativas de familias y empresas tienen un impacto crucial y directo. En ocasiones solemos decir que el optimista es una parte de la respuesta, mientras que el pesimista forma parte del problema. Pues bien, este planteamiento casi infantil está en la base de los estudios de grandes economistas como Lucas, Kydland o Prescott, todos ellos galardonados con el Premio Nobel de Economía. Simplificando mucho, nos vendrían a decir que unas expectativas muy negativas de los agentes económicos lo único que hacen es agravar una crisis o, en su caso, provocarla. No se trata de convertirnos en ciegos ante algunas luces de alerta que se van encendiendo, ni tampoco se está sugiriendo que debamos poner cortapisas a la información de los medios sobre este asunto. Pero lo cierto es que muchos de los grandes problemas económicos tienen un componente psicológico más importante que el aportado por los fríos datos de las cifras reales. Baste decir que en estos momentos España crece más que la media de la UE y más que EE UU.

Acierta la Cámara de Comercio cuando coloca a Avilés en una situación ventajosa, gracias a los sólidos pilares de crecimiento que se han levantado en los últimos años. Las semillas que antes no germinaban ahora comienzan a dar su fruto o, cuando menos, ya estamos viendo las primeras flores. Avilés entra en el siglo XXI con un sector servicios que genera en torno a 2/3 de la renta total y que ocupa también una proporción muy parecida de personas con empleo. Además, la industria sigue siendo uno de los motores de nuestro desarrollo, al calor de actividades más diversificadas, con productos de alto valor añadido y muy competitivos. Aquellas empresas públicas, descritas en algún momento como 'gigantes con pies de barro', han mutado en grandes multinacionales de referencia mundial en sus respectivas ramas de actividad. Todas ellas han dado muestras de querer consolidar su 'sede avilesina' y para ello han emitido una triple señal al mercado: un fuerte crecimiento de sus inversiones, renovaciones de plantilla y una decidida apuesta por la investigación, el desarrollo tecnológico y la innovación (I+D+i).

Al lado de esas grandes ha ido creciendo una pléyade de pequeñas y medianas empresas que 'fabrican' productos tangibles e intangibles con un enorme potencial económico y de creación de empleo. Podríamos citar todas las que ahora mismo llenan el PEPA o el Centro de Empresas de La Curtidora, muchas de ellas capitaneadas por jóvenes emprendedores que arriesgan dinero y trabajo para convertir una buena idea en realidad.

Comienzan a despuntar actividades hasta ahora casi inéditas en Avilés como el turismo, la hostelería especializada, las tecnologías de la información y la comunicación, la distribución comercial o la consultoría avanzada. Nuestra tradición estaba lejos de estas actividades y, sin embargo, se han abierto camino sin que ello haya supuesto tampoco la renuncia a otras actividades más arraigadas. En Avilés ya vemos cómo esa supuesta frontera entre industria y servicios es cada vez más difusa y, por eso, muchas veces hablamos de 'industria del turismo', 'factoría cultural' o 'servicios a la industria'.

Mención aparte merece el impacto que sin duda habrá de tener el Centro Cultural Internacional Oscar Niemeyer, junto a todo el desarrollo anejo en la bautizada como 'Isla de la Innovación'. Si decíamos que unas desfavorables expectativas pueden agravar una incipiente crisis económica, no es menos cierto que la proposición recíproca también es cierta, algo que se detecta ya en Avilés. No es que se proponga fiar al Centro Niemeyer el remedio a todos los males, ni tampoco que éste vaya a sustituir la actividad industrial de la ciudad y la Comarca. Simplemente lo que está haciendo Avilés con este ambicioso proyecto es diversificar su oferta y definir una ilusión de futuro para los próximos años. Lógicamente, el proyecto necesita crecer con el apoyo de toda la ciudadanía y de las empresas e instituciones vinculadas a Avilés, con un papel muy especial reservado para ArcelorMittal.

Pero no sería de recibo dejarnos arrastrar por un irracional despliegue de energía positiva, pasando de estar ilusionados a ser unos ilusos. La Comarca de Avilés no podría soportar el desengaño -otro más- de verse privada de ese anhelo colectivo que es tan importante para su futuro. Por eso es preciso exigir que se cumplan las previsiones del entramado de la Nueva Centralidad en tiempo y forma. Que la nueva lonja comience ya a funcionar, dejando atrás absurdos conflictos, con el fin de que la pesca avilesina siga siendo el principal referente del Cantábrico. Que se continúe apoyando la cultura emprendedora y la creación de empresas desde todos los ámbitos, para no volver a caer en el vicio del monocultivo económico. Que la Comarca funcione como una entidad real con vida propia, aprovechando las ventajas de la cooperación y superando viejos localismos que tanto daño hacen en numerosos aspectos.

Es también el momento de que las infraestructuras pendientes se finalicen, con especial prioridad para la Ronda Norte, así como la necesaria ampliación del puerto y del aeropuerto, para que ambos puedan seguir ganando tráficos de mercancías y pasajeros. Con el fin de aumentar la población será necesario impulsar la rehabilitación de inmuebles y las promociones de vivienda protegida, buscando el doble objetivo de facilitar el derecho a una vivienda digna a precios razonables y, al mismo tiempo, contribuir a dinamizar el sector de la construcción. Asimismo, es preciso seguir desarrollando los polígonos y centros empresariales que garanticen suelo y 'techo' para todas las empresas locales y foráneas. Finalmente, los Ayuntamientos deben plantearse mejorar el atractivo físico e intelectual de pueblos, villas y paisajes, recuperando zonas degradadas y mejorando la oferta de ocio con interesantes programas de actividades.

En definitiva, la economía vive un periodo de ajuste, previsiblemente rápido, aunque de raíces profundas y con alcance mundial. En este contexto, la Comarca de Avilés se sitúa en una posición bastante favorable para afrontar el reto. Tiene una hoja de ruta marcada y puede contar con garantías de que esta vez saldrá adelante con el concurso de todos.